Air & Space Power Journal - Español Primer Trimestre 2000

 

Matar a un Ave de Acecho
Alimento para su Lectura Profesional en la
Superioridad Aérea y del Espacio

Dr. David R. Mets*

*Las conclusiones y recomendaciones contenidas en este documento pertenecen al autor y han sido emitidas al amparo de la libertad de expresión, que es el ambiente académico de la Universidad del Aire. No reflejan la posición oficial del gobierno de los EE.UU., el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los EE.UU. o la Universidad del Aire.

Desde los muy tempranos días de la aviación, la misión más importante y probablemente la de menos polémica de la Fuerza Aérea ha sido la de la superioridad aérea -- y ahora la superioridad aérea y del espacio.1 De hecho, la mayoría del ímpetu inicial para desarrollar de la capacidad para controlar el aire salió de los generales del ejército en la Primera Guerra Mundial. El reconocimiento aéreo y la observación de artillería se habían convertido en algo tan importante para las batallas de campo que los generales quisieron prevenir la interferencia del enemigo con sus propios reconocimientos y observaciones y negarle estas funciones al adversario. Ya a mediados de la Gran Guerra, eso condujo al génesis de las unidades aéreas especializadas para comandar el aire.2 Es suficientemente claro que aunque el poder aéreo no había sido decisivo en esa guerra, los soldados y aerotécnicos de igual manera, predijeron que en futuras campañas, sería necesario controlar la tercera dimensión antes de lograr otros objetivos -- ya sea en mar o en tierra.

Espero que el lector y Harper Lee3 consientan mi juego de palabras en el título. Mi pretexto es que muchas veces, el combate aéreo norteamericano se ha llevado a cabo no en roles defensivos, sino más bien en los ofensivos para proteger a nuestros aviones caza de aire-a-tierra, que estaban siendo acechados por los Fokkers, los Messerschmitts, los Mitsubishis, y los MIGs. El objetivo de este artículo, entonces, es darle al lector una encuesta de la forma en que han progresado nuestras teorías, doctrinas y nologías. Tengo la esperanza en que éstas sean un estímulo para su lectura profesional complementaria en la materia. Para facilitar esto, incluiré una lista inicial de lecturas que recomiendo a los guerreros profesionales del aire/eruditos, a nivel medio, para el engrandecimiento de su comprensión sobre la capacidad esencial de la Fuerza Aérea. Finalmente, el artículo da un repaso a un trabajo nuevo e importante en la materia Choques: Combate Aéreo en Vietnam del Norte del Cnl. Marshall L. Michels, 1965-1972.4

 

 

Manual de Bolsillo sobre la Evolución de la Teoría y la
Doctrina de la Superioridad Aérea y del Espacio

Primera Guerra Mundial, 1914-18: Habían habido pensamientos aislados referentes a la necesidad de comandar el aire aún antes del estallido de la guerra, pero en 1914 las unidades aéreas todavía no se habían especializado de acuerdo a sus funciones. El combate aéreo si comenzó en 1914, pero en ese entonces no era muy efectivo. Sin embargo, los adelantos tecnológicos en los motores y armamentos hicieron más importante que se especializara a los escuadrones destinados a comandar el aire Cambos, el poder motriz y la creación de los sincronizadores fueron importantes en esta época. La superioridad aérea dio un vuelco completo debido a los avances en el combate aéreo, e incluso hubo un temprano ejemplo de lo que hoy llegaríamos a denominar ofensivas de contraataque aéreo (OCA)* cuando los británicos tuvieron que retirar del frente a algunas unidades de aviones caza para responder a los ataques aéreos alemanes en Londres ­­ lo cual le dio la ventaja en el frente a los alemanes.

Periodo entre guerras, 1919-1939: En general, la mayoría de los hombres del aire salieron de la guerra con la noción de que la clave para la superioridad aérea era el combate aéreo entre aviones caza. En los EE.UU. por ejemplo, se pensaba que el 1er Grupo de Intercepción era la élite del Servicio Aéreo y del joven Cuerpo Aéreo hasta finales del 1920. Sin embargo, la marcha de la tecnología y los argumentos de Giulio Douhet hizo la noción de la superioridad aérea por medio de ataques en el poder aéreo enemigo en tierra, mucho más atractivo. Billy Mitchell creía que la superioridad aérea se podría alcanzar a través de una mezcla de combate aéreo y ataque en superficie pero Dohuet creía vastamente que este último sería el elemento más importante. Al culminar los años 1930, los filósofos del Cuerpo Aéreo fueron conquistados cada vez más por la propuesta del OCA.

Segunda Guerra Mundial, 1939-1942: El radar había sido anticipado muy poco antes de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo hizo mucho para debilitar el potencial del OCA y fortalecer la defensa aérea. El Luftwaffe hizo maravillas al abrir su ataque en Polonia y Francia con sus asaltos al poder aéreo del enemigo en la superficie — y luego de nuevo contra la Fuerza Aérea Roja en 1941. Pero mientras tanto en 1940, debido en gran parte al radar, el ataque a la Fuerza Aérea Real (RAF) y a su infraestructura en tierra fracasó. La Octogésima Fuerza Aérea de los EE.UU. hizo un esfuerzo mayor para destruir a la Fuerza Aérea Alemana y a su industria de apoyo aeronáutico en tierra, pero los resultados fueron sumamente decepcionantes. Aunque la escasez del petróleo (en parte debido a los ataques aéreos de los EE.UU. en las plantas sintéticas) debilitó al Luftwaffe, el General Carl Spaatz y muchos otros concluyeron que las batallas aéreas entre las escoltas y los cazadores Focke-Wulfs y Messerschmitts habían sido esenciales para ganar la superioridad aérea. Hasta ese momento, prácticamente todos los aviones derribados en encuentros de aire-a-aire se habían efectuado con ametralladoras (y con cohetes no-dirigidos). Aunque muchos otros países se cambiaron a los cañones hacía las postrimerías de la guerra, los EE.UU. decidió seguir usando las ametralladoras Browning, calibre .50.

*OCA se refiere a las operaciones ofensivas destinadas a destruir el poder aéreo del enemigo o sus bases y fábricas, o por medio de batallas aéreas en su propio territorio. Contraataque aéreo defensivo se refiere a el ganar la superioridad aérea a través de la defensa aérea en su propia patria, así como lo demostró la Fuerza Aérea Real en la Batalla de Bretaña.

Albor de la Guerra Fría, 1945-1965: Una combinación de acontecimientos hizo que la Fuerza Aérea se especializara cada vez más en ataques nucleares de largo alcance durante las postrimerías de los años 1940, mientras que el resto de sus funciones pasaban por una situación económica precaria. Armas nucleares, jets, y misiles de largo alcance estaban a pedir de boca y se pensaba que cualquier guerra sería de corta duración y de exterminio total. Sin embargo, nos involucramos en Corea y porque los límites políticos no previstos previnieron un ataque OCA a lo ancho del río Yalu, la mayoría de la campaña se efectuó con combates de aire-a-aire en las extensiones del extremo norte de la península. Fue la primera gran campaña entre aviones a propulsión, pero el armamento principal todavía era la ametralladora Browning, calibre .50 por parte de los EE.UU. y cañones por parte de los comunistas. Las virtudes técnicas del MiG-15 fueron una muy mala sorpresa para nosotros pero decidimos que la experiencia de las tripulaciones y su instrucción había sido decisiva. Después de la Guerra de Corea, los EE.UU. regresó a su énfasis de ataque nuclear estratégico, aunque todavía seguíamos introduciendo nuevos aviones caza en pequeños intervalos. Para ese entonces, los EE.UU. se estaba cambiando a cañones, los de 20mm que aparecieran primero en los últimos modelos del F-86 y el ahora estándar M-61 del mismo calibre y que apareciera primero en 1958, en los F-104 y el F-105. Para finales de los años 1950, los EE.UU. marcaron la pauta en la utilización de los misiles de aire-a-aire (AAM), el primer avión derribado se hizo utilizando un "Sidewinder" disparado desde un avión F-86 de la China Nacionalista, en 1958. Hacia el final de este periodo, un portento de cosas por venir fue el derribo de un U-2 de los EE.UU. del cielo Ruso en 1960 por un misil de tierra-a-aire (SAM). La mayor parte de las pérdidas de aviones de la 8ma Fuerza Aérea de los EE.UU. en el último año de la Segunda Guerra Mundial, fue a manos de las baterías antiaéreas (AAA), pero el elemento superficie en la batalla sobre la superioridad aérea, no obstante, recibió poca atención antes del conflicto de Vietnam.

Cenit de la Guerra Fría, 1965-82: Había
habido mucho entusiasmo por
los misiles AAM

Antes de Vietnam, pero la proporción de aviones derribados resultó ser desilusionante y se juzgó necesario regresar a la instalación de ametralladoras en los aviones caza que no las tenían. Las defensas terrestres en Vietnam del Norte resultaron ser más formidables de lo que se había previsto y esto estimuló la construcción de una capacidad de supresión de las defensas aéreas enemigas (SEAD), capacidad que no había sido muy anticipada. Hubo una sinergia entre los cazas de Vietnam del Norte, misiles SAM y artillería AAA que había sido subestimada. La mayoría de los cazas norteamericanos no habían sido optimados para la batalla aérea y eso se pago muy caro. Asimismo, la gran parte de los aviones que fueron derribados, se logró utilizando rayos infrarrojos y misiles por radar, y en las guerras Árabe-Israelitas, se duplicó esta tendencia. Los israelitas lograron una victoria clásica con un ataque OCA en 1967, pero la batalla aérea fue mucho más importante en 1976 y allí también, los aviones derribados por misiles formaron parte de la gran mayoría. Ya para 1982, todos los aviones derribados en la Guerra de las Malvinas se lograron usando misiles y casi todos los aviones derribados en la Operación Israelita en el valle del Bekaa, en el mismo año, se produjeron usando el mismo método.

Crepúsculo y Ocaso de la Guerra Fría, 1982-al presente: La Fuerza Aérea Norteamericana (USAF) reaccionó a las frustraciones del conflicto de Vietnam en parte, creando tres nuevos cazas: un optimado para el combate aéreo (F-15), uno para el apoyo aéreo cercano (CAS) (A-10), y un avión de doble rol (F-16) para el combate aéreo y ataque en superficie. Más tarde, progresó creando un avión para subseguir al F-15C con el F-22, el cual estaba optimado originalmente para librar combates de aire-a-aire. Distintos al F-4C, todos estos cazas con la excepción del A-10, vinieron equipados con el cañón M-61 de 20mm más misiles, aunque la mayoría de los F-16 tenían sólo misiles infrarrojos Sidewinder. Los F-15 vinieron equipados con tecmisiles “Sidewinder” y misiles de radar semiactivo (AIM-7 Sparrows), y después cuando el misil de radar activo AIM-120 pasó la prueba, ambos cazas fueron modernizados con éste. De nuevo, en la Guerra del Gofo Pérsico, casi todos los aviones derribados se lograron por medio de misiles, y los EE.UU. parece que sufrió una sola baja a manos de las aves de acecho — un avión naval que podría haber sido impactado por un misil de un caza MiG. Todo el resto de las bajas fue a manos de los SAM y de la artillería AAA. Aunque ya para ese entonces, los aviones antiradar ya habían entrado en la ecuación para debilitar la amenaza de los misiles SAM, y los SEAD también asistieron tremendamente. Al final de la jornada, muchos aviadores esperaban que el dominio de los EE.UU. en la batalla aérea de la Guerra del Golfo Pérsico pudiese continuar con la llegada del F-22 con todas las ventajas arriba descritas, más la antiradar, la velocidad super crucero (velocidad supersónica mantenida sin la necesidad de los posquemadores) y una siempre presente tecnología de información.

