Document created: 30 May 03
Air & Space Power Journal - Español Segundo Trimestre 2003

La Amenaza Emergente de Misiles
Crucero con Armas Biológicas 

Coronel Rex R. Kiziah, USAF*

La proliferación simultánea de sistemas de lanzamiento de misiles crucero y la capacidad de producción de armas biológicas y tóxicas puede representar una seria amenaza estratégica en el futuro.

—Jonathan B. Tucker                  
“El Futuro de la Guerra Biológica”

*Este artículo se basa en el ensayo del autor: “Assessment of the Emerging Biocruise Threat”, en The Gathering Biological Warfare Storm, 2d ed., por el coronel (Dr.) Jim A. Davis y el Dr. Barry Schneider (Base de la Fuerza Aérea Maxwell, Alabama: Centro Contra la Proliferación USAF, abril del 2002), 193–251, en línea, Internet, 21 de enero del 2003, disponible en http://www.au.af.mil/ au/awc/awcgate/cpc-pubs/biostorm/kiziah.doc.

Estados Unidos demostró claramente al mundo la efectividad estratégica y operacional de los misiles crucero cuando entre el 16 de enero y el 2 de febrero de 1991, desde barcos de superficie y submarinos de la Marina de Guerra de los Estados Unidos en el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo Oriental se lanzaron 288 Misiles para Ataque a Tierra Tomahawk (TLAM) y la Fuerza Aérea arrojó 39 misiles crucero de lanzamiento aéreo convencional (CALCM) contra objetivos "estratégicos" en Irak. Estos ataques se dirigieron contra cuarteles generales de comando y control, complejos de generación de energía, instalaciones de armas de destrucción masiva (WMD) y plantas de producción y refinación de petróleo.1 Aunque las fuentes del Ministerio de Defensa y los analistas externos no se ponen de acuerdo en cuanto al grado de éxito de estos Misiles Crucero para Ataque a Tierra (LACM), el consenso es que los LACM demostraron ser un sistema de armas muy efectivo. Tal como se indica en Conducción del Conflicto del Golfo Pérsico: Informe final al Congreso del Ministerio de Defensa, "El concepto del misil crucero—que incorpora una plataforma no tripulada, difícil de detectar y capaz de impactar con precisión a grandes distancias—fue validado como un nuevo instrumento importante para los conflictos futuros".2

Desde la Operación Tormenta del Desierto, los LACM se han convertido en un elemento importantísimo en las operaciones de ataque militar de los Estados Unidos. Nuestros líderes valoran a los LACM por su capacidad para penetrar las defensas aéreas enemigas, impactar a grandes distancias (más de 1.600 kilómetros desde la plataforma de lanzamiento para el TLAM), y lo que es más importante, el poder hacerlo sin arriesgar la vida de personal estadounidense. Cada vez más, los combatientes operativos consideran que los LACM son las "armas inteligentes" más avanzadas, y el resto del mundo va tomando conocimiento de ello. Después de casi una década de uso exitoso y más intenso de estos sistemas de armas—junto con la proliferación de tecnologías de desarrollo tales como navegación y guía de precisión, motores turbojets y con turboventilador compactos y eficientes, y materiales de compuesto difíciles de detectar—no debe sorprender que muchos países deseen y traten activamente de obtener tecnologías de misiles crucero, especialmente las versiones para ataque a tierra.3

Las naciones aprecian a los LACM no sólo por su capacidad para atacar con precisión a grandes distancias y sus ojivas altamente explosivas, sino también por su potencial para llevar cargas de agentes de Guerra Química y Biológica (CBW). Los adelantos en las tecnologías de uso dual, tales como la navegación por satélite (el Sistema de Posicionamiento Global-GPS estadounidense y el Sistema de Satélites para la Navegación Global-GLONASS ruso) y los motores pequeños con turboventilador altamente eficientes utilizados en las aeronaves, permiten que las naciones de Occidente mejoren sus armamentos de ataque de precisión a largo alcance. Sin embargo, esto también permite que los países con menor grado de desarrollo reduzcan la brecha y empiecen a introducir armamentos comparables en sus arsenales, a precios relativamente "bajos" según estándares históricos, comparados con otros sistemas de armas tales como aviones modernos y misiles balísticos. Además, mediante años de esfuerzos decididos, que se han intensificado recientemente, Estados Unidos se ha concentrado en los misiles del teatro de batalla y en los sistemas de defensa aérea para contrarrestar los aviones y misiles balísticos cada vez más sofisticados de los potenciales enemigos. En consecuencia, los posibles contendores intentan adquirir y desarrollar LACM difíciles de detectar y atacar para mantener, y posiblemente mejorar, su capacidad de disuadir y confrontar a los Estados Unidos y sus aliados.

Estos desarrollos han captado la atención de oficiales del gobierno, planificadores de defensa y analistas de inteligencia. El Dr. Ramesh Thakur, vicerrector de la Universidad de las Naciones Unidas en Tokio y autor de muchos artículos sobre proliferación y control de armas, sostiene que "para los países conflictivos y en desarrollo, el equilibrio entre costo, posibilidad de acceso, mortalidad, complejidad y requisitos operativos está cambiando de misiles balísticos a misiles crucero".4 Más específicamente, en un discurso ante la Fundación de Universidades de Defensa Nacional, en abril de 1999, Donald Rumsfeld, actual ministro de defensa, afirmó que "Estados Unidos debe esperar que países tales como Irán, Irak y Corea del Norte adquieran o desarrollen misiles crucero durante los próximos años".5 El informe desclasificado Avances en Misiles Extranjeros y la Amenaza de Misiles Balísticos a los Estados Unidos hasta el 2015 (septiembre de 1999) del Consejo Nacional de Inteligencia, hace eco de esta evaluación: "Esperamos que muchos países adquieran LACM para satisfacer los requerimientos militares regionales".6 Por consiguiente, las tendencias indican que en el largo plazo los misiles crucero pueden representar una mayor amenaza a los intereses de Estados Unidos y la estabilidad global que los misiles balísticos.

Misiles crucero para ataque a
 tierra: Fundamentos

Una descripción amplia de un misil crucero incluye las siguientes características: un avión no tripulado configurado como arma antisuperficie que tiene la intención de impactar o detonar sobre un objetivo de superficie preseleccionado (tierra o mar); un medio integral de autopropulsión sostenida y un sistema de guía de precisión (usualmente autónomo aunque posiblemente requiera información externa limitada de un operador humano); superficies aerodinámicas que producen elevación para sustentar el vuelo del misil; y el logro autónomo de una fase crucero de vuelo a un nivel predeterminado, relativa al terreno o la superficie acuática sobre la que vuela.7 Por lo tanto, los misiles crucero representan un subconjunto de Vehículos Aéreos no Tripulados (UAVs) o armas de confrontación.

Generalmente se clasifica a los misiles cruceros según la misión y el modo de lanzamiento previstos en lugar de su máximo alcance, que es el esquema de clasificación de los misiles balísticos. Las dos categorías más amplias son los Misiles Crucero Antibuques (ASCM) y los LACM.8 Por otro lado, los ASCM—disponibles actualmente en los arsenales militares de 73 países—son los misiles crucero9 de mayor uso y representan los armamentos navales más importantes poseídos por muchos de estos países: "El impacto proporcionado por los ASCM hace posible que los países del Tercer Mundo mantengan fuerzas navales relativamente poderosas apoyándose en embarcaciones patrulleras o pequeñas corbetas armadas con misiles comparativamente económicos".10 Los ASCM han sido diseñados para atacar objetivos pequeños, tales como barcos en el mar, a distancias relativamente grandes (hasta unos 500 kilómetros) y por lo tanto son guiados con alta precisión hacia su objetivo. Los sistemas de guía terminal incluyen radares activos o semiactivos, acercamiento por radar, rayos infrarrojos (IR), televisión o vuelo apoyado en radiaciones captadas.11

Por otro lado, los LACM han sido diseñados para atacar objetivos basados en tierra, sean éstos móviles o fijos. Los componentes básicos incluyen el fuselaje, el sistema de propulsión, el sistema de navegación y guía, y la ojiva. Básicamente, el fuselaje del LACM es una estructura cilíndrica y larga de misil/ avión fabricada de metales y materiales compuestos, con alas y timones cortos. El sistema de propulsión (cohete o motor con alimentación de aire) se encuentra en la parte trasera; el sistema de navegación y guía se encuentra en la parte delantera; y el combustible y la ojiva generalmente están en la parte media del cuerpo.12 La guía del LACM ocurre en tres fases: lanzamiento, curso medio y terminal. Durante el lanzamiento, el misil recibe información de guía inicial de su sistema de navegación inercial (INS) a bordo de la nave. Durante la fase del curso medio, un sistema de mantenimiento de la distancia al contorno del terreno basado en radar (TERCOM) y/o sistema de navegación por satélite tal como GPS o GLONASS corrigen las imprecisiones inherentes del INS.13 Al entrar al área del objetivo, el sistema de guía terminal (uno o una combinación de los siguientes: GPS/ GLONASS, TERCOM con mapas digitales altamente precisos de contorno del terreno, Correlacionador de Correspondencia Digital de la Escena [DSMAC] o un buscador terminal [sensor óptico o basado en radar] guía al misil hacia el punto de impacto deseado.14 Los alcances de los LACM en los arsenales militares actuales varían de 50 a más de 3.000 kilómetros, y muchos de los misiles vuelan a velocidades subsónicas altas.

