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Air & Space Power Journal - Español Otoño Trimestre 1991

Poder Aéreo en la Batalla de Ardenas
Perspectiva del Teatro de Operaciones

Coronel William R. Carter

El 16 de diciembre de 1989 fue el 450 aniversario de la Batalla de Ardenas. Esta batalla puso gran presión en nuestros militares de tierra y del aire, y ellos tomaron el reto con valor y competencia. Hasta la fecha se ha escrito mucho en relación con las operaciones de tierra. Porque en tierra fue que se midió el resultado final. En contraste, la contribución del poder aéreo al éxito de la batalla se ha presentado esencialmente bien sea en narraciones superficiales o en el análisis individual de unidades tácticas. Pero el examen del poder aéreo tal como fue aplicado para lograr las metas en la estrategia del teatro de operaciones, se ha pasado por alto.

La idea popular de la Batalla de Ardenas trae a la memoria un mando aliado tomado por sorpresa. El movimiento del Tercer Ejército del General George S. Patton, valentía en Bastogne, y la concesión a las rogativas por buen tiempo que dio oportunidad al poder aéreo Aliado para descargar su ira contra las fuerzas alemanas.1 ¿Cómo fue que el poder aéreo apoyó los objetivos en la escena y contribuyó efectivamente a la derrota de Hitler en la ofensiva de Ardenas? Para poder comprender la perspectiva del mando aéreo, tenemos que entender los principios del poder aéreo tal como se entendían en 1944. Establecidos los antecedentes de la batalla, nosotros podemos ver cómo el mando Aliado aplicó el poder aéreo en apoyo de la campaña en escena para amortiguar primero y luego poder aplastar a Hitler en su última jugada.

Principios del Poder Aéreo

Cuando los Estados Unidos entraron en la Segunda Guerra Mundial, a lo mejor era "un poder aéreo de tercera categoría."2 En cuanto a qué sabíamos del apoyo de operaciones en tierra con el poder aéreo, a fines de 1942, cuando llegamos a África del Norte, la verdad es que teníamos "abundante ignorancia."3 Sin embargo, las tripulaciones aéreas de los Estados Unidos rápidamente aprendieron de la experiencia británica en el Norte de África. Bajo el ala del Mariscal Aéreo Sir Arthur W. Tedder y el Vicemariscal Sir Arthur "Maori" Conirigham, maduraron los Generales Carl "Tooey" Spaatz, Elwood R. "Pete" Quesada, Laurence Kuter, y otros.4

El 31 de enero de 1943 el Presidente Franklin D. Roosevelt se entrevistó con el Primer Ministro Winston Churchill en Casablanca, Marruecos. En esta conferencia los líderes anglo-americanos y su personal definieron la gran estrategia de la alianza, establecieron el Estado Mayor combinado, y se pusieron de acuerdo tanto en cuanto a bombardeo estratégico como en cuanto a la política de apoyo aéreo táctico.5 La acertada experiencia del Mariscal de Campo Bernard Law Montgomery y el Vicemariscal del Aire Coningham, moldeada en el combate, definieron los principios de apoyo aéreo que cristalizaron en la doctrina del Cuerpo Aéreo del Ejército de los EE.UU. el 21 de julio de 1943 en el FM 100-20.6 Estas herramientas intelectuales, forjadas a principios de la campaña de Africa del Norte fueron de gran utilidad al mando aéreo aliado en la Batalla de Ardenas.

Los conceptos claves incorporados en el Field Manual FM 100-20 fueron:

1. Las fuerzas de tierra y aire son iguales e interdependientes; ni una ni otra es auxiliar de la contraparte.
2. Fuerzas terrestres que operan sin superioridad aérea deben tomar medidas de seguridad tan extensas contra ataque aéreo del adversario, que su movilidad y habilidad para derrotar las fuerzas terrestres del enemigo se reducen considerablemente. Por lo tanto, la fuerza aérea debe emplearse, contra la fuerza aérea del enemigo hasta que se alcance la superioridad aérea.
3. La movilidad inherente a las fuerzas modernas de tierra y aire debe explotarse al máximo.

El empleo del poder aéreo en operaciones se definió en FM 100-20 así:

1. Prioridad principal: Para alcanzar superioridad aérea en el grado necesario. Esto puede lograrse atacando aeroplanos en el aire o en tierra así como también las instalaciones que el enemigo necesita para la utilización del poder aéreo.
2. Segunda prioridad: Para impedir el movimiento de tropas enemigas y el aprovisionamiento dentro o hacia el teatro de operaciones (interdicción aérea).
3. Tercera prioridad: Para participar en un esfuerzo combinado de las fuerzas de aire y tierra, en el área de batalla, para lograr objetivos en el frente inmediato de las fuerzas de tierra (cooperación estrecha).

La doctrina básica del uso del poder aéreo según el FM 100-20 se define así:

1. Las operaciones de la fuerza aérea casi invariablemente deben preceder el contacto de las fuerzas de tierra. Esto tiene por objeto trastornar la movilización ordenada y la concentración estratégica de las fuerzas en el campo enemigo.
2. Operaciones aéreas conjuntas del Ejército y la Armada se conducen bajo un plan de operaciones enfocado en objetivos estratégicos y tácticos.
3. Sólo la destrucción total de la aviación enemiga puede lograr y mantener control total del aire. Como esto raramente se logra en la práctica, continuamente deben efectuarse operaciones contra la amenaza aérea y de defensa aérea en el teatro de operaciones, para mantener la seguridad contra operaciones aéreas del enemigo.
4. El mando centralizado de las fuerzas aéreas hace posible que el poder aéreo se constituya en masa, y facilita el rápido despliegue de un objetivo a otro en el teatro de operaciones.
5. Es necesario tener instalaciones para control y planeamiento tácticos, administración, mantenimiento, reparación, suministros, y descanso. Bases aéreas seguras y debidamente localizadas, son esenciales para la continua operación de la aviación militar. Es necesario tener ingenieros de aviación.
6. Es indispensable tener un sistema de comunicaciones para el control y dirección de las operaciones aéreas y para coordinación y enlace. 7

El escenario

Cuando la desproporción del Poder es tan grande que no hay límites para asegurarnos contra la catástrofe de nuestros propios objetivos. ..las fuerzas se concentrarán, o debieran concentrarse, en un golpe desesperado...

Car van Clausewitz
On War

Hitler solo concibió la Batalla de Ardenas. Su propósito era dar un golpe a los Aliados para ponerlos fuera de la guerra con una gran victoria que "derrumbaría con estrépito esa coalición artificial."8 Logrado este objetivo el tornaría al Oriente y se concentraría "efectivamente" contra los soviéticos. Pero los alemanes no habían lanzado una ofensiva fuera de la Unión Soviética por cerca de tres años, y esta era la primera vez que se había lanzado una ofensiva contra un enemigo que había logrado superioridad aérea. Por otra parte, esta era la primera vez que al poder aéreo de los Estados Unidos se le había asignado una misión de batalla en gran escala que no había sido planeada previamente como parte de una ofensiva.9

En el otoño de 1944, dos grupos de los ejércitos Aliados estaban frente a la "Pared Occidental" de Alemania; un tercer grupo estaba en Alsacia Lorena. Los Aliados hicieron una pausa para dar tiempo a la logística de ponerse al día en preparación para la siguiente fase de su ofensiva, fijando su atención en los ataques planeados contra Aquisgrán y el Valle del Ruhr. Ellos no dieron importancia a la posibilidad de un contraataque alemán de importancia, especialmente en el área del Bosque de Ardenas, en donde cuatro divisiones de los EE.UU. estaban a lo largo de un frente de 80 millas [129 kilómetros]. El General Dwight D. Eisenhower había diluído sus fuerzas en esta región para dar la "masa" requerida en el norte (Mapa 1).

El 16 de diciembre de 1944 Hitler dio el golpe en este "tranquila área" con 24 divisiones y 2400 aviones tácticos, abriendo una brecha de 60 millas [97 kilómetros] de anchura en el frente de los Aliados.10 El número de aeroplanos dedicados a esta operación era más de lo que la Luftwaffe había utilizado en la conquista de Francia o en defender con éxito, aunque a gran costo, el firmamento de Kurst en 1943.11 En el transcurso de una semana estas fuerzas estarían trabadas con elementos de dos grupos del ejército Aliado apoyados por 6.000 aviones tácticos y de bombardeo. Aunque los Aliados tenían no sólo superioridad numérica sino también cualitativa en el aire en 1944, la amenaza de 2.400 aviones enemigos en una operación no puede echarse de menos.