El Ámbito Conceptual del Presente: Superioridad del Aire y del Espacio La visión oficial actual de la forma en la cual la superioridad de la tercera dimensión -- el régimen del aire y del espacio -- debe lograrse y mantenerse, está escrita en el Documento de la Doctrina de la Fuerza Aérea (AFDD) 1, Doctrina de la Fuerza Aérea, de septiembre de 1997. Está refrendada por el actual Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea de los EE.UU., General Michael E. Ryan.5 La doctrina se dice que emerge de la historia y de pensamientos especulativos, y hay mucho en el concepto actual que se nos ha legado de manuales anteriores y de la experiencia en las guerras. El documento nuevo afirma que la ofensiva es a veces la manera más efectiva de fomentar la superioridad aérea. Esa es una noción que ha sido fuertemente mantenida por los aviadores desde el mismo principio.6 Así, la función está dividida en la OCA y el contraataque aéreo defensivo (DCA), de la cual los aviadores prefieren la anterior. Por un tiempo, la USAF estuvo proponiendo que el concepto de la función incluya todavía otra área de misión "SEAD" pero fue incapaz de persuadir a nuestros aliados para que la hicieran parte de la doctrina de la OTAN.7 Así que en ese contexto, la SEAD se ha quedado como una parte de la OCA, y ahora esta práctica se ha traído también al nuevo Manual Básico de la Doctrina de la USAF.

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El Dr. David R. Mets (Egresado de la Academia Naval de los EE.UU. Magíster de Columbia University; y PhD de la University de Denver) se desempeña como profesor en la Escuela de Estudios Avanzados del Poder Aéreo, Maxwell AFB, Alabama y fue editor del Air University Review. Estuvo 30 años en el servicio militar como marino de la Armada y como piloto y navegante de la USAF. Realizo más de novecientos vuelos en el C-130B, en Vietnam, y en su último destino como piloto fue comandante de un escuadrón de AC-130s en el extranjero. Ha sido instructor en la Academia Militar de los EE.UU. y de la Academia de la

Una de las ideas que se ha heredado del pasado tiene que ver con la superioridad aérea como un objetivo. Douhet pensaba que el simple logro del comando del aire haría la situación del enemigo tan irremediable que podría incluso ser suficiente imponerle la voluntad de uno a él sin la necesidad de castigar a la población civil y destruir su economía.8 Pero no sucedió así en la Segunda Guerra Mundial, y ya para cuando las Fuerzas Aéreas del Ejército (USAAF) se sentaron a escribir el esquema para derrotar a Alemania en el verano de 1944 (División de Planes de Guerra, Plan 1 [AWPD-1]), les estuvo claro a los autores que la superioridad aérea fue más bien un medio para terminar la guerra. No fue un objetivo final, más bien fue un objetivo intermedio que llegaría a tener prioridad en su momento en el futuro para permitir el logro de metas por venir.9 Es este último concepto que está en vigencia en el Manual de Doctrina de la USAF actual, el cual afirma que la lucha por la supremacía aérea, o por lo menos la superioridad aérea, usualmente tiene que ser el primer llamado del comandante aéreo. Sí reconoce, sin embargo, que a veces en emergencias desesperadas en tierra, puede que sea necesario desviar las fuerzas aéreas para apoyar a las unidades de superficie. También a veces permite que la batalla por la superioridad aérea se pueda conducir simultáneamente con otras operaciones -- ataque paralelo, para usar el vulgar moderno.10 Como se ha citado, sí hace la distinción entre la supremacía aérea y la superioridad aérea y lamenta que a veces el logro del primero pueda ser simplemente muy caro. También nos previene en contra del desahogo prematuro de la presión debido a los posibles castigos inmensos que puedan incluso llegar a revivir temporalmente la capacidad del enemigo a disputar el comando del aire. Finalmente, en su charla de las "capacidades esenciales", el nuevo manual unifica el esfuerzo para lograr la superioridad del espacio con la de la batalla por la superioridad aérea. En un capítulo posterior, cuando analiza las funciones del poderío aéreo y poderío del espacio, crea categorías separadas para el contraataque aéreo y el contraataque aeroespacial.11

En su deliberación de las funciones y todo lo demás, la versión de 1997 sobre la doctrina básica, continua el énfasis tradicional de la centralización del mando -- especialmente por el bien de la batalla para controlar el aire. Ambos la OCA y el DCA tienen que estar bajo el mando de un sólo aviador para así poder implementar la idea del control centralizado y la ejecución descentralizada, para un logro más eficiente de estas funciones.

El Génesis de la Superioridad Aérea,
Teoría y Doctrina

Central a la misma definición del profesionalismo, está el requerimiento de que los miembros tienen conocimientos especializados y un sistema de escuelas para desarrollarlos. En Norteamérica, al principio, era un conocimiento técnico: ingeniería civil para el ejército e ingeniería mecánica o de vapor para la armada. Pero después de la Guerra Civil, las dimensiones técnicas se vieron reducidas, y los sistemas de instrucción se enfocaron más en el oficial profesional como un experto militar en vez de un experto técnico. Así como en otras profesiones, la historia de la creación de este conocimiento especializado fue una parte vital del entendimiento profesional.13 Así que se podría discutir que cualquier persona que entienda el presente marco conceptual como la primera capacidad esencial de la USAF, tiene que saber un poco de su evolución.

No nos sorprende en nada que la idea de que la gente tiene que controlar su medio operante debió haber llegado en primer plano, en los primerísimos días de la aviación. Al estallar la Primera Guerra Mundial, recién estábamos emergiendo de los días de júbilo de Alfred Thayer Mahan, quien argüía que si un estado ganaba el comando de los mares, todo el resto caía por si mismo. Incluso Douhet era muy explícito en su noción de que el concepto se debía expandir del mar, al aire. 14

A veces se le da a la ametralladora la mayor parte del mérito por el estancamiento defensivo de la Segunda Guerra Mundial, cuando en realidad debe repartirse abundantemente con muchos otros factores. La artillería fue una de ellas. Durante la Guerra Civil las balas solían fragmentarse en dos o tres partes. Sin embargo, ya para la Primera Guerra Mundial, se podía hacer que los proyectiles de artillería exploten con seguridad por encima de la superficie y hacer llover miles de fragmentos de alta velocidad a los que estaban en tierra. En la defensiva, el infante estaba en su trinchera; en la ofensiva, estaba a la intemperie. Otro factor fue la presencia de los espías aéreos, algunos en globos aerostáticos pero muchos más en aeronaves. Entonces la regla era que la ofensiva tenía que tener una ventaja numérica de tres o cuatro a uno para tener cualquier oportunidad de superar un línea defensiva preparada. Pero ¿como podría un general acumular esa cantidad de masa cuando los aviones estaban advirtiendo a su adversario con suficiente tiempo para emprender represalias? Y sucedió que un clamor se levantó primero de los comandantes en tierra, de que uno tiene que tener superioridad aérea sobre el campo de batalla. Los generales en tierra tienen que tener un paseo aéreo para sus propios aviones de observación; a los generales enemigos tiene que negárseles este. 15

¿Pero como puede alcanzar esto la Fuerza Aérea? Inmediatamente después de que los cañones de agosto se hicieron sentir, los aviadores empezaron a buscar por todas partes métodos para ganar la superioridad aérea. Algunas de las cosas que intentaron parecieran muy raras hoy en día. Los Rusos, en realidad, llegaron a derribar un avión en combate aire-a-aire con un arpeo enganchado. Los Británicos volaron por encima de los globos aerostáticos y les arrojaron dardos ardientes en sus globos llenos de hidrógeno. Trampas se instalaron en los canastos de los globos aerostáticos que se encontraban en misiones de observación, llenándolos con explosivos. Cuando un avión caza se les enfilaba, el observador se salía del canasto y se lanzaba en su paracaídas, mientras que un operador en tierra detonaba la carga cuando el enemigo se acercaba al globo.16 Pero el problema se sobrepasó gradualmente mediante una combinación de medidas más conservadoras. Primero, la fuerza motriz se fue incrementando rápidamente mientras que la propulsión estaba luchando por entrar en desarrollo. Además, la ametralladora Lewis fue adaptada para el combate aéreo, y pesaba solamente la mitad de la Maxims y Vickers que eran de un diseño anticuado -- y no necesitaba una cámara externa de agua. Pero si se le añadía un segundo tripulante que disparara la ametralladora, el aumento en el peso ciertamente prevendría darle alcance al avión enemigo y por lo tanto hacía nulo su esfuerzo. Se intentó incluso poner las ametralladoras fuera del arco de las hélices, sin resultado porque ni las ametralladoras ni las municiones eran confiables todavía para ponerlas fuera del alcance del piloto. Finalmente, se encontraron las formas de fijar la ametralladora al avión y dispararla a través del arco de las hélices sin derribarse a si mismo. Así pues, los pilotos podían apuntar todo su avión en el blanco sin intentar volar y manipular la ametralladora al mismo tiempo.17

Pero la tecnología sola no era suficiente. A mediados de la guerra, se complementó a las unidades generales de aviación con escuadrones especializados. En ambos lados de la línea de combate, se construyeron organizaciones optimadas para el combate aéreo. En el lado Alemán, se siguió generalmente una política defensiva -- usualmente se les instruyó a los aviadores combatir sólo en sus propios territorios. En el caso de los Británicos, Hugh Trenchard -- a la cabeza del Cuerpo de Vuelo Real por la mayor parte de la guerra -- ordenó consistentemente un alcance ofensivo. Esto conllevó a muchos combates en las líneas Alemanas y a pérdidas considerables. Al papel del duelo entre aviones se le dio un toque romántico en todo esto en la literatura popular. La gran mayoría de aviones que fueron derribados, se les perpetró a tripulantes que no sabían que estaban siendo atacados hasta que eran derribados ­­ una pasada y huida era ya una buena táctica.18 A mediados de la guerra, el vuelo en formación por el bien de la masa y de la percepción ambiental era una práctica común en ambas partes.