Proliferación de
tecnologías de misiles crucero

La eliminación de importantes barreras tecnológicas que dificultaban la producción de Misiles Crucero para Ataque a Tierra (LACM) de precisión en los países del tercer Mundo coincidió con el desempeño "impresionante" de los TLAM estadounidenses durante la Guerra del Golfo Pérsico de 1991. Hasta fines de la década de 1980, los LACM de precisión requerían tecnologías sofisticadas de guía y navegación—INS, TERCOM y DSMAC autónomos, precisos y complejos—controladas mediante el Régimen de Control de Tecnologías de Misiles, y por los tanto disponibles sólo para unos cuantos países, tales como Estados Unidos, Reino Unido, Unión Soviética y Francia.15 En la década de 1990, aparecieron tecnologías críticas de desarrollo de disponibilidad comercial, permitiendo así que los estados comiencen la búsqueda de programas viables para obtener LACM. Tales tecnologías incluían tecnologías de navegación y guía de precisión; sistemas de gestión de imágenes de alta resolución por satélite y Sistemas de Información Geográfica (GIS) sofisticados; motores de alta eficiencia, volumen reducido y aerobios (de alimentación por aire); combustibles más eficientes; y materiales compuestos difíciles de detectar.

La disponibilidad comercial de información de navegación por satélite de precisión ha permitido a los países del Tercer Mundo saltarse aproximadamente 15 años de investigación y desarrollo de LACM de largo alcance y precisión aceptable. Los receptores GPS de bajo costo pueden mejorar los sistemas INS relativamente imprecisos y ampliamente disponibles, para lograr una precisión de navegación comparable a la de costosos sistemas INS autónomos y precisión aceptable producidos sólo para las aeronaves comerciales de Occidente.16 Los receptores GPS, GPS diferenciales (DGPS) y GLONASS se pueden incorporar en todas las fases de guía del vuelo del LACM. La combinación de estas tecnologías permite a las naciones que tratan de competir militarmente en la arena internacional desarrollar LACMs relativamente económicos capaces de transportar cargas explosivas hasta pocos metros del objetivo deseado. Actualmente hay sistemas DGPS en todo el mundo que pueden mejorar la precisión de la adquisición aproximada de guía del GPS (la señal GPS disponible para todos los usuarios que proporciona precisiones de unos 30 metros) en un orden de magnitud.17 Además, el GLONASS, usado junto con el GPS, mejora la robustez y precisión de los sistemas de guía.

Las tecnologías de guía GPS, DGPS y GLONASS proporcionan suficiente precisión al LACM para enviar cargas convencionales y nucleares, biológicas y químicas (NBC) sin la necesidad de sistemas parecidos a TERCOM o DSMAC que requieren usar mapas digitales completos. Sin embargo, los países en desarrollo tal vez deseen desarrollar un LACM que vuele a altitudes muy bajas para maximizar el enmascaramiento del terreno y aumentar la capacidad de supervivencia y la penetración de las defensas aéreas. Tales perfiles de vuelo de baja altitud requieren capacidades de cartografía digital de precisión que, hasta hace muy poco, eran demasiado costosas para la mayoría de naciones en desarrollo. Ahora tales capacidades se pueden obtener comercialmente a precios asequibles. Los adversarios potenciales pueden comprar imágenes satelitales con una resolución de un metro, agregar información de posición GPS/DGPS precisa con GIS, y producir mapas digitales tridimensionales muy exactos.18

Los combustibles cada vez más eficientes así como los motores turbojet y de turboventilador disponibles en el mercado internacional ofrecen a los países más pobres la capacidad de disponer de misiles crucero con alcances de cuando menos 1.000 kilómetros.19 Además, las estructuras, los materiales y los recubrimientos que absorben radar disponibles comercialmente, junto con las técnicas de supresión de rayos infrarrojos pueden reducir significativamente la señal de los misiles crucero. Los competidores potenciales que combinen estas tecnologías con los LACM complicarán significativamente los escenarios de defensa aérea regional para Estados Unidos y sus aliados.

Además de la facilidad de acceso a las tecnologías descritas anteriormente, muchas características ventajosas de los LACM como sistemas de armas motivan a los países menos desarrollados y de recursos fiscales limitados a adquirirlos o desarrollarlos como parte de una fuerza de ataque militar limitada que incluya aviones de combate, misiles balísticos y misiles crucero. Una característica especialmente deseable es su pequeño tamaño en comparación con los aviones y misiles balísticos. Los LACM se pueden desplegar con facilidad en una amplia variedad de plataformas—barcos, submarinos y aviones, así como en plataformas de lanzamiento pequeñas, fijas o móviles, basadas en tierra. Esta flexibilidad se traduce en una mayor capacidad de supervivencia antes del lanzamiento. A diferencia de los aviones de combate, los LACM no tienen que operar desde bases aéreas vulnerables, susceptibles a ataques preventivos. Asimismo, el hecho que los LACM pueden ocultarse con mayor facilidad de las fuerzas oponentes en tierra y que son más fáciles de movilizar que los misiles balísticos, aumentan aún más la habilidad de un estado enemigo para llevar a cabo operaciones de "disparar y ocultarse", tales como los que ejecutaron los iraquíes con gran éxito durante la Guerra del Golfo Pérsico a pesar de las intensas operaciones de "cacería de Scud" realizadas por las fuerzas de la coalición.

Entre 2005 y 2010, algunos países modestamente equipados podrían producir LACM con un alcance de 500 a 700 km (de 8.5 metros de largo, 0.8 m de diámetro y una envergadura de 2.4 m) que podrían acomodarse en un contenedor de carga estándar de 12 metros junto con una pequeña plataforma para lanzar el LACM directamente desde el contenedor.20 Un radio de acción de 500 a 700 km puede permitir que un adversario despliegue tales LACM en barcos para atacar centros importantes de población e industriales en Europa y América del Norte, permaneciendo aún fuera del límite de las 200 millas de aguas territoriales. Tal amenaza representa un difícil desafío de vigilancia a las comunidades de inteligencia y defensa. Dennis Gormley escribe que "el ‘Panel Gates’, no gubernamental, al revisar el Estimado Nacional de Inteligencia [NIE] 95-19 . . . concluyó que no se había prestado suficiente atención a la posibilidad de que se pudieran lanzar misiles crucero para ataque a tierra desde barcos ubicados a varios cientos de kilómetros del territorio de Estados Unidos."21 Tal vez en respuesta a esta crítica, el estimado de inteligencia nacional no clasificado emitido por la comunidad de inteligencia en septiembre de 1999 sobre la amenaza de misiles balísticos contra Estados Unidos hasta el año 2015 señaló que "una nave comercial de superficie, equipada secretamente para lanzar misiles crucero, sería una alternativa verosímil de una plataforma de lanzamiento de avanzada. Este método proveería una plataforma grande y potencialmente discreta para lanzar misiles crucero proporcionando cuando menos algo de protección para la negación del lanzamiento".22

Gracias a su pequeño tamaño, un LACM tiene señales mínimas de visibilidad, rayos infrarrojos y radar—características que ayudan a aumentar la capacidad de supervivencia. La reducida observabilidad al radar, referida como una reducida sección transversal para radar (RCS), dificulta las operaciones de los radares de defensa para detectar, identificar, rastrear y atacar al misil, especialmente si se les compara con los aviones de combate convencionales en los arsenales de los estados conflictivos ("rogue" en inglés). Complicando el problema de la defensa aérea, el uso de materiales difíciles de observar puede dificultar aún más la detección del LACM. El método más simple sería aplicar recubrimientos que absorben señales de radar a la superficie del fuselaje e incorporar un cono para reducción de los rayos infrarrojos alrededor del motor. También se podría construir el fuselaje con polímeros y compuestos no metálicos que absorben las señales del radar y que reflejarían sólo un mínimo de la energía de radar. Finalmente, los ingenieros podrían diseñar la forma, estructura, composición e integración de los subcomponentes del LACM de manera que sean inherentemente invisibles al radar. Ciertamente esta opción requeriría de una gran capacidad técnica.