El objetivo de la operación alemana era romper la línea del 12 Grupo del Ejército al mando del General Omar Bradley para derrumbar el flanco derecho del 21º Grupo del Ejército al mando del Mariscal de Campo Montgomery. El objetivo final era tomar Amberes y "entrampar" 35 divisiones Aliadas posiblemente creando otro Dunkerque. Hitler creía que una ofensiva venturosa a través del sector de los EE.UU. entramparía las fuerzas de Montgomery y abriría una brecha política entre los británicos y los EE.UU.. Él tenía la esperanza de que esto crearía suficiente tensión entre Londres y Washington para abrir la posibilidad de un armisticio negociado en el Frente Occidental. Así, pues, el golpe de Hitler estaba dirigido a la voluntad del alto mando Aliado.12 El creía que Roosevelt y Churchill tendrían que consultar para hacer frente a su ataque, y que esta demora a su vez daría a la Wehrmacht el tiempo necesario para dar el golpe de gracia al frente Aliado. Hitler no creía que Eisenhower tuviera la autoridad para decidir por sí mismo.

Hitler comenzó a planear la ofensiva de Ardenas a fines de junio de 1944.13 En este tiempo los Aliados estaban saliendo de Normandía por Saint Lô. En Agosto, cuando los Aliados estaban en camino a París, Hitler comenzó a acumular equipo y material para un ataque en la región de Eifel y a lo largo del Rin.14 Hitler estaba poniendo su "trampa" bien adelante de los planeadores aliados, y estaba poniendo en posición sus escasos recursos para asegurarse de apoyo adecuado. Los alemanes no estaban contando, para el éxito de esta operación, con aprovisionamiento con recursos capturados de los Aliados.15  

En este ataque culminante, Hitler garantizó a sus oficiales de mando que ellos tendrían un fuerte apoyo de aviones de combate. Como las fuerzas aéreas toman tiempo para producirse, Hitler concibió el pretexto para la concentración del poder aéreo, de una campaña aérea masiva contra los aviones aliados de bombardeo estratégico. El ataque a los aeroplanos que diariamente estaban aterrorizando las ciudades alemanas, ciertamente motivaría los más remisos oficiales de la Luftwaffe para apoyar con entusiasmo la operación. Más tarde Hitler les diría el verdadero propósito.16

Mapa 1. La posición de los Aliados el 16 de diciembre de 1944, el día que comenzó la Batalla de Ardenas.

Mapa 1. La posición de los Aliados el 16 de diciembre de 1944, el día que comenzó la Batalla de Ardenas. El foco de los Aliados era en el norte, mientras que la concentración de los alemanes estaba en el centro. El plan de Hitler era usar el Heeresgruppe B (Grupo B del Ejército) alemán para cortar a través del 12o Grupo del Ejército al mando del General Omar Bradley. para destruír el flanco derecho del 21o Grupo del Ejército Panzer debla ejecutor el ataque primario.

Tras esta fachada de engaño, los oficiales de mando aéreo alemanes se prepararon para una prolongada operación de defensa aérea, der Grosse Schlag (el Gran Golpe). Su plan era trabarse en fuerza arrolladora con los bombarderos de la Octava Fuerza Aérea. Estos oficiales del aire ardorosamente planearon una fuerza de 18 alas de combate compuesta de 3.700 aeroplanos, "una fuerza de combate que la Luftwaffe nunca antes había tenido."17 La planeación, el entrenamiento, la preparación de equipo, el acondicionamiento de bases, todo prosiguió enfocando exclusivamente en defensa. Aunque Hitler sabía muy bien como motivar la abnegación de sus soldados, él no entendía el poder aéreo ni tenía confianza en el liderazgo de la Luftwaffe.

Hitler no se dio cuenta que una fuerza aérea preparada sólo para misiones de combate del aire-aire no era muy efectiva cuando se dirigía al apoyo de combate en tierra. Con esta falla en la base de los planes de Hitler, sus oficiales de mando prepararon una estructura de fuerza inadecuada. Engañados por Hitler, ellos estructuraron la fuerza aérea aislados de las fuerzas de tierra que ellos iban a apoyar. La insuficiente gasolina fue utilizada para entrenamiento de combate del aire-aire, no para ataque del aire a tierra. Se planearon tácticas para interceptar bombarderos, no para apoyo de operaciones de tierra. Las municiones provistas eran para combate aéreo, no para atacar objetivos en tierra. Las bases aéreas fueron localizadas al este del Rin por razones de seguridad y fueron consolidadas para facilitar el control centralizado y la concentración oportuna de fuerzas. El despliegue avanzado y la dispersión de campos requeridos para el apoyo de operaciones de tierra no se consideraron en la preparación. Todo se había preparado para "la operación especial de defensa del Reich 18

En tierra el plan de operaciones era simple aunque extendido en exceso. El Sexto Ejército Panzer (en su mayor parte divisiones del SS) debía ejecutar el ataque primario con fuerte apoyo en su flanco derecho del Quinto Ejército Panzer, compuesto de tropas regulares del Wehrmacht. El Decimoquinto Ejército debía inmovilizar las tropas Aliadas en la región de Aquisgrán en el hombro nórdico de la brecha, y el Séptimo Ejército debía bloquear a Patton en el flanco sur.19

En el aire los planes de operación eran tan malos como la estructura de fuerza. El orden de operaciones para el ataque de Heeresgruppe B (Grupo B del Ejército Alemán) en dirección a Amberes determinaba que la primera prioridad de la Luftwaffe era "apoyo de la vanguardia Panzer en tierra." La fuerza aérea debía "atacar los caminos a lo largo del eje de avance y las áreas de preparación." Sólo podían apoyarse puntos claves debido a la limitación de recursos. La segunda prioridad era "ataques contra los campos aéreos de las unidades tácticas del enemigo cerca del frente."20 La planeación para este segundo objetivo comenzó a fines de noviembre, pero debido al extenso "velo de secreto" en relación con el ataque terrestre, indecisión del mando, y mal tiempo, no se puso en ejecución hasta el 1 de enero de 1945.21

No había consolidación de la estructura de mando de la Luftwaffe y el Ejército alemán, el personal de planeación, o el personal de operaciones. Toda la integración de la actividad aérea se hacía a través de las oficinas de enlace de Luftwaffe Kommando West adjunto al Heeresgruppe B. Este grupo de enlace se comunicaba por radio o líneas terrestres con las oficinas centrales de la Luftwaffe. Los requerimientos de ataque aéreo se pasaban a esta oficina de enlace por las oficinas centrales del ejército. La coordinación de las unidades de defensa antiaérea alemanas y los pilotos de combate de la Luftwaffe era deficiente en extremo. Además, las luces de reconocimiento de los aviones de combate de la Luftwaffe, la única manera de reducir el fratricidio, era por cohetes Goldregen. El personal de enlace en tierra de la Luftwaffe lanzaba estas señales para poner alerta las fuerzas de tierra en las cercanías y los Flakkorps de que aeroplanos de la Luftwaffe volando a poca altura se estaban aproximando por la retaguardia. El viaje de regreso se dejaba a su propia suerte. 22

El ataque de Ardenas tuvo éxito en cuanto a la sorpresa. Los alemanes habían producido un efectivo velo de secreto y prepararon la ofensiva en un silencio en radio casi total.23 Ni siquiera Ultra reveló mención alguna de las preparaciones.24 Además, densa cobertura por las nubes y el espeso follaje en las áreas afectadas, así como las actividades de engaño de los alemanes, contribuyeron a mantener el secreto. Intencionalmente, el plan sacó ventaja de las malas condiciones del tiempo peculiares de la estación, y de las largas noches del invierno. Un cuartel general ficticio, Gruppe von Manteuffel, se creo para cubrir la estructura de mando. Inclusive un nombre clave, Watch am Rhein (Guardia en el Rin) fue estructurado para dar la impresión de una naturaleza "defensiva" a la vez que todos los movimientos preparaciones tenían que justificarse con otro nombre, Abwehrschlacht im Westen (Batalla Defensiva Oeste ).25 Para dar a los Aliados una idea falaz acerca de esta preparaciones "defensivas," el primer párrafo de cada orden de movimiento contenía las palabras "en preparación para la ofensiva enemiga que estamos esperando..."26 Más aún, el grado de sorpresa logrado fue incrementado por el exceso de confianza de los Aliados, la preocupación con sus propios planes de ofensiva, deficiente' reconocimiento aéreo, y la relativa falta de contacto en combate del Primer Ejército de los EE.UU.. La inteligencia aliada falló completamente en percibir la ofensiva.27 Los Aliados "buscaron el enemigo en el espejo y vieron sólo el reflejo de sus propias intenciones."28  

Los alemanes habían tenido éxito en la sorpresa, y la rapidez del avance era el centro de gravedad en la ofensiva de Hitler. Consumiendo provisiones en cantidades considerables,29 ellos tenían que tomar con prontitud los caminos principales, los centros de comunicaciones, y los puentes. Las fuerzas de Hitler necesitaban terreno duro, congelado, capaz de soportar su táctica de equipo blindado fuera del camino, que pueda soportar el movimiento de suministros alrededor de las obstrucciones, y que permita pasar alrededor de posiciones resistentes de los aliados. Ellos también necesitaban nubes bajas y neblina para mantener en tierra la fuerza aérea de los Aliados. Era esencial que ellos pudieran moverse sin estorbos. Las cosas no iban a ser así. Rutas de transporte estrechas e interminables complicaban los problemas logísticos de los alemanes. 30 Esta situación se hacía mucho más grave porque los materiales y el combustible estaban mal localizados. Cerca de la mitad de los suministros alemanes estaban al este del Rin- más de 60 millas [97 kilómetros] del punto de partida del ataque. Esto había sido ordenado por Hitler como medida de seguridad para no llamar la atención innecesariamente a la concentración en el área de Eifel antes del ataque. Esto fue una sería desventaja debido a la interdicción aérea de los Aliados. Además, temperaturas por encima del punto de congelación se combinaron con las lluvias para hacer imposible el tráfico fuera del pavimento durante la crítica primera semana de la ofensiva. El mal tiempo acanaló el ataque alemán en el reducido número de caminos este-a-oeste en el sector de Ardenas -una situación que dejó su ejército más vulnerable todavía a los ataques aéreos de los Aliados.31