En general, es probablemente justo decir que muchos aviadores se marcharon con la idea de que el poder aéreo es la misión más importante y que es mejor lograrla en la batalla aérea. Se intentaron los ataques a los aeródromos pero no fueron del todo efectivos. Nadie pensó mucho en las baterías AAA antes de la guerra, y la mayoría de los aviadores al regresar a sus casas miraron a éstas con desdén.19

La mayoría de los soldados y hombres del aire se percataron que el poder aéreo no había sido el factor decisivo al final de cuentas, pero muchos de éstos estaban prediciendo que el comando del aire muy pronto se convertiría en un factor necesario para el éxito de todas las otras operaciones en tierra, mar y en la tercera dimensión. En las palabras del mismo Billy Mitchell, "La misión principal de la aeronáutica es destruir la fuerza aeronáutica del enemigo y después de esto, atacar sus formaciones, tanto tácticas como estratégicas, en la tierra y en el agua. El empleo secundario de la aeronáutica pertenece a su uso como auxilio a las tropas en tierra para mejorar sus efectos contra las tropas hostiles".20

La Entreguerra Percepción de
la Superioridad Aérea

Mitchell, indudablemente hablaba de la mayoría de los aviadores al principio de los años veinte en que insistían que la superioridad aérea era la misión primordial y un requisito básico para todo lo demás. Esos eran tiempos austeros y sólo se permitieron tres grupos en el Servicio Aéreo, organizados de acuerdo a sus funciones. Los aviones caza (llamados aviones de persecución en ese entonces) eran parte del Primer Grupo de Persecución y eran sin lugar a dudas la organización élite. Había un grupo de bombardeo, el Segundo, y una unidad de ataque, el Tercer Grupo de Ataque. Era suficientemente claro que Douhet tenía la noción en ese entonces que el comando del aire en el futuro se podría alcanzar con ataques masivos a las fuerzas enemigas y a sus estructuras de apoyo en tierra. Pero en los EE.UU., el concepto era que una parte de la contienda se iba a librar en el aire. Douhet sostenía que las unidades de bombardeo podría ser todo lo que se necesitaba pero Mitchell argüía en los años veinte que era necesario una fuerza balanceada de cazas y bombarderos, así como unidades de ataque en tierra y aviones de observación.21

Mitchell fue juzgado por una corte marcial y condenado a finales de 1925, y renunció del ejército a principios de 1926. De allí en adelante cambió su planteamiento original de tener una fuerza balanceada, al de Douhet que era de concentrarse en un ataque estratégico.22

No cabe ninguna duda que la misión de bombardeo estratégico se continuó elaborando y se enfatizó en la Escuela Táctica del Cuerpo Aéreo, en los años siguientes. Sin embargo, uno tiene que darse cuenta que a veces se la ha exagerado a tal grado de convertirse en una obsesión literaria. Ninguna de las dos misiones fueron ignoradas, es decir, ni el ataque ni la superioridad aérea y ambos estaban en los planes de estudio durante todo el periodo de la entreguerra.23

En la escuela, un debate caluroso se llevó a cabo a principios y a mediados de los años 1930, entre Claire Chennault y unos cuantos otros defensores de los aviones de persecución, contra la mayoría prevaleciente de los entusiastas bombarderos.24 El puso en duda el concepto del "Cielo Inmenso" y la noción de que el bombardero siempre sería capaz de penetrarlo, asegurando que un sistema de defensa aérea era práctico si había una red temprana de detección. Los defensores de los bombarderos, sin embargo, polemizando en ausencia de cualquier conocimiento o anticipación del radar, rechazaron el argumento de Chennault. No solamente Chennault estaba de acuerdo con los defensores de los bombarderos de que el caza-escolta probablemente no era un concepto práctico pero también aseveró que el tal uso de los caza cedía el recurso más preciado ­­ la iniciativa.

Muchos historiadores han sido indulgentes en sus críticas con Chennault y lo han pintado como un paria que tenía la razón y al que echaron del servicio militar por ser muy franco en una causa justa. Pero discutiblemente Chennault estaba equivocado y la institución estaba en lo correcto -- en el contexto de la verdad conocida hasta ese entonces y las suposiciones que razonablemente se podían hacer. Primeramente, gran parte de esa literatura fue muy matizada por el conocimiento de que cinco años más tarde, la defensa dio resultados en la Batalla de Bretaña. Los bombarderos no penetraron. Sin embargo, el radar y un sistema de comando y control integrado (C2) ya estaban en uso en la Batalla de Bretaña. La experiencia desastrosa del 33er Grupo de Persecución en Thelpte, Tunicia dos años más tarde en la ausencia del radar y un sistema competente de control, demostró que eso probablemente ocurriría.25 A mediados de 1930, hubiera tomado un acto sobrehumano de previsión para anticipar la llegada del radar en sólo cinco cortos años.26 Aún en el propio terreno de Chennault -- China -- se debilitó su argumento por el hecho de que los japoneses tenían otras batallas más importantes que librar que destruir a sus fuerzas. En 1944, cuando los japoneses habían retrocedido en todos lados, marcharon hacía las bases de Chennault y no los pudo parar. Finalmente, la parte de la historia referente a su expulsión también ha sido dramatizada. Como lo ha demostrado Martha Byrd, Chennault ya tenía un contrato lucrativo en el verano de 1936 con la China Nacionalista antes de presentar formalmente su solicitud de jubilación.27

Además, uno puede presentar un caso razonable y argumentar que el Cuerpo Aéreo ciertamente no ignoró la necesidad de progresar en ambas áreas de apoyo en tierra o de persecución, a pesar del énfasis -- quizás aún el exceso de énfasis -- del ataque estratégico. El equivalente doctrinario de "comprar lo que se debe comprar" pueden ser las clases de equipamiento que en realidad se compraron y se pusieron en las rampas de las unidades de ataque y de persecución.

El primer bombardero monoplano de metal -- el Martin B-10 -- entró en servicio en la línea del Cuerpo Aéreo en 1932.28 El primer caza monoplano de metal de entrar en servicio a la línea de cualquiera de las fuerzas aérea mayores, fue el Boeing P-26 Peashooter, que llegó en 1933.29 El primer monoplano en el servicio aéreo británico, donde la amenaza de un ataque bombardero era mucho mayor que en los EE.UU., fue el Huracán, el cual ingresó a los escuadrones en 1936 -- y lo hizo con sus hélices de madera y un fuselaje parcialmente cubierto con tela. La primera unidad en la fuerza aérea alemana en recibir los monoplanos, intercambió sus biplanos He-51 por los Messerschmitt 109 en el verano de 1937.30 El primer monoplano caza en la plataforma de un portaaviones de la Armada fue el Brewster Buffalo, el cual se entregó en 1930. El primer monoplano del Cuerpo Aéreo con cabina cerrada y con tren de aterrizaje desplegable fue el Seversky P-35, el cual hizo su primer vuelo en 1935 y posteriormente fue pedido en grandes cantidades en 1937. El Curtiss P-36 fue similar, y éste también voló por primera vez en 1935. La entrega de los modelos de producción se comenzó temprano en 1938 y algunos P-36 estuvieron en combate contra los japoneses en Pearl Harbor.31 El primer monoplano caza soviético con tren de aterrizaje desplegable y cabina cerrada, el Polikarpov I-16, llegó a los escuadrones empezando en 1934 y fue muy superior que los cazas alemanes e italianos en la primera etapa de la Guerra Civil Española -- aunque los rusos todavía dependían de la transferencia de la tecnología occidental para el diseño de sus motores.32

El punto es que a pesar de la carencia de amenaza de los bombarderos contra el territorio norteamericano, la fabricación de los aviones de persecución no fue ignorada. Fue sólo en los últimos meses antes de la guerra que los cazas europeos empezaron a ganarle la delantera a los de los EE.UU. -- y con buena razón porque ellos estaban mucho más amenazados por posibles bombardeos.

Ya para la época que el B-17 voló por primera vez y el P-35 y P-36 estaban entrando en servicio, una reorganización mayor se llevó a cabo en el Cuerpo Aéreo del Ejército. En 1935, se estableció el Cuartel General de la Fuerza Aérea, en el Campo de Aviación Langley, Virginia. Se componía de tres alas y se parecía a las alas mixtas de la actualidad mucho más que a las organizaciones que la USAF haya tenido por mucho tiempo desde la época de Pearl Harbor. Por decir, cada una tenía una variedad de aviones incluyendo bombarderos, cazas y a veces aviones de ataque. Teóricamente, cada una de las alas era similar y tenían licencia para realizar todas las misiones del Cuerpo Aéreo. Sin embargo, La Segunda Ala del Campo de Aviación Langley tenía todos los B-17 y la Tercera Ala del Campo de Aviación Barksdale, Lousiana, estaba más orientada para misiones de ataque. Ni la Primera Ala del Campo March ni las otras dos podía decirse que tenían como su función primaria la persecución -- aunque las tres poseían escuadrones de aviones caza.33

En la víspera del ataque de Hitler contra Polonia, entonces, había un énfasis marcado en los bombarderos de largo alcance en el Cuerpo Aéreo, aunque el equipo para implementarlo todavía era escaso. La implicancia era que una gran parte de la batalla por la superioridad aérea sería a través de ataques OCA en aquellas bases que estaban cerca del perímetro de ataque del territorio norteamericano. La gran estrategia era todavía puramente defensiva en perspectiva y la primera misión era la defensa. En realidad habían algunas dudas entre los aviadores de que los bombarderos podrían realizarlo sin ayuda alguna. La fabricación de un caza escolta tenía una prioridad muy baja -- y la esperanza era que podía lograrse que los bombarderos se defendieran solos. Quizás eso era hacer una virtud de una necesidad (o necesidad percibida) ya que el presentimiento se había diseminado por todos lados que un avión escolta con suficiente combustible para acompañar a los bombarderos no necesariamente serían lo suficientemente ágil para combatir contra los aviones interceptores de corto alcance al otro extremo del viaje.34 Aunque el General Henry Arnold sabía que la Armada norteamericana estaba realizando investigaciones en esa área, el resto del Cuerpo Aéreo no tenía ni la más remota idea de que la invención del radar estaba sólo a la vuelta de la esquina.35 Él también tenía información, en el verano de 1940, que el Me-110, el cual había sido designado como un caza escolta de largo alcance, había sido un fracaso en la Batalla de Bretaña, y que el mismo Me-110 tenía que ser escoltado.36

El Impacto de la Segunda Guerra
Mundial

El ataque alemán sobre Polonia en 1939, pareció ser una espléndida demostración de que Douhet tenía toda la razón. La mejor manera de aniquilar a las aves de acecho era en su propio nido, donde estaban indefensos. Esa parte de la Fuerza Aérea Polaca que escapó lo hizo dispersándose a bases remotas, donde el apoyo de mantenimiento y abastecimiento era tan pobre que la proporción de despegue de aviones fue reducido a niveles tan bajos que era inefectiva.37 El contraataque aéreo defensivo parecía ser el camino y nada en la experiencia parecía contradecir el concepto general que la superioridad aérea venía primero, seguida por la interdicción, y -- donde fuese necesario -- el apoyo directo a las fuerzas en tierra por medio del CAS.

Batalla de Bretaña

Dunkerque antes, y Barbarrosa después de la Batalla de Bretaña parecieron enmascarar algunas de las dudas que debieron haber emergido de la pelea sobre las Isla Británicas. Los alemanes empezaron con su estándar OCA contra la RAF en tierra, pero no tuvo el éxito que tuvo en Polonia. Aquí tuvieron que enfrentarse a los sistemas integrados de defensa aérea (IADS) ­­ el primero en el mundo. Incluía el radar; un par de cazas de primer orden, que eran ágiles y estaban completamente armados; un sistema competente C2 y una estructura antiaérea compleja bajo el control de operaciones de un comandante aéreo. Además, incluía una buena organización de observadores en tierra para complementar al radar y comunicaciones de primera clase. Los Luftwaffe persistieron con sus ataques OCA por algún tiempo pero cuando se sintieron frustrados cambiaron sus objetivos (como Londres, por ejemplo) sin conseguir lograr el comando del aire. A mediados de septiembre de 1940, fueron vencidos. Los Luftwaffe habían empezado su batalla contra los radares británicos pero por muchas razones todavía menospreciaron su importancia.