El impacto de la reducida observabilidad puede ser dramático porque disminuye la distancia máxima de detección de las defensas antimisiles, minimizando el tiempo de interceptación. Por ejemplo, un avión de caza convencional tal como el F-4 tiene una sección transversal para radar (RCS) de aproximadamente seis metros cuadrados, y el bombardero B-2 más grande pero de baja observabilidad, que incorpora tecnologías avanzadas de invisibilidad al radar en su diseño, tiene una RCS de sólo unos 0.75 metros cuadrados.23 Un misil crucero típico con características parecidas de UAV tiene una RCS en el rango de 1 m2; el LACM Tomahawk, diseñado a fines de la década de 1970 y que utilizó tecnologías de baja observabilidad bastante sencillas, entonces disponibles, tiene una RCS de menos de 0.05m2. El sistema de radar AWACS (sistema aerotransportado de advertencia y control) de los Estados Unidos fue diseñado para detectar aeronaves con una RCS de 7 m2 a una distancia mínima de 370 km y misiles crucero típicos no invisibles al radar a una distancia mínima de 227 km; sin embargo, los misiles invisibles al radar podrían aproximarse hasta unos 108 km de las defensas aéreas antes de ser detectados. Si tales misiles viajaran a una velocidad de 805 km por hora, las defensas aéreas tendrían sólo ocho minutos para ubicar y destruir un misil invisible al radar y 17 minutos para los no invisibles. Por otro lado, un LACM de baja observabilidad puede ser difícil de ubicar y destruir, incluso si se lo detectara. Según Seth Carus, un analista soviético, los misiles crucero con RCS de 0.1 m2 o menor resultan difíciles de rastrear para los radares de control de disparo de los Misiles Superficie-Aire (SAM).24 En consecuencia, incluso si una batería SAM detecta el misil, podría ser difícil apuntar y enganchar el objetivo para completar la intercepción. Los dispositivos de rastreo de rayos infrarrojos tendrían dificultades para detectar los LACM de baja observabilidad, y los SAM buscadores de los rayos infrarrojos que emite el misil no podrían guiarse al misil con ellos. Para empeorar la situación, un LACM podría emplear contramedidas relativamente simples tales como cinta metálica antirradar y señuelos.

Un LACM también puede evitar la detección siguiendo una trayectoria de vuelo programada en la cual el misil se aproxima al objetivo a altitudes extremadamente bajas, confundiéndose con los accidentes del terreno mientras que aprovecha simultáneamente el enmascaramiento que éste le ofrece. Las tecnologías que habilitan el vuelo "contorneando el terreno"—como las de altimetría por radar, guías de precisión y navegación por satélite, control computarizado de vuelo, imágenes satelitales de alta resolución, y cartografía digital mediante GIS sofisticado—son cada vez más fáciles de obtener de fuentes comerciales a precios asequibles. Estas tecnologías permiten que los LACM de mayor alcance se desplacen por rutas lentas y contorneantes hacia el objetivo, minimizando o eliminando así su exposición a los sistemas de defensa aérea.

Otro método para derrotar las defensas aéreas que permite la flexibilidad operativa del LACM consiste en lanzar múltiples misiles simultáneos contra un objetivo desde varias direcciones, abrumando de esta manera las defensas aéreas en sus puntos más débiles. Los adversarios también podrían lanzar misiles balísticos y crucero para arribar simultáneamente al objetivo designado. Las características diferentes de estos dos misiles durante su aproximación—la trayectoria balística supersónica de gran altitud de los misiles balísticos y el vuelo subsónico de baja altitud de los misiles crucero—podrían abrumar incluso la capacidad de los sistemas de defensa aérea más sofisticados. Un oficial del Comando de Estado Mayor entrevistado por un reportero de Aviation Week and Space Technology comentó que "un enemigo sofisticado podría ser capaz de lanzar 20 ó 30 misiles balísticos de campo de batalla [tipo Scud], seguidos de aviones que aparecen súbitamente para lanzar olas de misiles crucero. Esto aumentaría tremendamente la complejidad para los defensores estadounidenses".25 De manera similar, un ex planificador de alto rango de Tormenta del Desierto comentó que "si durante Tormenta del Desierto, los iraquíes hubieran lanzado aunque sea un misil crucero por día—con una precisión de dos cuadras vecinales—hacia el complejo de cuarteles generales en Riyadh [Arabia Saudita], nos hubieran puesto fuera de servicio por aproximadamente la mitad del tiempo".26 Para complicar más la situación del defensor, el atacante podría programar los ataques con LACM para que coincidan con el retorno de los aviones del defensor. Como lo indica un oficial de alto rango de la Oficina Conjunta de Defensa Aérea y Misiles del Teatro de Guerra del Pentágono, "El desafío de los misiles balísticos es destruirlos . . . Con los misiles cruceros, el desafío es averiguar si son amigos o no".27

Habilitados por la creciente disponibilidad comercial de los avances en tecnologías claves para todos los componentes del LACM—fuselaje, propulsión, guía y navegación, y ojiva—los atributos combinados de precisión y alcance de los LACM exceden ahora a los de los sistemas de misiles balísticos a un costo mucho menor por sistema de armas. Por ejemplo, se puede desarrollar un LACM con ojivas y alcance similar al de misiles balísticos bastante más complejos a menos de la mitad del costo y cuando menos 10 veces mayor precisión de la ojiva (10 a100 m de error circular probable [CEP] en comparación a 1000-2000 m de CEP).28 Si llevara diferentes ojivas, un LACM puede ofrecer a los estados competidores opciones económicamente más eficientes para un ataque profundo de objetivos bien defendidos tales como campos aéreos; puertos; áreas de escala; concentraciones de tropas; áreas de desembarco anfibio; centros del logística; y centros de comando y control, comunicaciones e inteligencia. Debido a que la precisión del LACM es bastante mayor que la de un misil balístico de alcance similar, la probabilidad de destruir o dañar el objetivo es más alta. Además, el alcance de un LACM es ampliado por el alcance de su plataforma de lanzamiento, lo que le otorga el potencial de atacar objetivos que exceden el alcance de los sistemas de misiles balísticos comparables.

Las características descritas anteriormente hacen que los LACM sean ideales para la diseminación de agentes de Guerra Biológica (BW). Como sería el caso para la diseminación por aviones, un LACM subsónico, usando un rociador aerosol empotrado en sus alas y sensores meteorológicos integrados acoplados a la computadora de guía y control, podría alterar su perfil de vuelo y descargar una fuente lineal de agente de guerra biológica adaptada a la topografía local, condiciones micrometeorológicas y forma del objetivo, maximizando así el área letal resultante de la carga biológica. La ventaja de emplear un LACM para el transporte de agentes de guerra biológica en contraposición a un avión es que se elimina el riesgo del piloto; la desventaja es la pérdida de la improvisación del piloto.

Gormley sostiene que "las áreas letales para una cantidad determinada de CBW, en un cálculo muy, pero muy conservador, son cuando menos diez veces las de un programa de ataque con misiles balísticos. Este juicio refleja los resultados de modelado y simulación muy amplios".29 En la simulación de Gormley, se asumió un patrón óptimo de distribución de agentes CBW mediante submuniciones para ataque con misil balístico. Para el ataque con LACM, en la comparación se promediaron las distribuciones del peor y el mejor caso. La mayor área de mortalidad de una carga de CBW transportada por LACM se atribuye principalmente a la estabilidad aerodinámica del LACM y la capacidad de distribuir la carga de agente CBW como una fuente lineal. Es interesante anotar que Estados Unidos investigó el uso del misil crucero Snark para transportar cargas de agentes BW y de guerra química (CW) hacia 1952 y financió proyectos para desarrollar sistemas de diseminación mediante misiles crucero y aviones teledirigidos hasta principios de la década de 1960.30

Además de lograrse una diseminación bastante más efectiva de agentes BW, el transporte mediante LACM subsónico presenta menos problemas técnicos que el transporte mediante misiles balísticos. Existen considerables dificultades técnicas para embalar agentes BW dentro de la ojiva de un misil balístico y asegurar que el agente sobreviva y se disemine como un aerosol a la altura correcta sobre el terreno.31 La velocidad de reingreso durante la fase de descenso de la trayectoria del misil balístico es tan alta que resulta difícil esparcir el agente en una nube difusa o con la precisión necesaria para asegurar la diseminación dentro de la capa de inversión de la atmósfera. Asimismo, los altos esfuerzos térmicos y mecánicos generados durante el lanzamiento, el reingreso y la descarga del agente pueden degradar la calidad del agente BW. Las pruebas estadounidenses han demostrado que, sin el embalaje apropiado del agente, sólo el 5% o menos de la carga del agente BW es efectivo después del vuelo y la diseminación desde un misil balístico.

Otras características operativas pueden hacer del LACM una opción económica y militarmente atractiva para las naciones en desarrollo que buscan crear capacidades de ataque con recursos de defensa muy limitados. Comparados con los aviones y cohetes balísticos, los LACM requieren menos infraestructura de apoyo y sus costos de operación y mantenimiento son menores. El hecho de que puedan residir en recipientes facilita enormemente el mantenimiento y la operación en entornos difíciles. Además, el hecho de que no necesitan tripulación elimina la necesidad del costoso entrenamiento de pilotos y tripulación.