Durante los primeros tres días de la ofensiva, cuando la Luftwaffe trataba de ponerse debajo de las nubes para apoyar la Wacht am Rhein, las fuerzas aéreas de los Aliados y la Luftwaffe se encontraron en el aire sobre un campo de batalla cubierto de nubes. Los cazas de la Novena Fuerzas Aérea los trabaron, dando cuenta de 136 aviones enemigos.32 El 23 de diciembre la Luftwaffe cambió su objetivo. En vez de dedicarse "en masa" al apoyo del combate terrestre, dividieron las fuerzas en partes iguales para apoyar el combate terrestre y para interceptar bombarderos. Con el propósito dividido, la Luftuaffe no hizo bien ni lo uno ni lo otro.33 Además, acertando en los grande bombarderos, la atención de los Aliados se enfocó en el peligro que un número tan considerable de aviones enemigos podía presentar.

Contraestrategia Aliada

El 20 de diciembre el General Eisenhower había definido una contraestrategia y modificado su estructura de mando para hacer frente a la amenaza. Eisenhower enfocó la estrategia para responder en la batalla atacando la vulnerabilidad de los alemanes en la celeridad y la logística -restringiendo el reaprovisionamiento alemán y reduciendo la latitud de la penetración tanto como fuera posible.34 Con este fin, él reforzó la defensa en los hombros en la base de la saliente, estableció flancos "impenetrables" para impedir la extensión de la latitud de la penetración, y defendió los centros claves de comunicaciones a lo largo del eje del avance alemán (fig. 1). El elemento clave de la estrategia para acrecentar los problemas logísticos y reducir el ritmo del avance de los alemanes, era retener los cruces en Saint Vith y Bastogne. En seguida, Eisenhower estableció una posición de bloqueo para limitar la profundidad de la penetración, contando principalmente con el 21 Grupo del Ejército bajo el mando de Montgomery. Tan pronto como los alemanes fueran contenidos, él iba a contraatacar.35

Los oficiales de aviación del General Eisenhower dieron prioridad a la superioridad aérea para impedir que la Luftwaffe diera apoyo directo al avance de las tropas de tierra de los alemanes. Las fuerzas Aliadas de tierra requerían absoluta libertad de maniobra para retirarse, reforzar, y contraatacar. Debido a la inmediata amenaza de la vanguardia blindada del enemigo, la segunda prioridad era estrecha cooperación con las fuerzas de tierra para "para destruir los armamentos del enemigo destinados al ataque"36 El objeto del ataque eran los "tanques, aeroplanos, transporte motorizado, y artillería." La tercera prioridad era las operaciones de interdicción destinadas a "poner fuera de combate los elementos necesarios para el suministro de provisiones al enemigo -ferrocarriles, puentes, centros ferroviarios, y centros de comunicaciones, así; como también los suministros en sí."37

Los Aliados prontamente ajustaron su estructura de mando para ejecutar la estrategia del General Eisenhower. El General Quesada, entonces al mando del Mando Táctico Aéreo (TAC) IX,38 describía así estos ajustes:

Los alemanes, en su tarea de penetración, definitivamente han puesto una línea de división dentro del área de las tropas al mando de Bradley. Bradley tendría una parte de sus  tropas al norte de la brecha, y otra parte de sus tropas al sur. Y Eisenhower consideró que era mejor poner las tropas al norte de la brecha en un solo grupo, en este caso bajo el mando de Montgomery. Como Montgomery estaba contribuyendo tropas británicas a la fuerza, era mejor poner a Montgomery al mando del Primero y el Noveno Ejército de los EE.UU. 39 (Véanse el mapa 2)

 

Mapa 2. El ataque alemán del 16 de diciembre de
1944

Mapa 2. El ataque alemán del 16 de diciembre de 1944, que dividió el 12o Grupo de Ejército del General Omar Bradley.

 

Mapa 3. La disposición de los ejércitos de los
EE.UU. y los mandos aéros el 20 de diciembre

Mapa 3. La disposición de los ejércitos de los EE.UU. y los mandos aéros el 20 de diciembre, cuando el Mariscal de Campo Montgomery tomó el mando al norte de la penetración y Patton el sur. 

La Operación Aérea

Junto con el Noveno y el Primer Ejército de los EE.UU. estaban sus respectivos mandos tácticos aéreos -TAC XXIX con el Noveno Ejército, y el TAC IX bajo el mando del General Quesada apoyando el Primer Ejército. Estos mandos se cambiaron del control de operaciones de la Novena Fuerza Aérea al control de la Segunda Fuerza Aérea Táctica de la Real Fuerza Aérea (RAF). Entonces el Mariscal del Aire Coningham puso bajo la responsabilidad del General Quesada el control de todas las fuerzas aéreas de los Aliados al norte de la penetración de los alemanes.40

A través de toda la campaña continental, de la cabeza de playa en Normandía a la caída del Reich, no hubo un mando de teatro de operaciones aéreas constituido, o un mando de operaciones terrestres constituído (una excepción literal a la doctrina del FM 100-20). El General Eisenhower y el Jefe Aéreo Mariscal Tedder como delegado suyo, asumieron las posiciones de ambos, así como también la de ejercer el mando general del teatro de operaciones. La tarea de determinar la cantidad de recursos que debieran asignarse a un determinado grupo de objetivos, y la distribución de recursos entre los mandos de operaciones, se lograban equilibrando componentes de fuerza aérea aliada entre grupos que cooperaban estrechamente. La necesidad era evidente, y la misión era clara. La estructura organizacional no era obstáculo para la dirección centralizada y la unidad de la campaña aérea.41

La Novena Fuerza Aérea coordinaba las actividades de apoyo y asignaba grupos de aviones de combate y bombarderos a las autoridades idóneas para la asignación de misiones y control-la mayor parte de las veces los Mandos Aéreos Tácticos IX y XIX. 42 Los TAC entonces ejecutaban la batalla aérea en estrecha coordinación con los respectivos ejércitos para mantener cohesión con el combate terrestre. La Octava Fuerza Aérea coordinaba sus operaciones de apoyo al ataque en tierra por conducto de la Novena Fuerza Aérea, y los TAC coordinaban sus operaciones siguiendo las líneas divisoria entre las distintas unidades.

Tiempo de "vuelo imposible" cerró toda el área de combate para operaciones aéreas de 19 al 23 de diciembre.43 Durante este período la penetración alemana se extendió a su máxima profundidad -50 millas. Saint Vith fue evacuado; pero Bastogne, aunque rodeado, se sostuvo. El 23 de diciembre se aclaró el firmamento. El poder aéreo y di tierra de los Aliados estaba listo para dar e golpe.44 Los movimientos en tierra de los Aliados habían asegurado los flancos de la penetración y embotado su expansión a occidente. Reposadas y listas, las fuerzas aéreas Aliadas atacaron.45 En los cinco días siguientes volaron más de 16.000 salidas.46

Las fuerzas Aliadas mantuvieron la supremacía aérea al punto de que la Luftwaffe no pudo menoscabar notoriamente un solo movimiento u operación terrestre durante la batalla. Las fuerzas Aliadas establecieron una defensa aérea estratificada que los pilotos de la Luftwaffe tenían que negociar para simplemente llegar al "campo, de batalla." Primero, respondiendo a fuertes ataques de la Luftwaffe a bombarderos el 23 de diciembre, la Octava Fuerza Aérea ejecutó bombardeos devastadores en las bases alemanas de avanzada en Frankfurt el 24 de diciembre.47 Los aviones de combate de la Octava diariamente trabaron combate con los aviones de la Luftwaffe en el aire y bombardearon sus campos aéreos.48

La siguiente barrera fue la Segunda Fuerza Aérea Táctica de la RAF y el TAC XXIX rondando la región de Eifel. Finalmente, al occidente, los aviones de combate alemanes hacían frente a los TAC IX y XIX directamente sobre el área de la penetración. Al regresar a las bases, los pilotos alemanes tenían que negociar estas barreras pensando en que las fuerzas aéreas Aliadas podían estar esperando para caerles encima al llegar a sus bases. Con la ayuda de radar en tierra y el "Servicio- Y"49 para interceptar comunicaciones por radio, los grupos de combate aéreo sincronizaban los ataques para coincidir con el regreso de los aviones de la Luftwaffe, cuando estaban cortos de combustible y municiones. Esta táctica era especialmente efectiva con los aviones de chorro, los cuales estaban también restringidos a operar en pistas de concreto. Forzados a trabar combate cuando trataban de aterrizar, muchos pilotos de la Luftwaffe agotaban el combustible y se estrellaban en tierra.50