Muchas "lecciones" salieron a relucir de la Batalla de Bretaña. Entre ellas estaba el concepto de que el bombardero quizás no siempre podría penetrar las defensas del enemigo después de todo. El contraataque defensivo puede que tenga éxito en algunas ocasiones. En las palabras del General Carl Spaatz,

A una fuerza aérea bien dispersa es muy difícil de darle en el blanco y destruirla en tierra. Los ataques de los bombarderos contra los aeródromos sorprendentemente han resultado en hacerle poco daño a los aviones y sus tripulaciones, aunque le han propinado daños considerables a los edificios y otras instalaciones permanentes. Sin embargo estos daños no evitan que las unidades operen efectivamente. Por otro lado, la acción de los caza contra las incursiones aéreas hostiles a plena luz del día habían sido muy efectivas y en los casos en donde los aviones eran derribados, las tripulaciones de combate eran consideradas como bajas de guerra, esto era una contra distinción a la destrucción de aviones en tierra. A partir de que las tripulaciones de combate eventualmente se convierten en el cuello de la botella, esto hace doblemente efectiva su destrucción en combate. Los oficiales de la RAF con los que he conversado sobre esta materia manifiestan que el concepto de la pre-guerra, de que el lugar de destruir a una fuerza aérea es en su propio nido, es errónea.38

Ofensiva Aérea Combinada

Los atentados iniciales de los británicos de bombardear a los alemanes parecen afirmar que el DCA tenía mucho más potencial de lo que se había anticipado y la RAF se cambió a operaciones nocturnas para preservar la seguridad de la fuerza bombardera. Esto se efectuó con un gasto considerable en la adquisición de blancos y precisión de bombardeo, pero parecía que era necesario.

Cuando los norteamericanos se involucraron en el bombardeo de Alemania, ellos también se dieron cuenta de que los bombarderos no serían capaces de penetrar con pérdidas aceptables. Además, la Fuerza Aérea del Ejército Norteamericano (USAAF), hizo un esfuerzo más loable del que hizo la RAF para establecer la superioridad aérea por medio del OCA. Los blancos de las pistas aéreas y las fabricas de aviones fueron muy difíciles de conseguir y posteriormente, el impacto de bombardear las fuentes de combustible de los Luftwaffe se dejó sentir gradualmente, aunque desde el ocaso de la primavera de 1944 este efecto se hizo sentir con mucho más intensidad. Pero en los primeros seis meses de 1944, la mayoría de la mutilación de los Luftwaffe se realizó en el aire -- por aviones caza escolta de largo alcance norteamericanos y por los cañones de los aviones bombarderos. La superioridad aérea se logró en el tiempo previsto -- la invasión de Normandía. Sin embargo, los factores que condujeron a ese resultado si fueron complejos. Es suficiente decir que hasta ese punto los líderes del USAAF se retiraron con la idea de que los bombarderos podían penetrar con pérdidas aceptables sólo a través de una campaña que se asemejaba más a la de Mitchell que a la de Douhet. Tendrían que ser ambas: una batalla aérea y un ataque a la jerarquía en tierra de la fuerza aérea enemiga más su infraestructura de apoyo. Hasta en Rusia, los efectos del asalto OCA alemán al principio fueron solamente temporales y al final de la jornada la Unión Soviética era ama y señora del aire, debido en gran parte a las batallas aéreas libradas allá y por Alemania misma. En las palabras de dos de sus actores principales,

General Carl L. Spaatz: "¿Cuando supo usted que la Luftwaffe estaba perdiendo el control del aire?"

Mariscal Imperial Hermann Göring: Cuando los caza norteamericanos de largo alcance pudieron escoltar a los bombarderos hasta Hanover y no tardaron mucho en llegar a Berlín. Entonces supimos que deberíamos fabricar los aviones a propulsión. Nuestros planes para la temprana fabricación de estos jets no fue un éxito debido solamente a los ataques de sus bombarderos.39

La encuesta del Bombardeo Estratégico de los EE.UU. (USSBS) parecía estar de acuerdo. Atribuyó que Alemania perdió el control del aire debido a una combinación: al agotamiento de cazas en el aire y en tierra, y al daño a la producción de los aviones, lo cual retrasó a este programa y aseguró la superioridad aérea en Normandía. De allí, el comando del aire fue sostenido por medidas adicionales de destrucción de las fuentes de combustible de los aviones y finalmente, la interrupción del sistema de transporte, lo que devastó al sistema de abastecimiento y reparación de los aviones.40

El Pacífico

Al final, la guerra contra el Japón no hizo mucho por cambiar las percepciones de la naturaleza de la batalla por la superiori dad aérea. En el Pacífico también, los factores que condujeron a las fuerzas aliadas a la toma del comando del aire fueron complejos.

La fuerza irremplazable de pilotos japoneses sufrió mucho desgaste en la Batalla de Midway y durante la campaña de las Islas de Salomon. Los japoneses comprometieron a sus mejores unidades navales aéreas que les quedaban para pelear en esta última campaña y los perdieron. Pero no fueron capaces de reemplazarlos en parte por la necesidad de combustible, limitaciones tecnológicas y malas doctrinas. Literalmente cientos de pilotos medio entrenados sucumbieron en la Batalla del Mar Filipino en 1944, por citar uno de tantos ejemplos.

Aún así hubieron también algunas operaciones clásicas de OCA contra las bases japonesas en la Nueva Guinea antes de eso, y la Campaña del Sur del Pacífico puede verse como una que fue creada para capturar bases aéreas con las fuerzas en tierra actuando en apoyo de la principal arma demoledora -- las fuerzas aéreas. Nuevamente, se demostró allá la necesidad de los aviones escolta y la extensión de los saltos que las fuerzas del General McArthur tuvieron que hacer, se determinó por el radio de acción de los aviones caza disponibles.

Dictámenes

Cuando los ataques de los B-29 contra el suelo patrio japonés empezaron, las dos fuerzas japonesas (el ejército y la armada) estaban debilitadas para poder repeler el ataque, aún si ellos de alguna manera podían haber sido persuadidos en cooperar entre ellos. Las pérdidas de los bombarderos en Japón fueron solamente una tercera parte de las pérdidas que se tuvieron en Europa. También, el sistema de entrenamiento japonés se había degenerado a tal punto que la mitad de las bajas eran de personal no combatiente -- por perderse o estrellarse al aterrizar y cosas así por el estilo. A mediados de la guerra, las fuerzas aliadas disfrutaban de una ventaja cuantitativa y cualitativa en aviones y armamento y aunque las organizaciones occidentales estaban escasamente más unificadas en el comando que los japoneses, si parecía haber más unidad de esfuerzo a través de la cooperación.41

En muy raras ocasiones ha sucedido que la victoria es tan completa que el ganador tiene acceso total al país víctima -- y hasta de sus archivos. Eso pasó con Alemania y Japón en la Segunda Guerra Mundial. Eso aún, sin embargo, no proyecta una imagen que es absolutamente completa y verdadera. A menudo, el vencido le dice al victorioso lo que este último quiere escuchar. Muchas veces los investigadores de alguna manera le revelan al vencido eso, lo que quieren oír. Con frecuencia, la mayoría de la información se pierde en los últimos incendios. Pero el USSBS arrojó respuestas tan válidas de lo que se jamás podrían obtener de las guerras. Su juicio final en la superioridad del aire en la Segunda Guerra Mundial, se expresó de esta manera: "La experiencia alemana sugiere que incluso un poderío militar de primera clase -- áspero y resistente como era Alemania -- no puede vivir mucho tiempo sufriendo ataques a gran escala y con aprovechamiento libre del armamento aéreo en pleno corazón de su territorio ... El significado del dominio total del aire sobre el enemigo -- tanto en sus fuerzas armadas como en su economía de sustento -- tiene que enfatizarse. El dominio del aire fue esencial".42

La Batalla por el Comando
del Aire en Corea

Cuando el informe del USSBS se hizo público, pocas personas se imaginaron que las guerras en el futuro no serían otra cosa que una guerra total. Menos todavía pensaban que nuestra aliada de guerra, la URSS, muy pronto sería nuestra enemiga -- y que antes de terminar la década, detonaría un objeto nuclear. Y muchos menos todavía sospechaban que nos veríamos involucrados, de nuevo, en una guerra en ultramar antes de que los aviones con los que habíamos combatido en la Segunda Guerra Mundial se hayan desgastado.43

Sin embargo, estábamos de nuevo en guerra, en Corea, antes del quinto aniversario del día de la victoria en Japón. La ínfima fuerza aérea de Corea del Norte fue barrida en poco tiempo, pero en breve, la República Popular de China, ahora el segundo Estado comunista más grande, había intervenido en la guerra. El poder aéreo en Corea había sido una decepción para muchos aviadores. Pero no fue por la necesidad de la superioridad aérea. Muchos de ellos percibieron que más o menos gozamos de una superioridad completa no sólo en los frentes de batalla sino hasta los confines del río Yalú. Es verdad que hubieron algunas batallas aéreas feroces, para ese entonces todas con jets, en las partes más extremas del norte de Corea. Sin embargo, las fuerzas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) parecía que tenían libre acceso sobre todo el territorio de Corea del Sur y casi hasta la frontera norte de Corea del Norte.44

Muchas de las frustraciones con el poder aéreo se basan en la noción de que la nueva forma de guerra limitada le negó a las fuerzas de la ONU la posibilidad de llevar a cabo una campaña OCA en tierra contra las fuerzas aéreas comunistas. Más bien, ellos tenían que depender completamente de la batalla aérea y hacerlo a gran distancia de las bases aéreas amigas y sobrevolando radares enemigos. Eso le dio tres grandes ventajas al enemigo: ventaja numérica, capacidad de rehusar la batalla y dirección de Interceptar por radar, con control en tierra.45 También, la Fuerza aérea China tenía aviones MiG-15 que eran sorprendentemente competentes en algunas formas, aún en comparación a los F-86 "Sabre" norteamericanos, que eran los que más peleaban en combate por las Naciones Unidas. Hasta bien adentrada la guerra, los aviones norteamericanos sólo estaban armados con ametralladoras calibre .50, mientras que los MiG tenían cañones -- con proyectiles más pesados, aunque con una cadencia de tiro más baja. Los misiles no entraban en escena todavía, ni para la defensa aérea ni para la terrestre -- aunque el fuego antiaéreo causó muchas bajas a los aviones de la ONU.

La guerra sí tenía una dimensión OCA, no obstante las Reglas de Enfrentamiento (ROE) prohibían a los B-29 cruzar la frontera, y los MiG le hacían muy peligroso cualquier intento de su parte (a luz del día). Los chinos sí, no obstante, intentaron extender las estructuras de sus bases hacia el sur para incrementar su presión en la interdicción de las aeronaves en el norte y quizás proveer algún apoyo aéreo a sus tropas en el frente. Sin embargo, los aviones B-29 y los caza bombarderos les denegaron exitosamente esa extensión con ataques continuos a sus bases en construcción.46

La organización del poder aéreo en la Guerra de Corea fue de todo, menos centralizada. La USAF sí creó un centro de operaciones conjuntas y ganó la cooperación de las otras ramas de las fuerzas armadas, pero tuvieron muy poco efecto en la batalla aérea. El combate aéreo en el pasillo de los MiG en el río Yalú, fue ampliamente, un asunto de la Fuerza Aérea Norteamericana, ya que hasta ese entonces ni la Armada ni el Cuerpo de la Marina tenían cazas que pudieran competir con los jets comunistas por la batalla de la superioridad aérea.47

Al final, el dictamen fue que la experiencia superior en combate entre los aviadores norteamericanos fue cosa decisiva en derribar los aviones MiG en una proporción arrolladora. El "Sabre" no fue superior que el MiG-15 en algunos aspectos importantes. Su armamento tenía una cadencia de tiro más alta pero los cañones comunistas tenían un peso mucho más extenso de proyectiles. El MiG también tenía un visor débil, una carga pequeña de municiones y ametralladoras que muchas veces se trababan.48 La organización oficial de verdad tenía poco que ver con la proporción. Los comunistas tenían la ventaja en el C2 en su propio ambiente de interceptación controlada por equipo terrestre (GCI). También tenían la capacidad de rehusar la batalla y una gran ventaja numérica. Así que sólo queda la experiencia en el combate como explicación. Y eso en gran parte fue muy fortuito. Cinco años habían pasado desde la Segunda Guerra Mundial y muchos de los excombatientes experimentados de ese conflicto todavía estaban en buena forma ya sea en el servicio activo o en el de las reservas.49 Quizás todo eso condujo a una complacencia en Norteamérica -- especialmente si se toma en cuenta que muy pocos regresaron con la idea de que alguna vez combatirían nuevamente en una guerra limitada en territorio asiático.