Los adversarios potenciales tiene numerosas razones para tratar de obtener WMD y sus medios de transporte. La motivación más convincente sería que, para muchas naciones, las armas de destrucción masiva son las únicas influencias viables de poder estratégico en el mundo después de la Guerra Fría. A menudo son los medios más realistas para llevar a cabo las tres acciones que desean lograr los adversarios—disuadir, obligar y dañar a los Estados Unidos—pero que no lo pueden hacer con las fuerzas militares convencionales a su disposición. Durante la Guerra del Golfo Pérsico, Estados Unidos demostró al mundo que había desarrollado una superioridad abrumadora en fuerzas militares convencionales, comparado con cualquier otra nación. Aunque desde esa guerra, el presupuesto de defensa estadounidense ha disminuido significativamente, también ha ocurrido lo mismo con los presupuestos de la mayoría de otros países, y aparentemente no hay ningún país que esté acortando la brecha de la superioridad estadounidense. Actualmente, el presupuesto de defensa estadounidense es más del triple que el de cualquier nación potencialmente hostil y más que el gasto combinado de Rusia, China, Irán, Irak, Corea del Norte y Cuba.32 Tal como observa Richard Betts, director de estudios de seguridad nacional del Consejo de Relaciones Exteriores, "No hay evidencia de que el nivel de profesionalismo militar de aquellos países esté incrementando a una tasa que pudiera ponerlos en un nivel competitivo, incluso si gastaran mucho más en sus fuerzas".33 Los estados hostiles y los potenciales competidores simplemente no pueden ahora—ni en el futuro previsible—enfrentar con éxito a los Estados Unidos en términos militares. Muchos países reconocen plenamente esta situación y ven a las Armas de Destrucción Masiva (WMD) y sus vehículos de transporte como un medio efectivo de desafiar asimétricamente el abrumador poderío militar convencional de los Estados Unidos. En esencia, las WMD pueden ser el ecualizador de un país más débil frente a las fuerzas convencionales más grandes y avanzadas de los Estados Unidos y sus aliados.

Las WMD combinadas con los sistemas de transporte para enfrentamiento, proporcionan a los países menos desarrollados opciones militares y políticas mucho menos costosas, aunque cualitativamente superiores para disuadir, obligar y dañar a Estados Unidos, comparadas con las estrategias que se apoyan en fuerzas convencionales avanzadas, cuyos precios son prohibitivos. En otras palabras, las WMD y los sistemas de transporte de largo alcance permiten que los países logren objetivos regionales y estratégicos "a bajo precio". Las naciones conflictivas ven a las WMD como un medio poco costoso para coaccionar a las naciones vecinas, disuadir la intervención externa, desanimar otras amenazas con WMD y agresión contra sus intereses, y —si fuera necesario— atacar directamente a Estados Unidos y sus aliados.

La amplia proliferación de tecnologías de desarrollo y los sistemas de armamentos mismos, junto con la poca efectividad de las barreras a tal proliferación después de la Guerra Fría, están permitiendo que las naciones conflictivas adquieran WMD y medios de transporte asociados de forma económica. En la arena nuclear, India y Pakistán son ejemplos principales de cómo los estados con determinación pueden buscar y obtener WMD sin importar los tratados, acuerdos y sanciones internacionales erigidos para evitar su adquisición. Similarmente, Irak sorprendió a la comunidad internacional con la magnitud de sus programas en todas las áreas de WMD—armas nucleares, biológicas y químicas, y sistemas de transporte tales como misiles balísticos, aviones y UAV. Estos programas continuaron a pesar de las barreras contra la proliferación desde antes de la Guerra del Golfo Pérsico, los ataques concentrados durante esa guerra, las amplias sanciones internacionales, y la intervención sin precedentes de la Comisión Especial de las Naciones Unidas (UNSCOM) en Irak, dirigidas a destruir las capacidades de WMD de Irak. La abundancia de países dispuestos a proporcionar asistencia—ofreciendo WMD y sistemas de misiles para compra directa, y la provisión de componentes y tecnologías para la producción en el país—agrava aún más el problema de la proliferación. Los más notorios son China, Corea del Norte y Rusia, quienes asisten activamente a las naciones proliferadoras en sus esfuerzos para desarrollar arsenales WMD.

Las reducidas inhibiciones en el uso de WMD alienta más a los estados en desarrollo a adquirir WMD y diversos sistemas de transporte. Irak, en particular, ha demostrado claramente su disposición al uso de las WMD en el campo de batalla. Durante la guerra Irak-Irán entre 1980-1983, Irak empleó agentes CW contra las tropas iraníes. En 1983 Irak lanzó cuando menos 33 misiles Scud contra objetivos iraníes y se cree que empleó gas mostaza en algunos de los misiles que lanzó contra las fuerzas iraníes. Durante el último año de la guerra, entre marzo y abril de 1988, Irak atacó Teherán con unos 200 misiles Scud, causando la fuga de aproximadamente de un cuarto a una mitad de los residentes de la ciudad, quienes temían que algunos Scuds portaran ojivas con gas venenoso.34 Estos ataques iraquíes con WMD y otros dejaron una impresión duradera en los líderes iraníes y en sus opiniones sobre la efectividad y aceptación internacional de las WMD.

Las WMD también figuraron prominentemente en la Guerra del Golfo Pérsico cuando Irak desplegó Scuds modificados, armados con cargas CW y BW, junto con grandes cantidades de agentes CW. Se armaron unos 25 Scuds con agentes BW, incluyendo 10 con ántrax. 35 El régimen iraquí también mantuvo un avión en un refugio fortificado, equipado con tanques de rociado para dispersar agentes BW. Los analistas de la Oficina del Ministerio de Defensa estiman que si los iraquíes hubieran empleado esta arma el primer día de la guerra terrestre, más de 76.000 de los 320.000 soldados de las tropas de la coalición en el sudeste de la Ciudad de Kuwait hubieran muerto si no se hubieran vacunado contra el ántrax. Aparentemente, las amenazas estadounidenses e israelíes de represalia nuclear disuadió a los iraquíes de lanzar ataques WMD contra las fuerzas de la coalición.

Pero la credibilidad de la históricamente exitosa capacidad de los Estados Unidos para disuadir el uso de las WMD amenazando con la represalia nuclear puede estar declinando. Betts ofrece una respuesta breve a una pregunta muy relevante e interesante: ¿"Haría realmente Estados Unidos uso de armas nucleares contra un país o grupo que haya asesinado a varios miles de estadounidenses usando químicos mortales? Es muy difícil imaginar romper el tabú después de Nagasaki en esa situación".36 ¿Qué hubiera pasado si Irak hubiera usado agentes BW para matar 76.000 soldados al comienzo de la Guerra del Golfo Pérsico? Profundizando más sobre la credibilidad del disuasivo nuclear estadounidense, Gormley y Scott McMahon, expertos en el área de proliferación de WMD y sistemas de lanzamiento, observan

que esto parece haber convencido a Saddam Hussein para que no use sus armas químicas o biológicas en 1991. Pero hay razones para creer que las futuras amenazas de represalia nuclear no disuadirán los ataques NBC ni tranquilizarán a los aliados regionales como para que permitan que Occidente use sus bases mientras estén bajo la amenaza de ataques con armas NBC. Por ejemplo, algunos oficiales militares de alto rango de los Estados Unidos han declarado que ellos no aprobarían la represalia nuclear bajo ninguna circunstancia, incluso si se usaran armas NBC contra los Estados Unidos. Aunque tales comentarios son extraoficiales, cuando se combinan con la terminación de las pruebas nucleares y la virtual eliminación del planeamiento nuclear, se hace evidente que la disuasión nuclear se está convirtiendo en una opción más existencial que práctica.37

Otro tema relativo al ejercicio de la disuasión para evitar el uso de las WMD es que la disuasión se apoya en la represalia y la represalia requiere saber quién ha lanzado el ataque. Combinando un WMD tal como un agente BW, que crea dificultades inherentes en la identificación de la fuente de la enfermedad resultante, con un sistema de transporte tal como un LACM de largo alcance, capaz de programarse para volar rutas sinuosas hacia el objetivo, puede proporcionar al adversario un método de ataque difícilmente atribuible, eliminando así cualquier intento de represalia.