A pesar de las pérdidas, la Luftwaffe lograba volar tanto así como 1200 salidas en algunos días. Sin embargo, el esfuerzo era de "desesperación."51 Cambios en las prioridades operacionales, falta de coordinación entre el planeamiento de operaciones de aire y de tierra, falta de una doctrina clara para la utilización de la fuerza aérea, y un liderazgo superior mediocre, malograron la efectividad de la Luftwaffe. Otros factores importantes que contribuyeron a la in efectividad de la Luftwaffe fueron: (1) La falta de experiencia de la mayor parte de los pilotos alemanes en comparación con sus contrapartes norteamericanos y británicos, (2) la escasez de combustible, (3) el corto alcance de sus aviones, y (4) la distancia entre sus bases y el área de la ofensiva.52

El buen tiempo del 23 de diciembre soltó todo el poder de las fuerzas aéreas Aliadas, y la Luftwaffe tuvo que hacer frente a otro dilema. La interdicción aérea de los Aliados estaba teniendo serio efecto en la logística de los alemanes. 53 Sin embargo, las órdenes de la Luftwaffe eran apoyar el ejército alemán con vuelos de ataque a tierra. Ellos tenían que escoger entre cumplir con el plan de operaciones aéreas del Grupo B del Ejército al principio de la ofensiva, o trabar combate con la fuerza aérea Aliada. Una vez más, la decisión fue dividida y reaccionaria. Los pilotos prisioneros, capturados entre el 23 y el 31 de diciembre, declararon que a ellos se les había ordenado atacar objetivos de tierra pero que estos ataques "no habían sido ordenados con claridad y determinación."54 Se había hecho demasiado mortífero desafiar las defensas estratificadas de las fuerzas aéreas Aliadas protegiendo la penetración. Mientras tanto, se habían enviado otros aeroplanos a atacar los fuertemente escoltados bombarderos medianos y pesados. La Luftwaffe no logró concentración ni en lo uno ni en lo otro.

Lograda la superioridad aérea, las fuerzas aéreas Aliadas ejecutaron sus operaciones de aire a tierra para lograr cuatro objetivos específicos. Primero, bombarderos de combate fueron designados a atacar vanguardias blindadas. 55 El TAC IX dirigía su acción aérea contra el eje de ataque primario de los alemanes, que era el lado norte de la penetración. El TAC XIX operaba auxiliando Bastogne y a lo largo del lado sur de la penetración. 56 El segundo objetivo era "aislar el área Ardenas-Eifel del tráfico ferroviario." La responsabilidad de esta "interdicción clásica" fue asignada a los bombarderos ligeros y medianos del TAC XXIX, y la Segunda Fuerza Aérea Táctica de la RAF.57 (Véase el mapa 4.) Además de los ataques a tierra, los aviones de combate de la Novena apoyaron la 9a División de Bombardeo en la región de Eifel con escolta aérea, supresión de fuego antiaéreo, y ataques complementarios después de los bombardeos.

El tercer objetivo del plan de ataque terrestre era demorar, hostigar, y obstruir el tráfico en los caminos. Los bombarderos medianos y pesados de la Novena y la Octava Fuerza Aérea lograban este objetivo tanto en la región de Eifel como en la penetración en sí. 58 Para mejorar la perceptibilidad de los recursos de bombardeo estratégico, la Octava Fuerza Aérea delegó la autoridad de asignación de su 2a División Aérea a la Novena Fuerza Aérea.59 El objetivo final era aislar el área de batalla aérea con la "destrucción de almacenes, terminales ferroviarios, y suministros alrededor del perímetro del área aislada," Este era la tarea principal de la Octava Fuerza Aérea, que atacaba puentes sobre los ríos, apartaderos ferroviarios, y áreas de concentración a lo largo del Rin. Los aviones de combate de la Octava Fuerza Aérea, después de completar misiones de escolta de bombarderos, atacaban el tráfico ferroviario y carretero al este del Rin.60

El buen tiempo dio la oportunidad para llevar suministros a Bastogne, que hacia el 23 de diciembre estaba críticamente corta de municiones y suministros.61 Entre la hora 0930 del 23 de diciembre y la tarde del 26 de diciembre, el día que la 4a División Blindada de los EE.UU. rompió el sitio, el Mando de 'Transporte de 'Tropas IX hizo 962 vuelos y lanzó 850 toneladas de provisiones a los defensores de la plaza. Fuertemente Protegidos de ataques aéreos por el TAC XIX, la operación total se efectuó con la perdida de solo 19 aviones C-47.62

La Luftwaffe trato de llevar provisiones por aire a la excesivamente extendida Kampfgruppe Peiper de la 1a División Panzer SS del Sexto Ejército Panzer, y el lanzamiento de provisiones por paracaídas de los comandos del Coronel Friedrich von der Heydte fue un completo fracaso. 63 Sin embargo, el bombardeo nocturno de Bastogne por la Luftwaffe en la Nochebuena y de nuevo en enero, tuvo su efecto. Ejecutados con iluminación por cohetes lanzados por aviones exploradores de la Luftwaffe, los ataques descubrieron un punto flojo en la defensa aérea -el combate nocturno. El General Bradley dijo, "El enemigo fue capaz una y otra vez de abrirse paso y atacar con serios resultados la ciudad defendida. La  actividad de los cazas nocturnos [Aliados] fue inadecuada."64  

Cuando la penetración fue comprimida, la Luttwatle hizo un último esfuerzo para reducir la efectividad de los bombarderos de combate de los Aliados. En un ataque al amanecer del 1º de enero de 1945, 900 aeroplanos de la Luftwaffe atacaron las bases aéreas Aliadas en Bélgica, Holanda, y Francia -operación Bodenplatte (Plancha Base).65 La Luftwaffe y el mando alemán una vez más habían tenido éxito en la sorpresa. Sin embargo, ejecución táctica y planeamiento mediocres costaron a la Lufwaffe 300 de sus aviones atacantes.66 Aun mas importantes, perdieron 232 pilotos- de los cuales 18 eran jefes de unidad y 59 eran  líderes; esta era la vida de la Luftwafie. Como epitafio lamentable, los cañones antiaéreos alemanes derribaron tanto así como 100 de los aeroplanos que retornaban a sus bases.67 En contraste, los Aliados repusieron 127 de los aeroplanos destruidos en tierra en menos de un día, y el 11 de enero de 1945 los Aliados pusieron en el aire un número de vuelos sobrepasado sólo una vez en la batalla.68 La Luftwaffe raramente se vio de nuevo en el aire en fuerza apreciable.69 Bodenplatte fue más que una derrota total. "La Luftwaffe [había] recibido el golpe de gracia."70

Durante la Batalla de Ardenas la doctrina del poder aéreo de los Aliados había alcanzado madurez completa en el teatro de operaciones europeo. Los mandos de las fuerzas terrestres y aéreas trabajaron lado a lado de día en día, compartiendo en el proceso de planeamiento desde la conceptuación hasta la ejecución.71 Los contralores del aire en la vanguardia trabajaban con los elementos de maniobra del ejército para asegurar una coordinación táctica efectiva. El ejército usaba paneles distintos en sus vehículos y rutinariamente suprimía con su artillería el fuego antiaéreo del enemigo. También disparaba obuses de humo para ayudar los pilotos de caza a identificar sus objetivos. Inclusive las compañías de globos del ejército ayudaban a identificar posiciones amigas y cooperaban en la navegación en las áreas de objetivos.72

Un elemento clave en el control aéreo era el radar en tierra -un medio que la Luftwaffe ignoraba. Los líderes de la Luftwaffe no se daban cuenta ni de sus ventajas ni de sus vulnerabilidades. Aunque ellos entendían las posibilidades técnicas del radar, nunca lo utilizaron como los Aliados. Ellos lo consideraban útil solo del punto de vista de su aplicación- como elemento para operaciones de defensa aérea. 73

En contraste, el General Quesada era un innovador. El utilizó las microondas al comienzo del sistema de alerta por radar (MEW) y en el radar antiaéreo del SCR-584 en nuevas e imprevistas formas, estableciendo toda una red de mando y control basada en esta nueva tecnología. El puso operadores para interceptar mensajes por radio (Servicio-Y) en MEW, y control por radio para ayudar a ganar el combate aéreo.74 Para ayudar las misiones de ataque a tierra, los operadores de MEW se coordinaban con los de SCR-584 para dirigir navegación y controlar con precisión los bombarderos de combate.75 La banda ancha del MEW se utilizaba para el control aéreo de largo alcance, mientras que el SCR-584, con su banda estrecha, se utilizaba en trabajo de precisión a corta distancia. 76