En los años inmediatamente posteriores a la Guerra de Corea, el Comandante en Jefe y el Secretario de Estado le manifestaron al pueblo norteamericano que no habrían más guerras como la de Corea. Aunque la aviación con sus aviones caza y de ataque terrestre nunca fueron ignorados del todo, el énfasis se concentró en la represalia masiva. Fue la mejor época del Comando Aéreo Estratégico (SAC) y para todos los otros comandos parecía que la única manera de conseguir fondos presupuestarios era a través del programa nuclear. Aún así, fue durante la administración del Presidente Eisenhower que se hicieron algunas cosas importantes que afectaron el potencial de guerra convencional de los EE.UU. El prototipo de portaaviones Forrestall hizo su aparición ­­ la Armada tuvo sus super portaaviones después de todo. Los C-130 salieron de la fábrica en 1956 para convertirse en uno de los programas de aviones tácticos de mayor éxito de todos los tiempos. Una de las mejores armas convencionales en la historia, la ametralladora M-61, tuvo su prueba de capacidad inicial de operación (IOC) en 1958 abordo de los caza F-104 y F-105. También los misiles antiaéreos (AAM) aparecieron por primera vez, y uno de ellos -- el misil de intercepción aérea (AIM-9, Sidewinder) -- tuvo su primer derribo abordo de un caza F-86 de la China Nacionalista, ese mismo año.50 Antes de que el Presidente Eisenhower terminara su magistratura, el primer derribo por medio de un misil de superficie a aire (SAM) se logró cuando un avión norteamericano U-2 fue derribado por un SA-2 en Rusia. Que estas cosas hubieran traído cambios substanciales en el mundo del combate aéreo, sólo fueron percibidos débilmente.

La historia puede escribir eso de una sola manera, la previsión de la administración del Presidente Eisenhower era tan clara como el agua -- la parte del espacio, de la superioridad aérea y del espacio. El empleo en combate de los misiles balísticos alemanes, en la Segunda Guerra Mundial aún cuando el general Eisenhower estaba en campaña a lo ancho de Francia, puso al mundo a pensar en el futuro del espacio y de las armas espaciales. Poco después, el RAND y la Junta Asesora Científica hacían declaraciones de que los satélites y los misiles balísticos intercontinentales (ICBM) podrían habilitarse en muy poco tiempo.51

La cosa más notable de la política inicial del espacio fue que Eisenhower, siendo él mismo militar, escogió "la libertad de los mares" en vez de "el comando del aire" como el modelo a seguir, ya que la raza humana extendió por primera vez sus actividades militares hacia las del espacio. Mucho antes que nadie haya puesto en órbita algo en el espacio y antes de que él se hubiera imaginado que los rusos lo harían primero, el Presidente Eisenhower estableció la política de la libertad del espacio -- similar a la libertad de los mares. Una parte de esto fue la propuesta de los "cielos abiertos" en la reunión cumbre de 1955 y de todo su esfuerzo para mantener las actividades del espacio militar y del espacio civil estrictamente separados -- y para darle a este último un rol dominante. Todo su esfuerzo se facilitó en gran proporción por el hecho de que los soviéticos bajo Khrushchev lanzaron el sputnik sin siquiera intentar pedir permiso para su sobrevuelo, y el satélite claramente voló sobre territorio norteamericano sin ninguna impunidad.52

Así que mucho antes de que Gary Powers fuese derribado en su U-2, en mayo de 1960 por violar el espacio aéreo ruso, la administración del presidente Eisenhower ya había establecido la idea de la libertad del espacio para facilitar el reconocimiento del espacio que iba a asegurar la factibilidad de ambos: la disuasión y el control de armas. Al comienzo y por mucho tiempo, el programa espacial claramente tenía una orientación estratégica, aunque a veces tenía efectos tácticos. Entre sus logros iniciales estuvieron las revelaciones de que ni el "desajuste de los bombarderos" ni el "desajuste de los misiles" tenían base alguna en realidad. Este fue un factor importante en la nivelación de la orden de batalla de la estrategia nuclear de los EE.UU., la cual a su vez llevó a la estabilización de la carrera de armas nucleares.

Las predicciones meteorológicas basadas en el espacio empezaron a tener un efecto significante en la guerra de Vietnam. Las comunicaciones tecnológicas se facilitaron mucho por medio de los satélites que en la actualidad se convirtieron en un impedimento en algunos casos. Durante la evacuación de Saigón en 1975 por ejemplo, la presencia de un terminal de comunicaciones por satélite en la Oficina del Agregado de Defensa (Conocido antiguamente como el Edificio del Cuartel General del Comando de Asistencia Militar, Vietnam [MACV] fue algo caído del cielo. Al final, todos los otros enlaces con el mundo exterior se rompieron. Pero las comunicaciones por satélite hicieron muy fácil para que muchos líderes en todas partes se pongan en contacto con los pocos oficiales encargados de formar la evacuación que muy difícilmente tenían tiempo para atender a sus deberes urgentes -- estaban tan ocupados contestando preguntas de todos los cuarteles generales desde Nakhon Phanon hasta Washington.53

Dos años antes, durante la guerra del Yom Kipur, las superpotencias habían estado mejor informadas de lo que estaba sucediendo en el frente de batalla, que los mismo combatientes. Esto se debió en parte, al reconocimiento a gran altitud de los aviones SR-71 y al "Foxbat". En parte también, a que ambos lados estaban obteniendo inteligencia fotográfica por satélite, lo que fue instrumental en conseguir la tregua entre los combatientes -- y a la estabilización desde entonces, de la política del Medio Oriente.54

Hasta ese punto entonces, supongo que se puede argüir que los EE.UU. no tenía superioridad espacial. Los EE.UU. podía operar libremente en el espacio aéreo pero no le podía negar tampoco al adversario el libre uso de ese medio. Aún, el hecho de que los soviéticos pudiesen trabajar allí con impunidad no fue del todo negativo en su impacto hacia los intereses nacionales de los EE.UU.

"Contiendas": Un Nuevo Vistazo
a la Lucha por la Superioridad
Aérea sobre Vietnam

Así fue que los EE.UU. entró a la guerra en Vietnam en etapas, sin pensar mucho en cuales eran sus objetivos reales. Ni como se saldría de ésta. Su Fuerza Aérea y su Armada habían emergido de Corea sin muchos cambios en sus doctrinas en la superioridad aérea y probablemente no había articulado las implicaciones de la nueva tecnología subsiguiente de las AAM y de los SAM. También es verdad, probablemente que estas ramas de las Fuerzas Armadas no habían considerado mucho la relación entre la guerra de la guerrilla y el poder aéreo, ni habían avanzado mucho en la guerra electrónica (EW) como podían haberlo hecho. Al empiezo de la guerra de Vietnam, la tecnología de las municiones guiadas con precisión (PGM) a duras penas había avanzado (en principio) sobre las bombas guiadas por Azon que se habían usado en Corea. El Coronel Marshall Michel ha lanzado ahora un nuevo libro* explicando como fue que pasó todo esto y como se puede mejorar el rendimiento en el futuro.

*Clashes: Air Combat over North Vietnam, 1965–1972 (Annapolis: Naval Institute Press, 1997.)

Tesis

Michel presenta un argumento muy persuasivo que no es del todo nuevo. Las Fuerzas Aéreas de los EE.UU. -- de la Fuerza Aérea y de la Armada -- defendieron lo suyo en la parte inicial de la guerra, una vez que encontraron las respuestas técnicas a las amenazas de los nuevos SAM a su comando del aire. Pero las cosas se tornaron color de hormiga durante 1967, en parte porqué los mismos vietnamitas estaban aprendiendo y las respuestas técnicas les estaban dando un efecto menguante en su contra. La operación Rolling Thunder fue derribada en la primavera de 1968, y en los meses siguientes, la Armada trabajó acuciosamente y reparó su programa de capacitación con su operación Top Gun; la Fuerza Aérea hizo algunas mejoras tecnológicas más sin embargo no hizo mucho esfuerzo respecto a su entrenamiento de aire-a-aire. El resultado fue que cuando las operaciones Linebacker llegaron en 1972,55 la Armada tuvo mejores resultados que la Fuerza Aérea. Sólo desde entonces, la Fuerza Aérea reparó su sistema de instrucción con cosas tales como "Red Flag", cambios en la Escuela de Armamento de los Aviones Caza (FWS) y otros programas.56

¿Es el escritor una autoridad en
la materia?

El Coronel Michel tiene muy buenas credenciales para escribir tal libro. Nacido en New Orleans, ingresó a la USAF en 1966 y voló misiones de combate -- más de trescientas -- desde Udorn, Tailandia, algunas en el RF-4 y otras en el F-4E. Más tarde se desempeño como Agregado Aeronáutico en Israel y en trabajos administrativos en Israel para el Estado Mayor Conjunto (JCS). Luego fue destinado a la Base Aérea Langley, Virginia, volando aviones F-15. Michel fungió luego en el Estado Mayor de la OTAN y se jubiló en 1992. Su estilo de escritura es excelente, y aunque parece un erudito en la aviación naval, la extensa preponderancia de su documentación tiene orígenes de la USAF. Él tiene una bonita combinación de experiencia práctica y estudio profesional, pero es probablemente justo decir que su investigación referente a la literatura de la superioridad aérea y del espacio fue competente, pero no fue exhaustiva.

Uno de los títulos universitarios que posee el Coronel Michel es en Inglés, de la Universidad de Georgetown y esto se refleja en sus escritos. Otro es en Relaciones Internacionales, de la Universidad Católica. También fue miembro de la sociedades literarias en el Centro de Harvard para Asuntos Internacionales y en la Universidad de Tel Aviv. Ahora está escribiendo otro libro, éste se enfoca en la operación Linebacker. A mi me parece que tiene una suposición de que en la USAF hay una relación inversa entre el rango y la capacidad de beneficiarse de una crítica constructiva. Una segunda suposición sería que hay una relación directa entre el alto rango y la fragilidad del ego. Quizás una tercera sería que los comandantes y otros oficiales de alto rango son omnipotentes. No tengo evidencia alguna de que Michel fue alguna vez el comandante de una unidad de vuelo, y esas suposiciones aparentes me hacen sospechar que no lo fue.

El Argumento

Contiendas explica las desilusiones de la batalla por el comando de los cielos sobre Vietnam del Norte que salieron de una variedad de factores, de los cuales el más importante es el entrenamiento de combate poco práctico, antes de la guerra y durante ésta. Aunque entre otras estuvo la falla del equipamiento. El avión principal caza aire-a-aire de parte de los EE.UU., fue el F-4, mucho más grande que los MiG con los que combatió. Eso, más el hecho de que tenía un motor que humeaba, hizo mucho menos posible que los tripulantes norteamericanos vieran al enemigo antes de que éste los viera a ellos. También, el diseño del F-4 (del cual la intención original fue de que fuera un caza de defensa de flotilla contra blancos grandes que no pudiesen maniobrar) devengó una visibilidad pobre en su contorno, el cual fue especialmente malo en la parte posterior ­­ la parte más vulnerable para un ataque enemigo. Además, en el F-4C -- la versión de la USAF -- el diseño de la cabina no era "fácil de usar". Los interruptores de corriente estaban colocados al revés, lo que hacía difícil que los tripulantes los manipularan al mismo tiempo que mantenían la vigilia del enemigo fuera de la cabina. Finalmente, el avión no tenía un cañón interno ni en el avión de la Armada (F-4B), ni en el de las versiones de la Fuerza Aérea (F-4C y D). Aquí, Michel da a entender que los defectos eran de alguna manera falla del liderazgo jerárquico en la USAF.