El prestigio nacional también impulsa a los países a adquirir WMD y sistemas de lanzamiento asociados. Robert Gates, un ex director de Inteligencia Central, resalta que "esas armas representan símbolos de sofisticación técnica y destreza militar—y adquirir armas poderosas es el distintivo de la aceptación como potencia mundial".38 De manera similar, haciendo referencia específicamente a los medios de transporte de WMD, Willis Stanley y Keith Payne comentan que "algunos regímenes del mundo en desarrollo ven una fuerza de misiles como un talismán que imparte respeto internacional y los eleva al nivel de las grandes potencias".39 Por este efecto simbólico, países como China, India, Pakistán y otros se han concentrado en adquirir misiles balísticos. La efectividad de los TLAM estadounidenses demostrada durante la Guerra del Golfo Pérsico tal vez ha elevado el prestigio de los LACM al nivel de los misiles balísticos. Como observa Richard Speier, un consultor del Proyecto Carneige para la No Proliferación, "En la Guerra del Golfo, Estados Unidos usó tres veces más misiles crucero que misiles balísticos los iraquíes, y nuestros misiles crucero tuvieron un efecto militar muy convincente".40

Una creciente comunidad de expertos ha empezado a considerar la proliferación de armas biológicas como una preocupación alarmante. Se puede expresar una de las razones principales de esta tendencia con una ligera modificación de una frase popular: las armas biológicas rinden "más efecto por el costo y el esfuerzo". Como observa Betts, las armas biológicas combinan la máxima letalidad con la facilidad de su disponibilidad. Las armas nucleares causan destrucción masiva pero son sumamente difíciles y costosas de adquirir; las armas químicas son bastante fáciles de adquirir pero poseen limitada capacidad de matar; y las armas biológicas poseen las "mejores" cualidades de las dos (tabla 1).41 (Se podría decir que las armas biológicas se asemejan mejor a una categoría especial de armas nucleares denominada "bombas de neutrinos". Dañan a las personas, pero no a la propiedad, y causan efectos mortales en los organismos vivientes.)

Tabla 1:
Comparación de armas NBC

En general se considera BW efectivos a varios patógenos (bacterias y víruses) y toxinas (Tabla 2). Edward Eitzen, un investigador del Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de los Estados Unidos, observa que en condiciones climáticas favorables, los misiles crucero equipados para transportar ántrax podrían cubrir un área comparable a la de una lluvia radiactiva letal de un arma nuclear que explote en tierra.42 De forma más rigurosa, la Oficina de Evaluación de Tecnologías del Congreso condujo un estudio en 1993 para investigar la diseminación mediante avión de 100 kilogramos de ántrax en forma de nube aerosol sobre Washington, D.C. en una noche clara y calma. El estudio demostró que podría causar entre uno y tres millones de muertes—300 veces más víctimas que una descarga similar de 10 veces esta cantidad de gas sarín.43 Un estudio de la Organización Mundial de la Salud en 1970 concluyó que un ataque con BW sobre una ciudad grande (cinco millones de habitantes) en un país económicamente desarrollado tal como Estados Unidos, usando 50 kg de ántrax diseminados desde un avión en condiciones favorables, podría viajar viento abajo en exceso de 20 km con el potencial de aniquilar a más de 100.000 personas e incapacitar a otros 250.0000.44 Adicionalmente, los científicos militares estadounidenses verificaron los efectos del orden de magnitud de la diseminación de agentes BW contra poblaciones urbanas estimadas por estos estudios conduciendo investigaciones en el Campo de Pruebas de Dugway, Utah.45 Así, después de comparar el poder aniquilador de las MWD en una base de peso por peso, se encuentra que los agentes BW son inherentemente más letales que los agentes nerviosos CW, y que los sistemas de armas biológicas pueden proporcionar potencialmente una cobertura más amplia por libra de carga que las armas CW.46

Tabla 2:
Agentes BW que se pueden convertir en armas

Además de ser sumamente letales y ofrecer alternativas factibles a las armas nucleares como arsenal estratégico, las armas biológicas son económica y técnicamente atractivas, o, como lo describe Betts, fáciles de obtener en comparación a las armas nucleares y químicas. Los costos de lanzar un programa BW son mucho menores que los de programas comparables de armas nucleares y químicas: los estimados son de 2 a 10 mil millones de dólares para los programas nucleares, decenas de millones de dólares para un programa químico, y menos de 10 millones de dólares para un programa BW.47 Haciendo más atractivas las armas biológicas, casi todos los materiales, la tecnología y los equipos requeridos para un programa modesto de agentes BW son de uso dual, se pueden obtener comercialmente de una variedad de empresas legítimas y son ampliamente disponibles. Además, los conocimientos técnicos requeridos para iniciar y llevar a cabo un programa de producción de agente BW ofensivo son equivalentes a los de microbiólogos de nivel postgrado, y miles de ellos han recibido capacitación avanzada en algunas de las mejores universidades occidentales y abundan en todo el mundo.48

El obstáculo técnico más importante a superar para obtener armas biológicas incluye la conversión de los agentes biológicos en armas. Los temas principales de la transformación en armas incluyen (1) la diseminación efectiva del agente BW para el máximo efecto (cobertura de área y mortalidad o incapacitación); (2) la conservación de la viabilidad y virulencia del agente; y (3) la selección del sistema y las condiciones de transporte adecuados.49 Los agentes BW se deben diseminar como una nube aerosol para la contaminación máxima mediante la inhalación a través de los pulmones y para la máxima dispersión geográfica sobre la población objetivo. Obtener el tamaño correcto de partícula aerosol es sumamente importante. Carus, un experto reconocido mundialmente y prolífico escritor sobre temas de proliferación, observa el tamaño incorrecto de los agentes BW aerolizados pueden determinar total inefectividad del ataque.50 Los tamaños ideales de partícula varían de una a cinco micras de diámetro. Un aerosol formado por partículas en este rango de tamaño es estable y puede ser transportado por el viento descendente a través de grandes distancias sin pérdida significante en forma de lluvia de partículas del agente BW. Asimismo, el rango de una a cinco micras es el tamaño ideal de partículas para retención en los pulmones—las partículas de menos de una micra se exhalan con facilidad, y las de más de cinco micras son filtradas por los conductos respiratorios superiores, y no pueden llegar al nivel inferior de los pulmones.

Los agentes BW se pueden producir y convertir en aerosol en forma líquida o en polvo. La forma líquida se puede producir con más facilidad pero tiene una vida útil relativamente corta (la mayoría de agentes BW líquidos pueden almacenarse solamente de tres a seis meses en forma refrigerada) y puede ser difícil transformarla en aerosol. Los rociadores comerciales pueden modificarse para la diseminación de los agentes BW líquidos, aunque se encuentran problemas asociados con el atoro de las toberas del rociador y la destrucción del agente durante el proceso de rociado.51 Los problemas de la vida útil y las limitaciones del rociado pueden superarse produciendo agentes BW en forma seca mediante la liofilización (congelación rápida y deshidratación subsiguiente bajo alto vacío) y moliendo los tamaños de partícula apropiados hasta convertirlas en polvo. Las esporas de ántrax producidas de esta manera pueden almacenarse durante varios años.52 Sin embargo, la producción de agentes BW secos es sumamente peligrosa y requiere equipos más especializados y mayor capacidad técnica.

Sea que los agentes BW estén en forma líquida o en polvo, los individuos que tratan de transformarlas en armas deben superar las condiciones ambientales que eliminan o reducen la virulencia de los agentes. La tasa de decaimiento biológico depende de varios factores, incluyendo la radiación ultravioleta, la temperatura, la humedad y la contaminación del aire.53 Las condiciones atmosféricas óptimas para un ataque BW ocurrirían en una noche fría y clara con humedad relativa mayor de 70%. La capa de inversión (el manto estable de aire fresco encima de la tierra fresca) impediría la mezcla vertical de la nube aerosol, manteniendo así el agente BW cerca del suelo para inhalación. La transformación de los agentes BW en armas presenta muchos desafíos. No obstante, desde un punto de vista de proliferación, es importante tener en cuenta que hace más de 40 años el Cuerpo Químico del Ejército de los Estados Unidos superó estos desafíos y demostró y llevó a cabo con buen éxito pruebas de área grande y diseminación efectiva de agentes biológicos.54

Debido a los bajos costos asociados con los programas de iniciación y conducción de programas de armas biológicas y la naturaleza del uso dual de la investigación y el equipo BW, tal programa puede desarrollarse clandestinamente bajo la apariencia de una investigación legítima. Esta característica única de los programas de armas biológicas puede hacerlas particularmente atractivas a las naciones conflictivas. No hay señas inequívocas que distingan fácilmente entre un programa dedicado a la investigación biomédica legítima sobre enfermedades altamente contagiosas y uno que investigue y produzca agentes BW con propósitos militares. La ausencia de cláusulas de verificación en la Convención sobre Armas Biológicas y Tóxicas aumenta la dificultad de detectar y contrarrestar los programas BW clandestinos. Tal como lo ilustra la situación iraquí, la detección y comprensión de la magnitud de un programa BW clandestino es sumamente difícil. En enero de 1999, los oficiales de la UNSCOM entregaron un informe al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas resumiendo ocho años de amplias investigaciones y destrucción de programas de armas químicas y biológicas en Irak. Incluso con estas intensas y minuciosas inspecciones, los oficiales de la UNSCOM ahora creen que Irak, mediante esfuerzos de ocultamiento y engaño, tal vez haya producido otro agente BW, aún no identificado, en una planta de producción no reportada ni localizada.55