Del principio al fin de la batalla, las nubes bajas y densas, el suelo cubierto de nieve, y la inestable situación en tierra, hacían difícil o imposible la navegación y la identificación de objetivos.77 Las operaciones bajo el General Quesada resolvían el problema.78 Los operadores de radar ayudaban los aviones de combate a operar bajo o a través del mal tiempo tanto en las áreas de los objetivos como en las bases de recuperación y verificaban los objetivos relacionando la localización en tierra con la posición del aeroplano de acuerdo con la trayectoria seguida. Además, el TAC IX utilizaba el SCR-584 para "bombardear a ciegas" en áreas cubiertas de nubes objetivos tales como Saint Vith, y para dirigir vuelos de reconocimiento nocturno.79 En esta forma, los bombarderos de combate controlados por el TAC IX apoyaban efectivamente las fuerzas Aliadas de tierra, inclusive en mal tiempo y en situaciones de táctica confusa en tierra.80

Si no hubiera sido por el radar, la coordinación de operaciones efectivas del aire a tierra hubiera sido "increíblemente difícil o imposible en las condiciones del tiempo" prevalecientes.81 El efectivo uso del radar en el ataque de objetivos terrestres fue devastador para el enemigo, al tiempo que el fratricidio entre los Aliados fue mínimo.82 El uso del radar, aunque en su infancia, "impregnó todas las fases de la guerra aérea." Esto permitió el control y dirección de "virtualmente todos los vuelos diurnos o nocturnos de los TAC."83 El sistema de mando y control pivoteado en el radar del TAC IX fue un factor decisivo en el resultado de la batalla.84

 

Mapa 4. La penetración en su máxima extensión.

 

Mapa 4. La penetración en su máxima extensión. También se muestran las asignaciones de los medios de la fuerza aérea.

Análisis

El éxito del poder aéreo de los Aliados y la derrota de Hitler en la Batalla de Ardenas colaboraron los principios del FM 100-20.85 Los Aliados mantuvieron la Luftwaffe fuera del combate en tierra y en enero la habían puesto fuera de la guerra. Las fuerzas de tierra alemanas sufrieron serias demoras y pérdidas considerables en sus vanguardias blindadas, las cuales fueron privadas de la movilidad táctica de las maniobras a la luz del día. Y la interdicción aérea de los Aliados aplastó la logística alemana. En contraste, la estructura de fuerza, la doctrina, y los problemas del liderazgo de la Luftwaffe, la devastaron.

El mando Aliado había pasado la prueba, y los oficiales de mando se habían puesto a la altura del reto. Se habían hecho excepciones en cuanto a la "letra" de la doctrina para acomodarse a las necesidades de la batalla. Las líneas de mando se habían ajustado a la organización del General Eisenhower. Se puso en efecto un mando centralizado con base en las estrechas relaciones, afinadas en el combate, de los oficiales de mando de la fuerza aérea. Las prioridades de las misiones fueron ajustadas para acomodarse a la amenaza. La misión de estrecha cooperación con la fuerzas de tierra, tal como se había clasificado en las prioridades del FM 100-20, fue puesta antes de la interdicción como una necesidad del combate. Además, las estrechas relaciones de los mandos de tierra y aire, desarrolladas en un ambiente de hombro con hombro, demostraron ser un elemento esencial en la cooperación en el combate de los poderes combinados de aire y tierra. La doctrina del FM 100-20 demostró ser tan flexible y sensitiva como el poder aéreo por sí.

Las fuerzas aéreas Aliadas mantuvieron la supremacía aérea sobre el teatro de operaciones; lo cual a su vez facilitó el movimiento de los Aliados en tierra. Ellos habían establecido una defensa estratificada del combate apoyada por el control en tierra y la interceptación de las comunicaciones por radio. Mientras tanto, ellos atacaban los campos aéreos de la Luftwaffe tanto con aviones de combate como con bombarderos, y acomodaban los ataques a la oportunidad de mayor vulnerabilidad -en el aterrizaje.86

Lograda la supremacía aérea, los Aliados ejecutaron con éxito tanto la estrecha cooperación como la interdicción previstas en su plan. Las innovaciones en el uso del radar fueron un factor decisivo en el éxito del ataque del aire a tierra, así como también en el combate aéreo. Con el MEW y el SCR 584, el TAC IX del General Quesada dirigía la estrecha cooperación en el mal tiempo y en situaciones confusas en las operaciones terrestres -logrando un nivel de efectividad que hubiera sido imposible en otras circunstancias. El sistema de mando y control del TAC se ajustaba y hacía frente al reto de operaciones masivas no planeadas previamente. El Mariscal de Campo Gerd von Rundstedt, el jefe nominal de la ofensiva de Ardenas, dijo que el poder aéreo Aliado "hacía imposible el reajuste de las tropas y nos privó de toda movilidad."87 Como decía otro general alemán, es como jugando ajedrez dando al otro tres movidas por cada movida que uno haga.88

Aunque tercera en el orden de prioridades, la interdicción aérea aplastó las operaciones logística s del ejército alemán. El ejército alemán no estaba corto de suministros; lo que pasaba era que el ataque de Ardenas ofrecía las condiciones ideales para la interdicción. El ritmo de la ofensiva alemana en Ardenas implicaba suministros en grandes cantidades, que a su vez implicaban transporte en rutas restringidas y cada vez más prolongadas, y ajustado a itinerarios crítico. Además, la mala localización de grandes reservas detrás de la barrera impuesta por un río caudaloso, el Rin, creaba una importante vulnerabilidad y un jugoso objetivo. Ejecutada directamente al frente de la contraestrategia de tierra y aire de los Aliados, la Wacht an Rhein tenía que fallar. Los Aliados habían preparado estrategias complementarias de aire y tierra contra la vulnerabilidad de la logística de los alemanes. En tierra, obstáculos tales como Bastogne frustraban el aprovisionamiento de los alemanes y creaban objetivos vulnerables al ataque aéreo. En el aire, el poder de fuego y la movilidad de las fuerzas aéreas Aliadas retardaban el suministro, reduciéndolo a una fruslería y sólo en la noche. El ataque Aliado al sistema de logística alemana desde el Rin, a través de la región de Eifel, y en toda la extensión de la penetración, destruyeron el ritmo, la coordinación cronológica, y la posibilidad de mantener la ofensiva.

Los suministros de los alemanes fueron interrumpidos durante los períodos de un crítico alto nivel de consumo de la ofensiva. La 2a División Panzer del Quinto Ejército Panzer agotó su gasolina precisamente cuando fue atacada por la 2a División Blindada de los EE.UU. el 24 y el 25 de diciembre en el extremo occidental de la penetración.89 En otras divisiones alemanas, tripulaciones de tanques y transportes motorizados abandonaron cientos de vehículos con tanques de gasolina vacíos.90 Finalmente, la moral de los alemanes estaba muy reducida -y la de los Aliados pletórica -con los aviones Aliados pululando sobre los campos de batalla. Las fuerzas de tierra alemanas habían sentido el fuerte efecto del éxito de la interdicción aérea. 91

A pesar del éxito de Hitler en mantener el secreto y en el ejercicio de la decepción, sus operaciones aéreas se perjudicaron desde el principio con la candidez con que él veía la guerra aérea y con sus desconfianza en los líderes de la Luftwaffe. El había engañado los oficiales de su aviación haciéndolos preparar su fuerza para una misión distinta de la que se proponía. La Luftwaffe, sabiendo que había preparado su estructura de fuerza y basado la campaña en un conflicto totalmente diferente, comenzó la Batalla de Ardenas desmoralizada y desilusionada. La dominación del sistema de apoyo aéreo de la Luftwaffe por el alto mando de las fuerzas de tierra fragmentó más aún sus esfuerzos y diluyó toda concentración que hubiera podido efectuarse con sus escasos recursos. Así, pues, con mal liderazgo a lo más alto de la jerarquía, una estructura de fuerza inadecuada, y falta de unidad en la estructura de mando, la Luftwaffe estaba aplicando incorrectamente los principios básicos del poder aéreo.

Cuando se examinan en detalle las operaciones de la Luftwaffe, uno encuentra deficiencia en las operaciones y en el planeamiento. Los altos oficiales de mando en la Luftwaffe diluían el potencial de efectividad de sus recursos cambiando las prioridades de las operaciones casi diariamente. Esta "flexibilidad," que permitía a la Luftwaffe moverse de una a otra misión, contribuía a la falta de poder aéreo adecuado en todos los objetivos. Además, la Luftwaffe perdió la posibilidad de concentra sus fuerzas y trajo destrucción a sus propios campos aéreos cuando la mitad de sus fuerzas se retiraron del Wacht am Rhein al principio de la batalla para atacar los bombarderos estratégicos. Más tarde, cuando la Luftwaffe trató de ejecutar la parte Bodenplatte de la operación preparada, errores tácticos y fratricidio les produjeron la pérdida del núcleo de su fuerza aérea.92

Más aún, el liderazgo de la Luftwaffe y el alto mando alemán no comprendieron los cambios que habían ocurrido en el poder aéreo durante los cinco años de guerra. La tecnología, la doctrina, y el liderazgo habían florecido en todas las fuerzas aéreas excepto las del Tercer Reich. El mando de la Luftwaffe se había aislado en su concha hasta el punto de incapitarse para el pensamiento creativo. Así fue como no pudo caer en la cuenta de los puntos flojos del enemigo (i.e., el reducido número de aparatos de radar de los Aliados) o el poder de la doctrina, la organización, o el sistema de mando y control de los Aliados. Los oficiales de mando de Hitler dependían solamente de sus propias percepciones y no pudieron entender el enemigo ni el poder aéreo.