Las armas de aire-a-aire también fueron muy ineficaces. Los misiles por radar eran particularmente difíciles de armar en el calor del combate y uno tenía que mantener al radar del F-4 apuntando al blanco por el tiempo que duraba el vuelo del misil.57 El AIM-7 Sparrow (guiado por radar, semiactivo)58 era grande, pesaba como unas 500 libras y tenía un motor que humeaba ­­ ambos factores lo hacían presa fácil para ser detectado y evadido con maniobras violentas. También, cuando la Armada hizo funcionar por primera vez el misil en los años 1950, la electrónica transistorizada no había hecho acto de presencia todavía y la miniaturización de las partes electrónicas recién había empezado. Así, las versiones iniciales del Sparrow eran menos confiables de lo deseado. También las (ROE) requerían una identificación visual antes de disparar, lo cual en gran parte inhibió el uso de los misiles AIM-7. Así que al final, la proporción de aviones derribados por ellos en Vietnam fue baja, de un diez por ciento y las dos terceras partes de ellos no funcionaron bien cuando los tripulantes de la USAF trataron de dispararlos.

El AIM-9 Sidewinder era un misil atraído por el calor (infrarrojo [IR]) diseñado también por la Armada en los años 1950. El sistema IR era mucho más simple que los misiles por radar y por ende más confiable. Pero también dependía de una generación de electrónica anticuada y por consiguiente estaba muy sujeta al fracaso. También, el motor de su cohete humeaba con exceso,59 y su capacidad de hacer un viraje en alto-G (muy apretado) era limitado -- así que podía ser evadido si se lo detectaba a tiempo. Aún así la proporción de aviones derribados por el Sidewinder fue sólo de un 18 por ciento. El Coronel Michel si explica que una de las razones por las que la Armada logró un mejor récord fue su mayor confianza en el misil IR que era más confiable y simple de usar que los armamentos por radar. (Las unidades de aire-a-aire mejor capacitadas de la Armada volaron los F-8, los cuales no estaban equipados para disparar los misiles por radar.)

Ninguno de los F-4 de la Armada jamás usaron un cañón en combate -- nunca adquirieron un modelo con un arma interna y no pudieron usar las monturas externas de los cañones porqué hubieran eliminado el uso de los tanques externos de combustible de la parte central del avión, lo que hubiera sido inaceptable para las operaciones de los portaaviones. Aún antes de la guerra, la USAF había emprendido la fabricación de una montura externa de cañón que contenía un arma de 20mm. Resultó ser una buena adquisición, pero limitó el rendimiento del avión por su resistencia aerodinámica y nunca fue tan precisa como el cañón interno. El F-105 tenía este cañón interno desde sus comienzos y derribó algunos aviones enemigos con esta arma -- no tenía la capacidad misil-radar, pero derribó unos cuantos aviones con el Sidewinder.

Michel demuestra que otra de las razones de los resultados superiores de la Armada fue la excelente operación de su intercepción controlada por equipo naval, denominado Red Crown. Aún las tripulaciones de la Fuerza Aérea, cuando estaban muy cerca de las costas, reconocieron que este control por radar y alerta era superior al provisto a la Fuerza Aérea en los radares del College Eye abordo de los C-121, o al de alerta de los Teaball que provenía de una estación en tierra en Nakhon Phanom.

Finalmente, Michel explica que en muchas formas la Armada tenía el problema más fácil. Sus áreas de operación estaban en la costa, las que requerían estar muy poco tiempo sobre el territorio enemigo. Pero los aviones de la USAF tenían un largo camino que recorrer desde Tailandia, por toda la superficie de Vietnam del Norte, hasta llegar a sus blancos en la parte oriental del país. Así que las tripulaciones de la USAF estaban bajo observación continua y bajo fuego enemigo por periodos de tiempo mucho más largos. Él también explica que los vietnamitas desplazaron al MiG-21 contra las formaciones de la USAF más que contra las de la Armada, y a ésta se le enfrentó con los aviones obsoletos MiG-17 con mucha más frecuencia que a los de la USAF.

Sin embargo, Michel niega que la situación justificó a la USAF por su rendimiento inferior. Su querella principal fue la insuficiencia de entrenamiento en el combate aéreo antes y durante la guerra. De esto, él culpa a los líderes jerárquicos. No obstante, él si acepta que había un rasgo altamente conservador entre los maestros de la Escuela de Armamentos de Aviones Caza (FWS). Sus planteamientos en el entrenamiento fueron mucho más conservadores, y la porción del programa aire-a-aire recibió consistentemente muy poco énfasis. Esto emergió, en parte, a la concentración pesada de la misión del ataque nuclear en los años posteriores a la guerra de Corea. Asimismo, muchos comandantes fueron extremadamente hipersensibles a los riesgos de accidentes para permitir un entrenamiento de combate aéreo verdaderamente realista. Entonces, también el conservadurismo de los generales de más alto rango hicieron que la USAF tuviera que soportar una formación táctica inadecuada. -- los Fluid Four -- mucho después que la Armada demostró la superioridad de sus Loose Deuce. Finalmente, el conservadurismo de los líderes de alto rango de la USAF también les causó que se aferren a una explicación tecnológica por el chasco después de Rolling Thunder -- que la proporción de aviones derribados eran de esperarse porqué estabamos realizando las operaciones en el ambiente de intercepción controlada por equipo terrestre (GCI) del enemigo, sin la alerta de radares ni control propio. Pero la Armada usualmente era capaz de emplear las facilidades de los radares de los barcos que estaban anclados en las costas. El resultado fue que la Armada alteró su curso rápidamente e implementó un espléndido programa de instrucción de Top Gun60 mientras la USAF buscaba sólo soluciones tecnológicas hasta después que Linebacker expuso lo descabellado que eran estas.

Evaluación

A mi juicio, Contiendas es el mejor libro que hay sobre el tema. Pero no es perfecto. Las fuentes utilizadas están limitadas en gran parte a documentos de la USAF y a unos cuantos de los trabajos más prominentes publicados sobre la aviación naval. Michel usa los estudios del Barón Rojo de la USAF en una forma muy extensa. Se sacan algunas inferencias que puede que no se desprendan de estos documentos, sino de su experiencia como miembro de tripulación. Un ejemplo de esto es que la ausencia del cañón en el diseño del F-4C fue falla de los líderes de alto rango de la USAF. Sospecho que todo esto es mucho más complejo de lo que Michel se imagina. En la forma que el Teniente General John J. Burns lo explica es que el A-7, el F-4C y el F-111 fueron impuestos a la USAF como una compra en conjunto, por lo menos en lo que se refiere a sus diseños estelares, por el Secretario de Defensa Robert McNamara. Él llego a sus funciones expresamente a mejorar las responsabilidades y a reducir las ineficacias provenientes del provincialismo de las Fuerzas Armadas.

Una dimensión de esto fue conseguir que las ramas de las Fuerzas Armadas empleen más "comunalidad" en sus programas de adquisición de aeronaves. La Armada no necesitaba un cañón interno para el F-4 porque fue diseñado para ser un avión interceptor de defensa de flotilla. McNamara quería que el avión prestara servicios en ambas fuerzas y las dificultades iniciales con el F-105 lo ayudaron a conseguirlo. Cuando finalmente convencieron a la USAF a que aceptara el F-4, el Secretario puso límites estrictos en las modificaciones que deberían hacérsele para que se adecuara al servicio de la USAF. Uno que se permitió fue la añadidura de un juego duplicado de controles -- que no aparecían en la versión de la Armada -- hasta la añadidura de la cabina posterior. La USAF también quería un cañón interno, pero la Oficina del Secretario de Defensa no lo permitió -- hasta que los combates sobre el territorio de Vietnam del Norte comprobaron su esencialidad. Para ese entonces, fue necesario salir con un modelo completamente nuevo -- el F-4E -- para satisfacer las necesidades. Los asientos de lado-a-lado en el F-111 es otro ejemplo. La visibilidad desde la cabina de ese avión es pobre y la USAF no podía tener los asientos uno detrás del otro porqué esto hubiera hecho al avión muy largo para los elevadores de los portaaviones. Al final, la Armada nunca compró ningún F-111.61 El punto es que los generales en la USAF no son tan omnipotentes como la mayoría de los aviadores, incluyéndome a mí, tradicionalmente pensábamos que eran. Así es como debería ser en una democracia, aun cuando resulte en malas decisiones de vez en cuando.

Otro lamento estándar de los miembros de tripulaciones, especialmente de aquellos que están en el equipo de los caza, es que los generales de la era anterior a la de los días de Vietnam eran muy tímidos para permitir un entrenamiento de combate aéreo realista. El General Burns comparte esa opinión con el Coronel Michel.62 Sin lugar a dudas, ellos tienen razón pero lo que muchas veces no se toma en cuenta de esos lamentos es que la proporción de accidentes ciertamente se redujo en gran parte durante la postrimería de los años 50 y a principios de los años 60. Me parece que había cierta actitud de "no-importismo" y de "los muchachos siempre serán muchachos" entre los aviadores a principio de los años 50, pero estas inquietudes propias de muchachos disminuyó mucho después de 1955, cuando las Fuerzas Armadas ejerció más disciplina profesional en el cuerpo de oficiales. Realmente, muchas vidas se podrían haber salvado en la siguiente década de las que se perdieron sobre los cielos de Vietnam -- sólo otro dilema del alto mando ¿supongo?63 Finalmente, nos retiramos la guerra en contra de Kim II Sung con una actitud enérgica de "No más Coreas" que necesariamente nos llevó al énfasis entre los aviadores caza sobre la defensa aérea continental contra bombarderos inmaniobrables de gran altitud.

Al final, sin embargo, estos comentarios son sólo subterfugios. Nuevamente, digo que Contiendas es, a mi parecer, lo mejor que se ha publicado en la guerra aérea sobre Vietnam del Norte y los lectores del Air Power Journal debieran darle una prioridad bastante alta en sus listas de lectura. Aunque puede que no sea lo último que se ha escrito, ya que hay un libro que está por salir, escrito por un viejo miembro del programa de Museos e Historia de la USAF, el doctor Wayne Thompson, que se publicará alrededor del año próximo; su libro complementa por no decir que sobrepasa el excelente trabajo literario del Coronel Michel. Thompson, quien ha producido muchos trabajos meritorios en las últimas dos décadas y fue un miembro prominente de la Encuesta sobre el Poderío Aéreo en la Guerra del Golfo Pérsico, ha terminado el borrador de Rebote: La Guerra Aérea sobre Vietnam, 1966-73. Debe imprimirse en el próximo año. Rebote y Contiendas son señales positivas de que la historia del poder aéreo está madurando muy por encima del histrionismo de los años 60.

La Superioridad Aérea Después
de Vietnam

Por algunos años, después de 1972, las fuerzas norteamericanas no combatieron mucho en el aire. Muchas veces, fuerzas aéreas extranjeras se involucraron en combate pero todas ellas estaban tan limitadas que lo que surgió fueron en gran parte especulaciones en vez de "lecciones".