Desde la perspectiva de un agresor, otra ventaja de las armas biológicas sobre las químicas o nucleares es que, actualmente, no existen dispositivos de detección confiables para advertir con anticipación sobre un ataque BW, aumentándose la probabilidad de causar grandes números de víctimas. Además, la combinación del comienzo retardado de los síntomas de un ataque BW y el hecho de que estos síntomas pueden ser fácilmente atribuidos a una epidemia natural de enfermedades, hacen que las armas biológicas ofrezcan al país que las emplee una negación verosímil. Por lo tanto, un agresor puede usar armas biológicas como precursor de un ataque militar convencional para sembrar caos y debilitar las fuerzas de un enemigo convencionalmente superior con mínimo riesgo de represalia y condena por parte del país atacado y la comunidad internacional. Sería posible identificar un brote violento de ántrax, por ejemplo, como un ataque BW casi cierto ya que por naturaleza tales episodios ocurren raramente, si ocurrieran. Sin embargo, el brote violento de una enfermedad común que se encuentra normalmente en una región determinada del mundo posiblemente sea vista primeramente como una ocurrencia natural.

Conclusión

Desde la perspectiva de un competidor que enfrenta al formidable poderío militar convencional de los Estados Unidos y sus aliados, un LACM equipado con una carga de agente BW podría representar un sistema de armas políticamente atractivo, económico y militarmente útil. Políticamente, la mera amenaza del uso de un sistema con una carga de 120 kg de ántrax contra una ciudad importante de Estados Unidos o cualquier aliado podría disuadir a los Estados Unidos de involucrarse en la agresión de un adversario contra un vecino o una declaración de hegemonía regional. Militarmente, tal sistema de transporte y ataque, especialmente si está equipado con tecnologías difíciles de detectar y contramedidas sencillas de engaño, tales como cintas metálicas antirradar y señuelos, tendrían una alta probabilidad de penetrar las defensas aéreas y descargar su carga con precisión, causando así gran número de víctimas. Tales sistemas de armas son económicos, especialmente si se les compara con los misiles balísticos de alcance similar y los aviones de combate convencionales. Como tales, los estados con menor grado de desarrollo con recursos limitados de defensa podrían comprar números relativamente grandes de LACM y usarlos para complicar el problema de defensa aérea de los Estados Unidos y sus aliados.

Con el surgimiento de las tecnologías de desarrollo comercialmente disponibles para navegación y guía de precisión; planeamiento sofisticado de misión; propulsión de poco peso y alta eficiencia; y penetración de las defensas aéreas, el desarrollo de los sistemas de misiles crucero con armas biológicas se encuentra ahora dentro del alcance de muchos adversarios potenciales. Estados tales como Irán, Irak y Corea del Norte han demostrado constantemente la disposición de adquirir sistemas de armamentos que les proporcione ventajas estratégicas contra los Estados Unidos y sus aliados. Tales naciones persiguen múltiples estrategias de adquisición con potencial de proporcionarles LACM altamente capaces. Estas estrategias incluyen la compra directa de LACM avanzados de varios países entre los que se cuentan Francia, Rusia y China; desarrollo local, con o sin asistencia exterior; y desarrollo de un LACM altamente capaz mediante la conversión relativamente económica y técnicamente directa de un ASCM tal como el Sadsack HY-4 chino. Dadas estas condiciones de proliferación, que claramente favorecen los estados adversarios, existe alta probabilidad de que para el 2005 uno o varios de tales competidores posea un sistema de misiles crucero con armas biológicas con un alcance de 500 a 1.000 km, capaces de transportar con efectividad agentes BW contra operaciones militares estadounidenses y aliadas en conflictos regionales alrededor del mundo o contra objetivos militares y civiles dentro de Estados Unidos y los países aliados.

Igualmente perturbador es el hecho de que estas capacidades surgirán probablemente con poca o ninguna advertencia. El informe de 1999 al Consejo Nacional de Inteligencia, Avances en Misiles Extranjeros y la Amenaza de Misiles Balísticos a los Estados Unidos hasta el 2015 establece que:

un concepto similar a un sistema de lanzamiento de misil balístico desde el mar sería lanzar misiles crucero desde plataformas de avanzada. Este método haría posible que un país usara misiles crucero adquiridos con propósitos regionales para atacar objetivos en los Estados Unidos. . . . También creemos que es poco probable que podamos proporcionar advertencia anticipada, si se pudiera, de una amenaza de misil balístico basado en plataformas de avanzada o . . . una amenaza LACM contra los Estados Unidos. Además, el desarrollo de los LACM se puede hacer a partir de tecnologías de uso doble.56

La evaluación, predicción y rastreo de la proliferación de misiles crucero para ataque a tierra estratégicamente significantes es una tarea difícil para la comunidad de inteligencia. George Tenet, director de la Agencia Central de Inteligencia, testificó ante el Comité Selecto del Senado sobre Inteligencia que los servicios de inteligencia estadounidenses podrían ser incapaces de controlar la proliferación de tecnologías y pericia en armas nucleares, biológicas y químicas (NBC). También anotó que, ahora más que nunca, "nos arriesgamos a sorpresas peligrosas".57 Añadiendo a estas moderadas evaluaciones el conocimiento inquietante de que algunos estados han demostrado claramente su disposición a utilizar WMD y que es poco probable que Estados Unidos y sus aliados disuadan tal uso, se puede apreciar la necesidad de desarrollar estructuras estratégicas, operativas y tácticas para contrarrestar la emergente amenaza de misiles crucero con armas biológicas.

Notas:

1. Humphry Crum Ewing y otros, Cruise Missiles: Precision and Countermeasures (Misiles Crucero: Precisión y Contramedidas), Memorando No. 10 de Bailrigg (Lancaster, Reino Unido: Centro para Estudios de Defensa y Seguridad Internacional, 1995), 60.

2. Ministerio de Defensa, Conduct of the Persian Gulf Conflict: Final Report to Congress (Conducción del Conflicto del Golfo Pérsico: Informe Final al Congreso, vol. 1 (Washington, D.C.: Imprenta del Gobierno de los Estados Unidos, abril de 1992), 244.

3. Kori Schake, "Rogue States and Proliferation: How Serious Is the Threat? (Estados Conflictivos y Proliferación: ¿Qué Tan Seria es la Amenaza?)" en Strategic Assessment 1999: Priorities for a Turbulent World (Evaluación Estratégica de 1999: Prioridades de un Mundo Turbulento), ed. Hans Binnendijk y otros (Washington, D.C.: Imprenta del Gobierno de los Estados Unidos, junio de 1999), 220. Estados Unidos ha identificado a Irán, Irak, Libia, Corea del Norte y Siria como naciones conflictivas capaces de hacer proliferar las armas biológicas y las considera promotores del terrorismo. No existe una definición de nación conflictiva (rogue nation) que sea universalmente aceptada. La administración Clinton definió a tales estados como "estados recalcitrantes y proscritos que no sólo eligen no pertenecer a la familia [de las democracias] sino que también asaltan sus valores básicos". Véase Anthony Lake, "Confronting Backlash States (Enfrentando a los Estados Violentos)", Foreign Affairs 73, no. 2 (marzo/abril de 1994): 45–46. Algunas de las características de las naciones conflictivas son que usan agresivamente medios no convencionales para amenazar los intereses estadounidenses e internacionales, no se adecúan a las normas del comportamiento internacional (no se los puede persuadir fácilmente a hacerlo), y tienden promover el terrorismo.

4. Ramesh Thakur, "Arms Control, Disarmament and Non-Proliferation: A Political Perspective (Control de Armas, Desarme y No Proliferación: Una Perspectiva Política)", en Arms Control in the Asia-Pacific Region (Control de Armas en la Región Asia-Pacífico), ed. Jeffrey A. Larsen y Thomas D. Miller (Washington, D.C.: Imprenta del Gobierno de los Estados Unidos, agosto de 1999), 43.

5. "Iran, Other Rogue Regimes Developing Cruise Missiles (Irán y Otros Regímenes Conflictivos Desarrollan Misiles Crucero)", mayo de 1999, en línea, Internet, 1 de febrero del 2000, disponible en http://www.ourjerusalem.com/documents/febmay99/0412docs.htm.

6. Consejo Nacional de Inteligencia, Foreign Missile Developments and the Ballistic Missile Threat to the United States through 2015 (Avances en Misiles Extranjeros y la Amenaza de Misiles Balísticos a los Estados Unidos hasta el 2015), septiembre de 1999, en línea, Internet, 21 de enero del 2000, disponible en http://www.usconsulate.org.hk/ uscn/others/1999/0909.htm.