Epílogo

A mediados de enero de 1945, los soviéticos lanzaron su ofensiva final contra el Reich- un ataque que en mayo los había puesto en Berlín. Para contrarrestarlo, Hitler mandó todas las fuerzas disponibles al oriente. El 22 de enero, cerca de Dasburgo, aeroplanos Aliados sorprendieron divisiones alemanas moviéndose al Frente Oriental en plena luz del día. Tropas y equipo se esparcían en columnas de 10 millas. Las fuerzas aéreas Aliadas tomaron ventaja de la situación. Solo el TAC IX destruyó más de 2.800 vehículos, tanques, y vagones y mataron gran número de tropas. 93

La campaña aérea Aliada -superioridad aérea, estrecha cooperación, e interdicción - había tenido pleno éxito. En un documento capturado después de la guerra, el Mariscal de Campo alemán Walther Model, al mando del Grupo B del ejército en la Batalla de Ardenas, escribió la siguiente declaración respecto a la efectividad de la fuerza aérea en la batalla: "El enemigo número uno es la hostil fuerza aérea, que por su absoluta superioridad trata de destruír nuestras vanguardias de ataque y nuestra artillería con ataque de aviones de combate, y de tapizar con bombas nuestros campos, y hace imposible el movimiento en las áreas de retaguardia."94 Poco después puso una pistola en su cabeza y se suicidó.

Conclusión

La historia es el único laboratorio que nos permite desarrollar y ensayar teorías de guerra en tiempo de paz.

John A. Warden III
 The Air Campaign 

Las operaciones aéreas durante la Batalla de Ardenas revelaron el efecto de las misiones del poder aéreo en el contexto del conflicto al nivel del teatro de operaciones. El contraste de las estrategias, la doctrina, y las organizaciones de los Aliados con las de la Luftwaffe siguen iluminándonos en la 1 estructura de fuerza y en el proceso de decisión en el empleo del poder aéreo -tanto en cuanto es correcto como en el caso contrario. El experto liderazgo del General Quesada presenta un caso singular para el estudio de lo que se requiere de un gran oficial de mando aéreo en cuanto a visión, flexibilidad, e innovación. Aún más, la batalla demostró el efecto de la tecnología, con más capacidades, que no sólo puede mejorar la efectividad táctica de las fuerzas sino directamente influenciar los conceptos del combate y el empleo de fuerzas en general. La cohesión de las fuerzas Aliadas de aire y tierra, operando en concierto una con otra, sigue mostrando como el poder aéreo es sintetizado "conjuntamente" en el teatro de la campaña. La "Batalla Aérea de Ardenas" es testimonio de la base de la actual doctrina del poder aéreo.

Notas:

1. Patton mandó llamar el capellán para "hacer un cambio poniendo a Dios a nuestro lado" y rezar por buen tiempo. El capellán cumplió la orden. El 23 de diciembre el firmamento se aclaró; el capellán fue decorado con una medalla. Danny S. Parker, "Battle for the Ardennes, May 1940 and December 1944." Strategy and Tactics 71 (Noviembre-Diciembre 1978): 38

2. Tte. General Lewis H. Brereton, USA. The Brereton Diaries: The War in the Air in the Pacific, Middle East and Europe, 3 October 1941-8 May 1945 [Nueva York: WiIliam Morrow and Company, 1946), 7.

3. Michel A. Wolfert, "From Acts to Cobra: Evolution of Class Air Support Doctrine in World War Two," Report 88-2800 (Maxwell AFB, Ala.: Air Command and Staff College, 1988), 2.

4. El General Spaatz estuvo al mando de las Fuerzas Aéreas del Noroeste de Africa, uno de los tres mandos principales dependientes del Mando Aéreo del Mediterráneo bajo las órdenes del Mariscal Aéreo Tedder. El Vicemariscal del Aire Coningham estaba a cargo de la Fuerza Aérea Táctica del Noroeste de África en el que estaban los Generales Quesada y Kuter. Frank Graven y James L. Cate, editores, The Army Air Forces in WorId War II. Vol. 2, Europe Torch to Point Blank, August 1942 to December 1943 (Chicago: University of Chicago Press, 1948), 162-64.

5. Richard H. Kohn and Joseph P. Harahan, editores, Air Superiority in WorId War II and Korea (Washington, D.C.: Office of Air Force History, 1983), 30.

6. "U.S. Tactical Air Power in Europe," Impact 3, no. 5 (mayo 1945): 4; véase también Wolfert, 49.

7. War Department Field Manual (FM) 100-20, Command and Employment of Air Power, 21 de julio 1943, 1-11.

8. Charles B. MacDonald, A Time for Trumpets (Nueva York: WiIliam Morrow and Company, Inc., 1985), 47.

9. "U.S. Tactical Air Power in Europe," 45.

10. El arden de batalla de los alemanes el 16 de Diciembre de 1944 era: 

Aviones de chorro                                             40 
Bombarderos de poca altura                              55 
Aviones para ataque a tierra                             390 
Cazas de un motor                                        1.770 
Cazas bimotores                                              140
Aviones de reconocimiento                                65

                             Total           2,460

 Véase Parker, 35. Documentos de la postguerra dicen que, de estos, nunca más de 1.376 estaban en condiciones de operar simultáneamente, y que la Luftwaffe, en promedio, mantenía menos del 50 por ciento listos para operar al mismo tiempo. Craven y Cate, Vol. 3, Europe: Argument to V-E Day, January 1944 to May 1945, 673. 

11. MacDonald, 45. En Kursk la Luftwaffe tenía aproximadamente 1.850 aeroplanos contra más de 3.000 aeroplanos soviéticos. 10hn F. Kreis, Air Warfare and Air Base Defense (Washington, D.C.: Office of Air Force History, 1988), 199. 

12. General del Ejército Dwight E. Eisenhower, Report by the Supreme Commander to the Combined Chiefs of Staff on the Operations in Europe of the Allied Expeditionary Forces, 1938- 1945 (Washington, D.C.: US Government Printing Office, 1946), 75.

13. "La intención de lanzar la ofensiva en occidente estaba ya decidida a fines de julio."Adolf Galland, The First and the Last: The Rise and Fall of the German Fighter Forces, 1938-1945 (Nueva York: Holl, 1954), 242. 

14. "Strategic Air Wings in Europe," Impact 3 no. 7 julio 1945): 67. La mayor parte de la gasolina estaba almacenada al este del Rin. Operational History of the Ninth Air Force, libro I, Battle of the Ardennes: 1 December 1944-31 January 1945, sec. II, 4. 

15. Joseph A. Wyant, "Material in Response to Telephone Request of 28 September 1945 Concerning Allied Air Effort during fue Battle of the Bulge," una respuesta sin fecha al Brigadier General R. C. Candee por Office of Ninth Air Force History, en los archivos del Air Force Historical Research Center, Maxwell AFB, Ala. Con estricto racionamiento, y tomando de existencias acumuladas y de importaciones de Hungría, se reunieron 5 millones de galones de gasolina para el ataque de Ardenas. Cualquier gasolina apresada de los Aliados, sería un dividendo extraordinario. MacDonald, 46.

 16. Galland, 241-42 

17. lb., 241 

18. lb. 

19. Vincent J. Esposito, editor. West Point Atlas of American Wars (New York: Praeger, 1959), 60.

 20. Jean Pallud, Battle of the Bulge: Then and Now (Londres: Battle of Britain Prints lntemational, Limited, 1986), 33. 

21. Michael J. F. Bowyer, 2 Group RA.F.: A Complete History, 1936-1945 (Londres: Faber, 1974), 403-4; véase también Galland, 241. 

22. Pallud, Battle of the Bulge, 33.

23. MacDonald, 61 

24. "Ulttra" se refiere a los mensajes en clave del alto mando alemán interceptados y descifrados por los Aliados. Esta información sólo fue a los mandos Aliados de los ejércitos en combate, a los mandos aéreos tácticos, y a la jerarquía superior. La falta de información alguna de Ultra acerca del ataque inminente de los alemanes, cotribuyó a pasar por alto la poca información táctica que surgía a la superficie. Entrevista del autor con el General Quesada, USAF, retirado, 9 a 11 de abril de 1988 (en lo sucesivo citada como Quesada, entrevista en 1988); véase también MacDonald , 60-61. 

25. MacDonald, 40. 

26. lb. 