Antes de la humillación final norteamericana en Vietnam, la Fuerza Aérea Israelí (FAI) ejecutó una campaña que añadió aún más a su gran mística. En las primeras horas de la guerra de 1967, ésta destruyó a la Fuerza Aérea Egipcia en una operación OCA que lo hubiera hecho sentirse muy orgulloso a Douhet. La guerra empezó con un ataque sorpresa a las pistas aéreas y a los emplazamientos de los radares egipcios. Se logró una sorpresa completa, más o menos, y más ataques aéreos se efectuaron con despachos sorprendentes y tiempo mínimo en tierra. Al final de la campaña, los israelitas se atribuían el haber destruido más de cuatrocientos aviones árabes, cerca de un 90 porciento en tierra. Aunque la guerra de los misiles estaba en plena marcha en Vietnam en ese tiempo, pareciese que todos los derribos de aire-a-aire, en ambos lados, se lograron con cañones. Se dispararon misiles de aire-a-aire y uno de ellos causó daños -- pero aparentemente ningún avión fue derribado por misil alguno. Los israelitas dominaron la batalla aérea, pero el daño más grande se logró atacando al enemigo en su propio nido.64

La dramática victoria de la FAI tuvo efectos múltiples. Primero, resaltó un programa de construcción de refugios de aviones no solamente por todo el Medio Oriente, sino también en las fuerzas aéreas de la OTAN y del Pacto de Varsovia. Segundo, aceleró el plan árabe de construir su programa de defensa por medio de misiles basados en tierra, no solamente alrededor de sus bases aéreas sino que hasta por último los conllevó a construir una faja de misiles a lo largo del Canal de Suez. Tercero, le impuso tal humillación a los árabes -- y perdieron mucho territorio importante -- que probablemente hizo que otra guerra sea inevitable. Finalmente, el espacio intermedio ganado por los israelitas y la facilidad de su victoria en 1967 puede que los haya adormitado, dándoles un sentido falso de seguridad.

No obstante el esplendor de la victoria israelita, la Guerra de los Seis Días puede que no haya sido la mejor época de la FAI. De acuerdo a lo que dice Michel Howard, la doctrina siempre falla, y aquel que su doctrina falla menos y cuyo sistema es el más flexible, ganará. Esto es así porqué él será capaz de compensar por las fallas mucho más rápido que su enemigo.65

La guerra del desgaste desde 1967 a 1970 le enseñó a los israelitas que un ataque sorpresa, al estilo Douhet, podría no tener éxito nuevamente. De todas formas, sería muy costosa en términos de la opinión mundial -- especialmente en los EE.UU. Ya para 1973 habían baterías de misiles alrededor de las bases árabes más importantes y a lo largo del Canal de Suez, y los aviones de la FAI en su gran parte habían sido remplazados con aviones norteamericanos, principalmente el A-4 Skyhawk y el F-4 Phantom. Hubieron muchas señales de un ataque inminente, pero los israelitas no lo creyeron. Posiblemente eso pasó porqué ellos no entendieron que los árabes no anhelaban más la destrucción total del Estado Israelí sino que perseguían objetivos más limitados. Además, se debió posiblemente al falso sentimiento de seguridad  y con certeza debido a la falsa suposición de que tendrían una alerta anticipada de 48 horas.66

Esta vez habría una contienda más compleja y más cerrada para ganarse el comando de los cielos. El factor de las tropas terrestres iba a jugar un papel más protagónico que antes. La doctrina firme de que la superioridad aérea tiene que establecerse primero fue puesta en juego por el bien del apoyo terrestre, especialmente en las cumbres del Golán, donde pareció que por un momento los Sirios iban a avanzar hacia el mar. Fue un caso clásico de emergencia terrestre suficientemente seria como para desviar al poder aéreo de su tarea principal -- ganar la superioridad aérea como se prevé en los trozos de la nueva AFDD 1. También fue una magnífica demostración de la flexibilidad del poder aéreo, en que la FAI fue desviada del desierto del Sinaí en el sur a las cumbres del Golán del norte, con una velocidad relampagueante. Y bien parece que lograron salirse del atolladero al hacerlo. Sin embargo, el costo fue enorme. Los israelitas habían renovado sus fuerzas con aeronaves, pero no fueron más allá como deberían haberlo hecho adquiriendo PGMs y las barquillas de contramedidas electrónicas (ECM). No obstante, en esta guerra hubo un número significante de aviones derribados por ambos misiles AAM y SAM. Además, los misiles antitanques disparados desde el hombro hicieron su agosto en las batallas de tanques más grandes que se hayan visto desde Kursk, en 1943.67 Howard sugiere entonces, que no se puede aquilatar verdaderamente a una fuerza aérea cuando las cosas salen perfectamente de acuerdo a lo planificado, sino cuando los planes se van al piso y la fuerza sin embargo, tiene la mentalidad y la flexibilidad de arrebatarle la victoria al enemigo de las fauces de la derrota. Si esto es válido, quizás entonces Yom Kipur es un mejor medidor de la grandeza del año 1967.

Los próximos combates aéreos aparecieron en la Guerra de las Malvinas (o Falklands) y en las operaciones israelitas del valle Bekaa, ambos en 1982. En el primero, la gran mayoría de las bajas de aviones se logró por medio de misiles aire-a-aire y las defensas a bordo eran insuficientes, no obstante algunos aviones fueron derribados con misiles SAM. Los británicos sufrieron pérdidas muy dolorosas de navíos y podrían haber sufrido muchas más si los mecanismos de seguridad y de lanzamiento de las bombas argentinas hubieran funcionado como correspondía (en realidad, fueron las tácticas incorrectas de lanzamiento que previnieron que los mecanismos funcionaran bien). En el último caso, la FAI comprobó que había aprendido su lección muy bien. En compañía de las fuerzas terrestres israelitas, la FAI se las arregló para destruir los sistemas SAM sirios con una velocidad impresionante, uso extenso de vehículos piloteados por control remoto (RPV) y una batalla aérea que estuvo muy a favor de los israelitas. Ambas experiencias sugieren que el comando del aire y del espacio se continuaría determinando por una combinación de ataque en superficie y combates aéreos más fuego de los cañones y misiles en tierra. En las Malvinas, se acreditó a los misiles AIM-9 Sidewinder por la gran mayoría de derribos aire-a-aire ejecutados por los británicos, y la misma proporción de éxito sugirió que los problemas de confiabilidad con esos misiles se habían superado. Prácticamente todos los Los próximos combates aéreos aparecieron en la Guerra de las Malvinas (o Falklands) y en las operaciones israelitas del valle Bekaa, ambos en 1982. En el primero, la gran mayoría de las bajas de aviones se logró por medio de misiles aire-a-aire y las defensas a bordo eran insuficientes, no obstante algunos aviones fueron derribados con misiles SAM. Los británicos sufrieron pérdidas muy dolorosas de navíos y podrían haber sufrido muchas más si los mecanismos de seguridad y de lanzamiento de las bombas argentinas hubieran funcionado como correspondía (en realidad, fueron las tácticas incorrectas de lanzamiento que previnieron que los mecanismos funcionaran bien). En el último caso, la FAI comprobó que había aprendido su lección muy bien. En compañía de las fuerzas terrestres israelitas, la FAI se las arregló para destruir los sistemas SAM sirios con una velocidad impresionante, uso extenso de vehículos piloteados por control remoto (RPV) y una batalla aérea que estuvo muy a favor de los israelitas. Ambas experiencias sugieren que el comando del aire y del espacio se continuaría determinando por una combinación de ataque en superficie y combates aéreos más fuego de los cañones y misiles en tierra. En las Malvinas, se acreditó a los misiles AIM-9 Sidewinder por la gran mayoría de derribos aire-a-aire ejecutados por los británicos, y la misma proporción de éxito sugirió que los problemas de confiabilidad con esos misiles se habían superado. Prácticamente todos los aviones derribados por la FAI en el valle Bekaa se lograron por intermedio de misiles.68

La Armada y el Coronel Michel estuvieron muy acertados al decir que una parte de la dificultad de la operación Rolling Thunder sobre Vietnam surgió del entrenamiento, no solamente de la tecnología. Después de todo, no hay evidencia de que las armas comunistas eran mejores que las norteamericanas. La Armada se movió rápidamente para establecer un programa de entrenamiento riguroso y especializado de aire-a-aire (Top Gun) para sus pilotos de los F-4, y eso pareció haber tenido efectos inmediatos.

Como he escrito, Michel arguye que el liderazgo de la USAF no quiso admitir esta deficiencia y a su vez le echó la culpa a la tecnología. Quizás eso sea verdad, pero también es verdad que pasaron cuatro años entre el cese de los bombardeos y Linebacker -- y eso no es del todo mucho tiempo para empezar cualquier programa mayor de operaciones de entrenamiento. Poco después sin embargo, el ejercicio Red Flag se estableció en los polígonos de tiro de la Base Aérea Nellis, en Nevada, completo con métodos de rastreo electrónico y grabación, más sistemas complejos de vídeo e interrogatorio. El polígono estaba equipado con simulaciones precisas de prácticamente todas las amenazas terrestres que el hemisferio occidental pudiese enfrentar y los norteamericanos y las unidades aliadas entraban cíclicamente por el programa a intervalos frecuentes.69

La FWS fue ubicada junto a Red Flag y jugó un papel importante en las reformas. Trajo pilotos instructores selectos de las unidades de campo y los sometió a un intenso y muy riguroso programa de entrenamiento. Si estos estudiantes se graduaban, regresaban a sus unidades con un posición y una destreza especial para compartir las últimas teorías sobre el combate aéreo con sus colegas.70

Además, siguiendo una iniciativa de la Armada, se instalaron sistemas de instrumentación de maniobras de combate aéreo (ACMI) complejos, en varias localidades alrededor de los EE.UU. y en algunos lugares en el extranjero. Aunque no muy compleja como las instalaciones de la Base Aérea Nellis, sin embargo estos fueron capaces de rastrear y grabar con precisión batallas aéreas simuladas que eran bastante complejas, en sus polígonos de tiro. Luego, el material grabado se usó en un nuevo y riguroso programa de interrogatorio que mejoró vastamente el realismo y la efectividad de la continuidad del entrenamiento.

Un tiempo después de la caída de Saigón, la USAF conservó al Grupo de Conocimiento Soviético y a un escuadrón agresor. A ambos se les dio la responsabilidad de convertirse en los expertos en la cultura soviética, su tecnología y doctrina y de viajar alrededor de los EE.UU. para compartir sus experiencias con los usuarios. El escuadrón agresor estaba equipado primero con los T-38 y posteriormente con los F-5, para así permitir entrenamiento disímil aire-a-aire. Las prácticas de maniobras de combate aéreo entre los F-4 tenían los efectos limitados en preparar a la tripulación norteamericana para enfrentar a los MiG, y los F-5 se asemejaban mucho más a los MiG 21. De acuerdo a Michel, al principio los resultados estuvieron mucho más a favor de los F-5 agresores, pero en poco tiempo las tripulaciones de línea pudieron reducir la brecha.71 Se le añadió a esto una política nueva, más agresiva de entrenamiento a nivel de las unidades locales que muchos pilotos llegaron a creer que fue el factor más importante.72

Finalmente, hubieron algunas reformas de alta importancia en otras áreas, además de las de batalla de aire-a-aire, que la afectaron en una forma considerable. Una fue la invención del bombardero antiradar ­­ el F-117. Esto fue importante porqué era muy difícil detectarlos con el radar, que si volaba por la noche, el paquete de soporte requerido por los otros atacantes para protegerlos de los cazadores al acecho, era innecesario. Otra cosa fue la creciente disponibilidad de los PGM y su ventaja substancial en precisión sobre las bombas no-dirigidas, significaba que un paquete de ataque conteniendo pocos "tiradores" infligiría más daño al blanco que lo que hubiera sido capaz de infligir en Vietnam. Esto quería decir que los EE.UU. podía darse el lujo de incluir muchos más aviones de apoyo para proteger a los "tiradores", de los cazadores al acecho, ya sea que estuviesen volando o despegando de sus bases terrestres. También significaba que al disminuir los requerimientos para entrenamiento de aire-a-tierra les permitía más tiempo para practicar misiones de aire-a-aire.