7. En la Publicación Conjunta 1-02, Diccionario de Términos Militares y Asociados del Ministerio de Defensa, 12 de abril del 2001 (y sus enmiendas hasta el 25 de septiembre del 2002), en línea, Internet, 22 de enero del 2003, disponible en http://www.dtic.mil/doctrine/jel/new_ pubs/jp1_02.pdf, se define un misil crucero como un "misil guiado, en el que la mayor parte de su trayectoria de vuelo hacia el objetivo se conduce a velocidad aproximadamente constante; depende de la reacción dinámica del aire para la sustentación y de las fuerzas de propulsión para equilibrar la resistencia aerodinámica". Un misil guiado es un vehículo no tripulado que se desplaza a distancia de la superficie de la Tierra y cuya trayectoria de vuelo se puede alterar mediante un mecanismo externo o interno".

8. Centro Nacional de Inteligencia Aérea, Ballistic and Cruise Missile Threat (Amenaza de los Misiles Balísticos y Crucero), NAIC-1031-0985-99 (Dayton, Ohio: Base de la Fuerza Aérea Wright-Patterson, abril de 1999), 6.

9. Centro para Estudios de Defensa y Seguridad Internacional, "Cruise Missile Capabilities: An Assessment (Capacidad de los Misiles Crucero: Una Evaluación)", en línea, Internet, 1 de febrero del 2000, disponible en http://www.cdiss.com/tabanaly.htm.

10. W. Seth Carus, Cruise Missile Proliferation in the 1990s (Proliferación de Misiles Crucero en la Década de 1990) (Westport, Conn.: Praeger, 1992), 15.

11. Ibíd.

12. Marshall Brain, "How Cruise Missiles Work (Cómo Funcionan los Misiles Crucero)", en línea, Internet, 21 de septiembre de 1999, disponible en http://www.howstuffworks.com/cruise-missile.htm.

13. Ewing y otros, 49 y 51. El Sistema de Navegación Inercial (INS) utiliza giroscopios y acelerómetros para detectar cambios en la velocidad y dirección de los LACM, que se pueden usar luego para calcular cambios en la posición relativa. Aunque un sistema de guía INS tiene la ventaja de resistir las interferencias, los giroscopios tienen sus propias imprecisiones que aumentan los errores de posición (denominados desviaciones) con el aumento del tiempo de vuelo del LACM. Por ejemplo, el INS del TLAM estadounidense se desvía en 900 metros por hora. A la velocidad crucero de 800 km por hora del TLAM, un INS sin corregir tendría un error de posición de 1,8 km en el impacto un objetivo a una distancia de 1.600 km. Por lo tanto, para impactar objetivos a grandes distancias, el INS del LACM se debe complementar con otros sistemas de guía tales como el GPS o el TERCOM. El TERCOM corrige al INS tomando ajustes periódicos de las características del terreno (que deben ser áreas de topografía distintiva) sobre el que vuela el LACM. Para lograrlo, el sistema TERCOM utiliza una computadora a bordo, en la que los mapas relevantes del terreno, obtenidos de imágenes satelitales de alta resolución, se almacenan junto con un altímetro de radar. La computadora correlaciona los datos recibidos de las lecturas del altímetro con los datos de elevación de los mapas almacenados. Después el sistema calcula las correcciones necesarias para corregir el curso del LACM y proporciona esta información al piloto automático del misil.

14. DSMAC es una técnica bidimensional de adaptación de mapas que emplea un sensor a bordo para obtener una secuencia de imágenes del terreno directamente debajo del misil. Las imágenes se comparan con datos de referencia almacenados en la computadora de navegación del misil, y se hacen los cambios de posición según sea necesario antes de la localización final del objetivo. DSMAC es una tecnología compleja que mejora significativamente la precisión terminal del misil crucero.

15. Este régimen fue creado en 1987 por los gobiernos de Grupo de los 7, Canadá, Francia, Italia, Japón, Reino Unido, Estados Unidos y Alemania Occidental. Es una disposición informal y voluntaria de control de exportaciones con normas que prohíben la venta o transferencia de ciertas categorías de misiles balísticos y crucero, y sus tecnologías relacionadas. El régimen surgió de los temores mutuos de las naciones del G-7 de que los estados conflictivos podrían adquirir misiles ofensivos para usarlos como plataformas de transporte de WMD. En la actualidad el grupo cuenta con 32 países miembros.

16. K. Scott McMahon y Dennis M. Gormley, Controlling the Spread of Land-Attack Cruise Missiles (Control de la Diseminación de los Misiles Crucero para Ataque a Tierra), documentos AISC, no. 7 (Marina del Rey, Calif.: Instituto Estadounidense para la Cooperación Estratégica (AISC), enero de 1995), 22.

17. DGPS es un método para corregir al GPS que permite a un sistema de armas lograr precisiones de posición sumamente altas. El concepto de DGPS es el siguiente: Se coloca un receptor en una ubicación inspeccionada de antemano y cuya posición se ha determinado con mucha precisión. Tanto el receptor GPS en la ubicación conocida como el receptor DGPS en el sistema de armas reciben el mismo conjunto de señales GPS del mismo grupo de satélites. Los errores en las señales GPS se determinan comparando la posición conocida del lugar inspeccionado con la posición determinada usando las señales GPS. Después se calculan y transmiten los términos de corrección al receptor DGPS del sistema de armas, eliminándose la mayoría de los errores de las señales GPS. La técnica DGPS permite lograr precisiones de posición de sistema de armas de 1 a 5 m.

18. "IKONOS Satellite Launches into Space (Se Lanza Satélite IKONOS al Espacio)", en línea, Internet, 1 de octubre de 1999, disponible en http://www.spaceimage. com/newsroom/releases/1999/inorbit.htm. Space Imaging, una empresa estadounidense, lanzó con éxito su satélite IKONOS el 24 de septiembre de 1999. Este es el primer satélite comercial para imágenes de su clase, que recopila simultáneamente imágenes pancromáticas de 1 m de resolución e imágenes multiespectrales de 4 m de resolución. En la actualidad, Space Imaging vende y distribuye las imágenes. Se ha programado el lanzamiento de muchos otros satélites comerciales de gestión de imágenes, estadounidenses y de otros países, durante los años 2000, 2001, 2002 y así sucesivamente. Véase también McMahon y Gormley, 24.

19. McMahon y Gormley, 25.

20. Dennis Gormley y Richard Speier, "Cruise Missile Proliferation: Threat, Policy, and Defenses (Proliferación de Misiles Crucero: Amenaza, Política y Defensas)" (presentación ante la Fundación Carnegie para la Mesa Redonda sobre Proliferación para la Paz Internacional, 9 de octubre de 1998), en línea, Internet, 21 de septiembre de 1999, disponible en http://www.ceip.org/programs/ npp/cruise4.htm.

21. Dennis M. Gormley, "Hedging against the Cruise-Missile Threat (Protegiéndose contra la Amenaza de los Misiles Crucero)", Survival, primavera de 1998, 92–111, en línea, Internet, 21 de septiembre de 1999, disponible en http://www.ceip.org/programs/npp/gormley%20 survival.htm.

22. Consejo Nacional de Inteligencia, Foreign Missile Developments (Avances en Misiles Extranjeros).

23. Ewing y otros, 50.

24. Carus, 22.

25. David A. Fulghum, "Stealth, Cheap Technology Complicate Defense Schemes (La Tecnología Barata Invisible al Radar Complica los Esquemas de Defensa)", Aviation Week and Space Technology 147, no. 2 (14 de julio de 1997): 47.

26. Ibíd.

27. Bryan Bender, "Cruise Control (Control de Misiles Crucero)", Jane’s Defence Weekly 30, no. 3 (22 de julio de1998): 21.

28. Dennis M. Gormley, "Remarks from a Panel on the Missile Proliferation Threat at the Conference on Nuclear Non-Proliferation: Enhancing the Tools of the Trade (Comentarios de un Panel sobre la Amenaza de la Proliferación de Misiles en la Conferencia sobre la No Proliferación Nuclear: Mejorando las Herramientas de Trabajo)", 9–10 de junio de 1997, Washington, D.C., en línea, Internet, 29 de septiembre de 1999, disponible en http://www.ceip.org/programs/npp/np9715gohtm. Véase también McMahon y Gormley, 14–18; Amy Truesdell, "Cruise Missiles: The Discriminating Weapon of Choice? (Misiles Crucero: ¿El Arma Diferenciadora Preferida?)" Jane’s Intelligence Review, febrero de 1997, 87–90; y Carus, 69 y 83.

29. Gormley y Speier.

30. Carus, 25.

31. Militarily Critical Technologies List (MCTL) Part II: Weapons of Mass Destruction Technologies, Section I—Means of Delivery Technology (Lista de Tecnologías Militarmente Críticas (MCTL), Parte II: Tecnologías de Armas de Destrucción Masiva, Sección I—Tecnología de Medios de Transporte y Ataque), septiembre de 1998, II-1-2, en línea, Internet, 10 de septiembre de 1999, disponible en http:// www.fas.org/irp/threat/mctl98-2/p2sec01.pdf.