27. Parker, 38. El 15 de Diciembre, unas 18 horas antes de que los alemanes lanzaran el ataque, el G-3 de Eisenhower, informando a los oficiales de mando aéreo acerca de la situación en tierra, concluyó que no había nada que informar en relación con Ardenas. Véanse también Craven y Cate 3:682: y MacDonald 56-67 

28. MacDonald, 79. 

29. Una estimación de las toneladas de suministros requeridos por día por una división en contacto con el enemigo puede hacerse examinando los requerimientos logísticos necesarios para mantener una división Aliada equivalente, ajustada a su magnitud y composición motorizada. Utilizando esta medida, los requerimientos logísticos de los alemanes en Ardemas deben haber sido entre 400 y 550 toneladas por día, por división en contacto y cerca de dos tercios cuando en movimiento. Para satisfacer esta necesidad un minimo de 2.000 viajes de camiones deben llegar al frente diariamente sólo para mantener el grupo del ejército alemán. 

30. Wyant, 23. 

31. lb., 23-26 

32. lb., 16-18 

33. Operational History of the Ninth AirForce, libro l, secc. ill,58.

34. Craven y Cate 3:685

35. "Another Tactical Air Triumph ," Impact 3, no. 2 (febren 1945):8.

36. Recuérdese que "la estrecha cooperación con las fuerzas d tierra" fue transferida a segunda prioridad entre las prioridades del FM-100-20. Esta determinación al nivel de mando operacional, muestra como los pragmáticos oficiales Aliados cargo de la determinación de normas habían aprendido a toma ventaja de la flexibilidad del poder aéreo.

37. Operationa1 History of the Ninth Air Force, libro I. secc. n, 5 

38. Los Mandos Aéreos Tácticos (TAC) IX, XIX, y XXIX junto con la 9a División de Bombardeo eran los principales mandos d combate subalternos de la Novena Fuerza Aérea. Cada uno de los TAC estaba asignado a un ejército de campo de los EE.UU., mientras que la Novena Fuerza Aérea estaba asignada al 12º Grupo del Ejército Aliado. La 9a División de Bombardeo compuesta de bombarderos pesados y ligeros, era operada directamente por la Novena Fuerza Aérea.

39. Quesada, entrevista de 1988; véase también MacDonald 419-24; y Operationa1 History of the Ninth Air Force, libro I sección l, 2.

40. Eisenhower, 76.

41. Quesada, entrevista de 1988.

42. Operational History of the Ninth Air Force, libro I. secc. I. 2 

43. Ib., 26-27

44. De las 800 salidas de aviones de combate alemanes ese día más de la mitad fueron defensivas y dirigidas contra bombarderos estratégicos. Esta actividad refleja la confusión existente en la Luftwaffe en relación con lo que su misión debía realmente ser-apoyar la ofensiva de Ardenas o combatir bombarderos. Craven y Cate 3:689.

45. Quesada, entrevista de 1988.

46. Aproximadamente 8.500 salidas de la Novena Fuerza Aérea se efectuaron del 23 al 27 de diciembre de 1944. Operational History of the Ninth Air Force, libro l, sección III, 6: La Segunda Fuerza Aérea Táctica Británica, la Octava Fuerza Aérea, y el Mando Bombardero de la RAF efectuaron el resto de las 16.000 salidas. Para el total de las salidas en relación con las condiciones del tiempo, véase "Another Tactical Triumph," 5.

47. Debido al mal tiempo en la región de la penetración en los primeros días de la ofensiva (16-23 de diciembre de 1944), liderazgo de la Luftwaffe decidió que los aviones dedicados a ofensiva de Ardenas debían reasignarse a combatir los bombarderos Aliados que estaban atacando objetivos en interior de Alemania. Estos ataques no estaban relacionados con la campaña de Ardenas. Aunque el uso de estos aeroplanos pudiera interpretarse como un ejercicio en flexibilidad del poder aéreo-o una filosofía de úselos-o-piérdalos-el resultado fue una reacción de la Octava Fuerza Aérea indeseable para los Alemanes. La Octava "tapizó con bombas" sus campos aéreo Esta actividad redujo el apoyo de la Luftwaffe a su misión primaria, el ataque de Ardenas. El mando alemán había violado primer principio de la guerra, el objetivo. Además, la Luftwal dio una señal "telegrafiando" a los aliados el gran número , aeroplanos que habían traído al teatro de operaciones, antes de utilizarlos decisivamente. Esto malbarato escasos recursos. La decisión de atacar los bombarderos probablemente la influenciada por la intensa planeación, organización entrenamiento para la operación del "Gran Golpe" de la portal del plan inicial. Galland, 242.

48. Eisenhower, 77.

49. El Servicio-Y era una operación para interceptar comunicaciones por radio, originalmente creado por los británicos, para escuchar e inmiscuirse en las comunicación entre aire y tierra de la Luftwaffe. El General Quesada refinó sistema incorporándolo a sus unidades de radar MEW. Con esto, el TAC IX consiguió la información requerida para sincronizar sus ataques a las bases aéreas con los períodos de mayor vulnerabilidad en las operaciones aéreas -el aterrizaje y despegue. Quesada, entrevista de 1988.

50.Ib. 

51. Operational History of the Ninth Air Force, libro I, sección IV,39.

52. El General Quesada decía que de todas las deficiencias de la Luftwaffe, la "estupidez de su liderazgo" era el principal defecto. General leutenant Josef Schmid, Kommando West, estaba a cargo de todas las operaciones de la Luftwaffe con apoyo de la ofensiva de Ardenas. El oficial de mando de Jagdkorps II, las fuerzas de combate de la Luftwaffe para el apoyo de la ofensiva, era el General major Dietrich Peltz. Quesada, entrevista de 1988. Véase también Pallud, Battle of the Bulge, 655.

53. Operational History of the Ninth Air Force, libro I, secc. III, 59

54. Ib.

55. Ib., sección IV, 6. 

56. Ib., sección ill, 13. 

57. Ninth Air Force in the European Theater of Operations, vol. IV, Headquarters Ninth Air Force, 1945, 72.

58. Eisenhower, 77. 

59. Este cambio en líneas de mando operacional se realizó en un solo día. El uso de bombarderos pesados de la Octava no había sido tan fácil de lograrse para el apoyo el día de desembarco del General Eisenhower. Sin embargo, el apoyo de la Octava en la penetración demostró que había entre los oficiales de mando del aire una visión común de la misión durante esta fase de la guerra. También hizo evidente la flexibilidad de la aviación de bombardeo con su habilidad para contribuir a la estrecha cooperación e interdicción en la batalla. Graven y Cate 3:686. Véase también Operational History of the Ninth Air Force, libro I, sección III, 12.

60. History of the English Air Force: Invasion and Victory, Headquarters Eighth Air Force, 1945, 144.

61. MacDonald, 511. 

62. Ib. 522.

63. Pallud, Battle of the Bulge, 86-89; y MacDonald, 458. 

64. Operational History of the Ninth Air Force, libro I, sección III,7.

65. Tte. General John K. Gannon, "The contribution of Air Power to the Defeat of Germany," un informe preparado por el auxiliar del jefe de estado, A2, Headquarters United States Air Forces in Europe, archivado en Air Force Historical Research Genter, Maxwell AFB, Ala., Vol. 4, 8 de Mayo 1945, 7C(2)(e). Véase también Werner Girbig, Six Months to Oblivion: The Eclipse of the Luftwaffe Fighting Force (Nueva York: Hippocrene Books, Inc., 1975), 112; Operational History of the Ninth Air Force, libro I, sección 4,15-16, 39-41; y Pallud, Battle of the Bulge, 433-36.

66. La artillería antiaérea Aliada (AAA) derribó de 60 a 80 aeroplanos. Una de las razones para que el fuego de la artillería antiaérea Aliada fuera tan efectivo y "ni un solo aeroplano Aliado haya sido derribado" puede ser el alto estado de preparación de las posiciones de AAA durante los ciclos de despegue y aterrizaje. Todas las posiciones fueron guarnecidas en estado de alerta, y pilotos de caza estuvieron en guardia como oficiales de identificación de aeroplanos con cada equipo antiaéreo durante estos períodos de vulnerabilidad. Este era un procedimiento invariable impuesto por el oficial de mando del TAC IX , General Quesada. Después de todo, este era el tiempo en que los oficiales de mando Aliado estaban tratando de atacar los campos aéreos alemanes. Simplemente era razonable pensar que la Luftwaffe pudiera tratar de imitar una táctica de tanto éxito. Quesada, entrevista de 1988. Véase también John L. Frisbee, editor, Makers of the United States Air Force (Washington, D.C.: Office of Air Force History, 1987), 197.

67. Adolf Galland, The First and the Last: The Rise and Fall of the German Fighting Forces 1938-1945 (Nueva York: Ballantine Boaks, 1954), 243; véase también Operational History of the Ninth Air Force, libro I, sección IV ,40; Y Girbig, 112.

68. Operational History of the Ninth Air Force, libro I, sección IV,12.

69. Ninth Air Force in the European Theater Operations, 73; véase también "Another Táctical Thiumph," 5.

70. Galland. 242. 

71. General James Ferguson, USAF, Retirado, entrevista del 14 de junio de 1988 en el estudio de televisión de Air University, archivado en AU/TV, Maxwell AFB, Ala.

72. Quesada, entrevista de 1988. 

73. Sólo seis aparatos eran el núcleo del sistema de control del aire de los Aliados. Si estos aparatos hubieran sido puestos fuera de acción, el poder aéreo Aliado hubiera sido severamente afectado. Este hubiera sido el Talón de Aquiles de todo el apoyo aéreo de la batalla. Ib.

74. En diciembre de 1944, con la ayuda de MEW fueron interceptados 161 aeroplanos de la Luftwaffe y 72 fueron averiados. Blair E. Garland, "Radar in ETO Air-Ground Operations," Signals 3, n. 4 (marz-abriI1949); 11.

75. Tte. General Elliot R. Quesada, USAF, Retirado, entrevista telefónica con el autor, 14 de enero 1989 (en lo sucesivo citada como Quesada, entrevista de 1989).

76. El General Quesada había modificado tres radares antiaéreos SCR-584 con visores de bombardeo Norden, que se colocaban patas arriba y hacia atrás. Montado en el tablero de coordinadas del radar que proyectaba el rayo de luz a través de un mapa del terreno a una escala de 1:1.000.000, la innovación del visor de bombardeo daba una exactitud en la navegación que permitía localizar un objetivo a 30 millas de distancia dentro de 300 yardas. Quesada, entrevista de 1988. Véase también Garland, 10; y "U.S. Tactical Air Power in Europe," 38.

77. En este tiempo no había una línea frontal de batalla definida, y la situación ponía los Aliados, por primera vez desde el desembarco, a pelear atrás una batalla de consideración. La coordinación del poder aéreo alrededor de áreas aisladas de resistencia Aliada, en concierto con movimientos en tierra de retiro y de refuerzo, sobrecargaron hasta el limite los elementos de mando y control de los TAC existentes. La naturaleza de intensa dependencia en el elemento humano del mando y control era una de las principales deficiencias del planeamiento de la estructura de la fuerza antes del desembarco. Para corregir esta deficiencia, el General Quesada desagregó la organización de las alas de combate (más o menos equivalentes a las actuales divisiones aéreas) y reasignó el personal en el sistema de control aéreo de los TAC. Quesada, entrevista de 1988.

78. Frisbee, 197. 

79. Garland, 10. 

80. Quesada, entrevista de 1988.

 81. "U.S. Tactical Air Power in Europe," 34. 

82. Dos ataques Aliados en Malmedy (ambos por la Novena División de Bombardeo), uno en los patios de maniobras en Arlon en Bélgica y uno en Verviers, fueron los más importantes casos de fratricidio por los aviones Aliados. Entrevista telefónica del autor con el Mayor General Blair E. Garland, USAF, Retirado, en Maxwell AFB, Ala. Aunque hubo victimas militares y civiles en estos casos, ninguna tuvo efecto considerable en las operaciones aliadas. Quesada, entrevista de 1989. Los jefes de grupo de aviones de combate eran muy cuidadosos de no atacar posiciones de tierra si no sabían si eran amigos o enemigos. El procedimiento de SCR-584 resolvía este problema: Los jefes de grupo serían seguidos y sus posiciones determinadas por el SCR-584 en el área de la batalla. Cuando ellos notificaban los controles de radar, el control, sabiendo la posición del aeroplano y la localización de las posiciones amigas que se seguían en el tablero de coordenadas, podía determinar si las posiciones eran amigas o enemigas. Esta era una rutina, un "procedimiento de todos los días," durante toda la batalla de Ardenas. United States Joint Board on Scientific Information Policy, Radar, A Report of Science at War (Washington, D.C.: Office of Scientific Research and Development, 1945), 39. Véase también MacDonald, 464-65; y Quesada, entrevista de 1988. Para mayor información en fratricidio de los Aliados, véase Craven y Cate 3:692; Pallud, 388; y Jean Paul Pallud, Ardennes 1944; Peiper and Skorzeny (Londres: Osprey Publishing, 1987), 13.

83. "U.S. Tactical Air Power in Europe," 34.

 84. Uno de los primeros ejemplos del efecto del radar en la batalla ocurrió cerca a Stavelat, Bélgica. El 18 de diciembre el Kamplgruppe Peiper alemán, se acercaba al puente sobre el río Linne en Hamiemont, Bélgica. Este era el último puente antes del campo abierta al río Mosa. El General Quesada ordenó el reconocimiento aérea por un marcador de puntería, a pesar de los peligros de la neblina y nubes a menos de 100 pies de altura. El Capitán Richard A. Cassidi y el Subteniente Abram Jaffe se ofrecieron como voluntarios para volar la mision. Utilizando indicaciones del radar de MEW, entonces un SCR-584, los pilotos fueron guiados a la vecindad de la ruptura del Kampfgruppe Peiper. Entrando bajo un techo de 200 pies en el área del objetivo, pronto descubrieron una columna enemiga y pidieron apoyo de bombarderos de combate. El 365º Grupo de Combate, al mando del Coronel Ray Stecker, junto con un escuadrón del Grupo 366º y otro del 404º se lanzaron contra el mal tiempo, también bajo control por radar. El grupo de combate descendió a través de las nubes a encontrarse con el avión que había localizado el objetivo. El ataque al Kampfgruppe Peiper destruyó sólo unos pocos vehículos. Más importante, sin embargo, fue la demora de dos horas en el movimiento de la columna apenas el tiempo suficiente para que los ingenieros del ejército destruyeran el puente, literalmente en la cara de las tropas de Peiper. La Batalla de Ardenas fue la única a lo largo de la guerra en que se dependió tanto del radar. Esto se debía a mejoría en las condiciones del tiempo, menos fluidez en las líneas de avance, y la corta duración de la guerra después de la Batalla de Ardenas. Quesada, entrevista de 1988. Véase también OperationaI History of  the Ninth Air Force, libro I, sección II, 81; Craven y Cate 3:687; y MacDonald,241-44.

85. Ninth Air Force in the European Theater of Operations, 45- 46; véase también "U.S. Tactical Air Power en Europe," 48.

86. OperationaI History of the Ninth Air Force, libro I, sección 3,44.

87. "Strategic Air Wins in Europe," 63. 

88. La analogía del "ajedrez" era la manera popular con que se describían los efectos del poder aéreo táctico en las maniobras de tierra. Al General Frido van Senger und Etterlin, al mando del XIV Panzer Corps en Italia,se le atribuye el uso de esta expresión por primera vez. Operation "Strangle" (Italy, Spring 1944): A Case Study of Tactical Air Interdiction (Santa Mónica, Calif.: Rand Corparation, 1972). 62; véase también Frido von Sengler und Utterlin, Neither Fear Nor Hope (Nueva York, E. D. Dutton, 1964), 224.

89. Operational History of the Ninth Air Force, libro I, sección 3, 4.

90.Ib.  

91. Las intercepciones de Ultra durante la Batalla de Ardenas describían el efecto inmensamente destructivo de la interdicción aérea. Se cortaban refuerzos y suministros del ímpetu de la ofensiva. La destrucción de líneas ferroviarias en el área de Eifel hacía imposible el desvío. A duras penas había servicio telefónico. A lo largo del Rin los suministros tenían que cargarse y descargarse a mano, una situación que demoraba enormemente la llegada de suministros a las unidades que los necesitaban. Ralph F. Bennet, Ultra in the West: The Normandy Campaign (Nueva York: Scribner, 1980), 217. 

92. Tal como dice el FM 100-20, "Las operaciones contra fuerza aérea y la defensa aérea en el campo de operaciones deben efectuarse continuamente para asegurarse contra operaciones aéreas hostiles." Como se ejecutó ello de enero de 1945, la Operación Bodenplatte estaba proyectada como un "golpe decisivo" de gran fuerza. Fue una lamentable estimación, y sólo sirvió como ejemplo de cómo el liderazgo de la Luftwaffe no sabía mucho de cómo ejecutar operaciones contra la fuerza aérea. 

93. "Smashing Wind up to the Ardennes Bulge Battle Was a Costly Experience for the Germans," Impact 3, no. 3 (marzo 1945); 2. 

94. Operational History of the Ninth Air Force, libro I, sección 4, 5.


Colaborador:

Coronel William R. "Roger" Carter (Bachillerato y Maestría, Universidad Técnica, Texas) delegado de mando para operaciones de la 8aAla Táctica de Combate, en Kunsan, Corea. Sus asignaciones de vuelo han incluido posiciones de mando y administración al nivel de la ala en las Fuerzas Aéreas del Pacifico. Mando Aéreo Táctico, y Mando de Entrenamiento Aéreo. El Coronel Carter ha tenido otras asignaciones en los cuarteles Generales de la Fuerza Aérea de los EE.UU. y en el Centro de Doctrina, Investigación y Educación Aeroespacial de la Universidad del Aire. Sus condecoraciones de combate incluyen la Cruz de la Fuerza Aérea, Estrella de Plata, y la Cruz de Aviación por Servicios Distinguidos. Es graduado de la Escuela de Mando y Estado Mayor de la Fuerza Aérea y la Escuela de Guerra Aérea.

Declaración de responsabilidad:

Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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