32. Richard K. Betts, "The New Threat of Mass Destruction (La Nueva Amenaza de Destrucción Masiva)", Foreign Affairs 77, no. 1 (Enero/Febrrero de 1998): 28. Véase también Eugene Gholz, Daryl G. Press y Harvey M. Sapolsky, "Come Home America: The Strategy of Restraint in the Face of Temptation (Vuelve a Casa América: La Estrategia de Limitación Ante la Tentación)", International Security 21, no. 4 (primavera de 1997): 7.

33. Betts, 27.

34. Efraim Karsh, "Rational Ruthlessness: Non-Conventional and Missile Warfare in the Iran-Iraq War (Crueldad Racional: Guerra No Convencional y con Misiles en el Conflicto Irán-Irak)", en Non-Conventional-Weapons Proliferation in the Middle East (Proliferación de Armas No Convencionales en el Oriente Medio), ed. Efraim Karsh, Martin S. Navias, y Philip Sabin (New York: Oxford University Press, 1993), 36–42.

35. Robin Ranger y David Wiencek, The Devil’s Brews II: Weapons of Mass Destruction and International Security (La Pócima del Diablo II: Armas de Destrucción Masiva y Seguridad Internacional), memorando de Bailrigg no. 17 (Lancaster, Reino Unido: Centro de Estudios para la Defensa y Seguridad Internacional, 1997), 16.

36. Betts, 31.

37. Dennis M. Gormley y K. Scott McMahon, "Counterforce: The Neglected Pillar of Theater Missile Defense (Fuerza de Contrarresto: El Pilar Olvidado de la Defensa contra Misiles en el Teatro de Batalla)", en línea, Internet, 29 de septiembre de 1999, disponible en http:// www.cdiss.org/colsep1.htm.

38. Comité del Parlamento sobre Servicios Armados, Countering the Chemical and Biological Weapons Threat in the Post-Soviet World (Contrarrestando la Amenaza de las Armas Químicas y Biológicas en el Mundo Pos-Soviético), Investigación Especial sobre la Amenaza Química y Biológica, Informe al Congreso (Washington, D.C.: Imprenta del Gobierno de los Estados Unidos, 23 de febrero de 1993), 4.

39. Willis Stanley y Keith Payne, "Capítulo II. Proliferación de Misiles: Amenaza y Respuesta de los Estados Unidos", Comparative Strategy 16, no. 2 (1997): 135.

40. Gormley y Speier.

41. Betts, 32.

42. Edward M. Eitzen, "Use of Biological Weapons (Uso de Armas Biológicas)", en Medical Aspects of Chemical and Biological Warfare (Aspectos Médicos de la Guerra Química y Biológica), ed. Frederick R. Sidell, Ernest T. Takafuj y David R. Franz (Washington, D.C.: Oficina del Cirujano General en TMM Publications, 1997), 446.

43. Congreso de los Estados Unidos, Oficina de Evaluación de Tecnologías , Proliferation of Weapons of Mass Destruction: Assessing the Risks (Proliferación de Armas de Destrucción Masiva: Evaluación de Riesgos), OTA-ISC-559 (Washington, D.C.: Imprenta del Gobierno de los Estados Unidos, agosto de 1993), 54.

44. Grupo de Asesores de la Organización Mundial de la Salud, Aspectos de Salud de las Armas Químicas y Biológicas (Geneva, Suiza: Organización Mundial de la Salud, 1970), 98–99.

45. Lester C. Caudle, "The Biological Warfare Threat (La Amenaza de Guerra Biológica)", en Aspectos Médicos de la Guerra Química y Biológica, 437–50.

46. Los agentes biológicos son agentes replicantes (bacterias o víruses) o materiales no replicantes (toxinas o proteínas fisiológicamente activas o péptidos) que pueden ser producidos por organismos vivientes. La naturaleza replicante y la extrema inefectividad a bajas dosis de patógenos tales como el Bacilus antracis (el organismo que causa el ántrax) y Yersinia pestis (el organismo que causa peste) los convierte en más mortales que los agentes nerviosos CW cuando se comparan sus relaciones de peso. Además, las toxinas tales como las enterotoxinas estafilococo y las toxinas botulinum son extraordinariamente tóxicas—entre 1.000 y 10.000 veces más tóxicas que los agentes nerviosos clásicos. Para más información, véase The Biological and Chemical Warfare Threat (La Amenaza de Guerra Biológica y Química) (Washington, D.C.: Imprenta del Gobierno de los Estados Unidos, 1999), 1–23; Frederick R. Sidell y David R. Franz, "Panorama General: Defensa contra los Efectos de una Guerra Química y Biológica", en Medical Aspects of Chemical and Biological Warfare (Aspectos Médicos de la Guerra Química y Biológica), 1–7; y Eitzen, 437–50.

47. Caudle, 458. Véase también Lord Lyell, "Chemical and Biological Weapons: The Poor Man’s Bomb (Armas Químicas y Biológicas: La Bomba del Pobre)", 4 de octubre de 1996, en línea, Internet, 11 de mayo del 2000, disponible en http://www.pgs.ca/pages/cw/ cw980327.htm. Lyell afirma que "una evaluación más específica sugiere que el desarrollo de armas biológicas podría costar menos de 100.000 dólares, requerir cinco biólogos, y tardarse sólo unas semanas usando equipos disponibles comercialmente".

48. The Biological and Chemical Warfare Threat (La Amenaza de Guerra Biológica y Química), 1.

49. Jonathan B. Tucker, "The Future of Biological Warfare (El Futuro de la Guerra Biológica)", en The Proliferation of Advanced Weaponry: Technology, Motivations, and Responses (La Proliferación de Armamentos Avanzados: Tecnología, Motivaciones y Respuestas), ed. W. Thomas Wander y Eric H. Arnett (Washington, D.C.: Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, 1992), 67.

50. W. Seth Carus, Bioterrorism and Biocrimes: The Illicit Use of Biological Agents in the 20th Century (Bioterrorismo y Crímenes Biológicos: El Uso Ilícito de Agentes Biológicos en el Siglo 20) (Washington, D.C.: Centro para la Investigación contra la Proliferación, National Defense University, agosto de 1998 [revisión de marzo de 1999]), 25.

51. Ibíd., 24.

52. Tucker, 67.

53. Carus, Bioterrorism and Biocrimes (Bioterrorismo y Crímenes Biológicos), 25.

54. Ibíd., 26.

55. Milton Leitenberg, "Deadly Unknowns about Iraq’s Biological Weapons Program (Incógnitas Mortales sobre el Programa de Armas Biológicas de Irak)", 9 de febrero del 2000, en línea, Internet, 14 de febrero del 2000, disponible en http://www.isis-online.org/publications/iraq/leitenberg.html.

56. Consejo Nacional de Inteligencia, Foreign Missile Developments (Avances en Misiles Extranjeros).

57. Judith Miller, "U.S. Intelligence: Flying Blind in a Dangerous World (Inteligencia Estadounidense: Volando a Ciegas en un Mundo Peligroso)", New York Times, 6 de febrero del 2000, D5.


Colaborador

El Coronel Rex R. Kiziah, USAF El Coronel Rex R. Kiziah, USAF (Licenciatura, Academia de la Fuerza Aérea de los EE.UU.; Maestría, USAF Air War College; PhD, University of Texas at Austin) es director adjunto de la Oficina de Programas de los Sistemas de Superioridad Espacial, Centro de Sistemas Espaciales y de Misiles, El Segundo, California. Anteriormente se desempeñó en calidad de jefe de la División de Apoyo de Combate y de Contraaérea Conjunta y de la División de Defensa Aérea en el Teatro, Dirección de Programas de Poderío Global, Oficina del Secretario Adjunto de la Fuerza Aérea para Adquisiciones, Washington, D.C.; representante del comandante del Laboratorio de Investigaciones de la Fuerza Aérea ante la Oficina Nacional de Reconocimiento; gerente adjunto del Programa de Apoyo a la Contra proliferación, y asistente especial para investigaciones y tecnología, Oficina del Secretario Adjunto de la Defensa (Programas Nucleares, Químicos y Biológicos de la Defensa), Oficina del Secretario de la Defensa, Washington, D.C.; Profesor adjunto de física, Academia de la Fuerza Aérea y jefe de sección y oficial de investigaciones de haz de partículas neutrales, Laboratorio de Armamento de la Fuerza Aérea, Washington, D.C. El Coronel Kiziah es egresado de la Escuela de Oficiales de Escuadrón, de la Escuela Superior de Comando y Estado Mayor y de la Escuela Superior de Guerra Aérea, Base Aérea Maxwell, Alabama..

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