Ya para los años 90, aunque todavía no habíamos desplazado instrumentos letales en el espacio, los no-letales estaban contribuyendo en una forma importante a la superioridad del aire y del espacio. Francamente, el reconocimiento climatológico basado en el espacio contribuyó de muchas maneras, aún en los días de la Guerra de Vietnam. Para 1990, le cedió una ventaja considerable en la planificación de ataques y en la provisión de fuerzas de protección. Los bienes del espacio también sirvieron de mucha ayuda en las misiones de reconocimiento y las unidades de reconocimiento aéreo no habían desaparecido del todo de las fuerzas. Asimismo, en conjunto con el nuevo sistema aerotransportado de advertencia y control (AWACS) en el avión jet que suplantó al College Eye en el C-121 Connies, del cual se quejó Marshall Michel, los bienes del espacio estaban haciendo de la advertencia y avalúo de los daños ocasionados por la batalla, mucho más efectivos de lo que habían sido. Aunque fue casi imposible para la campaña aérea poder derribar completamente las comunicaciones de Saddam Hussein, sus degradaciones, combinadas con el enorme beneficio de los nuevos enlaces de las comunicaciones basadas en el espacio, cedió otra ventaja gigantesca.

Últimamente, el Acta Golwater-Nichols de Reorganización del Departamento de Defensa de los EE.UU. de 1986, había fortalecido el papel del Presidente de los Jefes del Estado Mayor Conjunto (CJCS) y de los Comandantes-en-Jefe (CINCS) de las distintas áreas del mundo, y esto discutiblemente era un paso substancial en la dirección de la preferencia organizacional y doctrinaria de la USAF tradicional.73 Las legislaciones y políticas que salieron de allí hicieron no solamente posible, sino aconsejable para los CINC el designar a un comandante de componente de fuerza aérea conjunta (JFACC).74 Esto pareció prometerles que el ideal del control centralizado del poder aéreo a nivel de teatro de operaciones por un comandante aéreo de igual nivel, se realizaría finalmente.

La Guerra del Golfo Pérsico

Algunas personas han sugerido que cualquier estrategia anticuada hubiera derrotado a los iraquíes en 1991. La implicancia podría ser, entonces, que la batalla por el dominio del aire y del espacio contra el titán de papel significa poco para el futuro. Es verdad que fue una victoria asimétrica. La parte OCA de la campaña y su dimensión de aire-a-tierra trabajó a las mil maravillas. El F-117 siempre penetró.75 La degradación del sistema de detección iraquí y los sistemas C2 se cumplieron rápidamente y francamente añadieron a la soltura con la cual la parte de la campaña aire-a-aire se consumó. Los F-15 limpiaron los cielos de los pocos aviones enemigos que se aventuraron a despegar y las fuerzas de la coalición, se sospecha que, sufrieron no más de una baja por operaciones aire-a-aire. La combinación de lo furtivo así como del SEAD letal y no-letal suprimió ampliamente el peligro de los MAT y a la vez les permitió a los aviones de las fuerzas de coalición volar sus misiones a mediana y altas alturas por encima de las AAA y de los peligros de los SAM disparados desde el hombro. La dispersión de la tecnología PGM les permitió que actualmente den en el blanco desde esas alturas. También hicieron posible lo que John Warden llama "Ataque paralelo" (al contrario de consecutivo).76 Eso facultó a las fuerzas de coalición para arrollar las defensas como una sinergía que emergió de la destrucción de muchos blancos OCA, casi simultáneamente.

Los sólidos refugios para aviones, construidos por Irak y muchas otras naciones en reacción a las "lecciones" de la Guerra Árabe-Israelí de 1976 demostró ser inútil -- excepto quizás para utilizarlos como imanes y atraer a los PGM hacía los refugios vacíos. La combinación de la precisión y los cuerpos penetrantes de las bombas lo dispusieron así.77

Añadidas a esas grandes ventajas estaba el hecho de que las fuerzas de la coalición gozaban de una inmensa superioridad de información en virtud a una desproporción extrema de los recursos del espacio ­­ la Guerra del Golfo Pérsico fue inicialmente denominada la guerra del espacio. En resumen, las fuerzas de la coalición disfrutaron de la supremacía del aire y del espacio.78 Esta vez, el adversario ni siquiera disfrutó del acceso que los árabes tuvieron en la Guerra del Yom Kipur a través de los rusos. Habiendo terminado la guerra fría los rusos ya no eran los patrones de los iraquíes y el único acceso que Sadam Hussein podría haber tenido era a través de los bienes del espacio comercial. Pero, ¿fue esa desproporción solamente un esfuerzo inútil, o podríamos esperanzarnos a más cosas por venir?

En la Guerra del Golfo Pérsico, los misiles fueron responsables prácticamente por todos los aviones que se derribaron aire-a-aire. La confiabilidad y la proporción de los aviones derribados por misiles AIM-7 y AIM-9 fueron mucho mejor de lo que fueron en Vietnam, y los aviones AWACS tuvieron un rendimiento superior al que tuvieron College Eye en los años 1960 y 1970. Realmente no hubo que se diga una batalla aire-a-aire, mucho menos que se diga refriegas aéreas. El resultado fue que las mejoras más importantes que se le hicieron al diseño de los F-15C por el bien de las maniobras de combate aéreo, no se pudieron poner a prueba por completo en combate. Lo mismo se puede decir del F-16, el cual se construyó para ser un caza con doble rol, aunque se le dio mucha más atención al combate aéreo de lo que se le dio con el F-105 y el F-4. La gran ventaja que los EE.UU. tenía en el reabastecimiento aéreo de combustible hizo posible el mantenimiento de patrullas aéreas continuas de combate. Esto había avanzado considerablemente desde la Guerra de Vietnam por medio de la adquisición de los KC-10, los cuales ayudaron inmensamente con el desplazamiento del combustible (y con el transporte aéreo). Además la modernización de los motores de la flota de los KC-135 para crear el modelo R, mejoró tremendamente su capacidad para sostener operaciones de combate por largos períodos de tiempo.79

Hubo una gran oleada de auto felicitaciones después de la Guerra del Golfo Pérsico, a consecuencia de que el Acta Goldwater-Nichols había tenido éxito. La centralización del C2 de las fuerzas aéreas del teatro de operaciones se había logrado completamente. Aunque más tarde, algunos críticos arguyeron que la razón por la que se veía así era por la personalidad tan complaciente del Comandante de las Fuerzas Aéreas Conjuntas, General Charles Horner.80 Ellos objetan que su gran preponderancia de bienes aéreos les permitió evitar las decisiones difíciles y dejar que todas las fuerzas aéreas (salvo quizás la suya propia) volaran cualesquier misión que se les antojara. Así como la campaña de Francia en 1944, cuando uno tiene poder aéreo de cabo a rabo, la doctrina no juega un papel muy importante.

Desde la Operación Tormenta
del Desierto

Muchos críticos se apresuraron a decir que las condiciones en la Guerra del Golfo Pérsico eran casi ideales para el poder aéreo.81 Eso era verdad. Aún así, las rachas del mal tiempo menguaron la campaña aérea. Las bombas guiadas por medio de rayos láser (LGB), armas de rayos infrarrojos (IR) y guiadas por televisión, todas requerían por lo menos una visibilidad módica. Desde la Guerra del Golfo Pérsico, los EE.UU. se ha comedido por cerrar el santuario climatológico, de la misma manera que ha eliminado el refugio de la obscuridad.

El Sistema de Municiones de Ataque Directo Conjunto (JDAMS) va a entrar en servicio de inmediato. Usa un sistema de guía que no es tan preciso como el guiado por láser o televisión, pero es uno que puede operarse en toda clase de condiciones atmosféricas -- siempre y cuando hayan buenos reportes de inteligencia y ubicación de los blancos. Opera con un equipo de inercia que dirige la bomba hacia su objetivo, ayudado por un receptor de Sistema de Posición Global (GPS) que agarra las señales desde el espacio para corregir la trayectoria de inercia y enviar un error circular probable (CEP)82 de como 15 metros (para algunos sistemas LGB, el CEP es como de tres metros). Esta precisión es buena para una basta mayoría de blancos -- si una bomba de dos mil libras explota a la intemperie en un radio de 15 metros próximos a un soldado, éste puede decir "adiós mundo cruel". Esto se puede hacer por sobre encima de las nubes y a una altura mediana, ya sea de día o de noche. Otra de sus bellezas es que el costo de cada equipo JDAMS es de sólo $14.000 ­­ mucho menos de lo que cuesta uno guiado por equipo láser, el cual también es mucho más barato que las otras formas de dirección. Algunas personas arguyen que los días de las bombas "tontas" ya parecen haber pasado.83 Las implicaciones de esto para la batalla de la superioridad aérea y del espacio, es que se necesitarán muy pocos tiradores para destruir un número preestablecido de blancos que antes; en consecuencia, será mucho más fácil protegerlos de las aves de acecho. También, temprano en el próximo siglo, se anticipa que un aparato guiador autónomo84 se inventará para los JDAMS, así que para cuando el último incremento de precisión se necesite de verdad, el JDAMS tendrá la capacidad de lanzarlo. El F-117 tendrá la capacidad de llevar dos de estas armas abordo, uno de dos mil libras, y una versión más pequeña de mil libras se está creando para que se pueda llevar dentro del compartimiento de armas del F-22 (el Raptor) que está por salir. Esto es necesario para preservar su calidad antiradar, aun cuando no se considera necesario, el Raptor estará equipado con dispositivos planos bajo el ala para cargar bombas más grandes en su parte externa.85

Una característica muy atractiva que notamos del JDAMS fue su precio módico. Pero otro invento ya ha sido diseñado que se usará como equipo montado, especialmente para el cargador de municiones estándar. No tiene las características del GPS y depende enteramente de un sistema de inercia que le quita los efectos del viento cuando se lanza el arma en alturas medianas. Cuesta la mitad de lo que cuesta el equipo JDAMS, y la producción inicial se llevará a cabo en 1998. Denominado el dispensador de municiones con correcciones contra el viento (WCMD), tendrá la capacidad de cargar el armamento auxiliar estándar incluyendo armamento de espoletas con detectores, minas y municiones de efectos combinados.86 Jugarían una parte en la batalla por el dominio del aire y del espacio porqué las municiones auxiliares son efectivas especialmente contra los misiles SAM y los puestos de AAA o aviones a la intemperie.

Dispararle a un enemigo al acecho sin que este pueda alcanzarlo a uno, es una capacidad que se ha anhelado desde tiempos muy antiguos. La USAF ha sido la rama de las FF. AA. que ha llevado la delantera en la fabricación del sistema JDAMS; la Armada está impulsando otro invento con un sistema de guía común ­­ el sistema de armamento de aislamiento conjunto (JSOW), que sirve también para disparar a enemigos que no puedan tomar represalias de la misma índole. Su IOC está a la vuelta de la esquina. Es una bomba de planeo con alas que se extienden después de ser lanzada. La idea es que la bomba se pueda usar a la distancia para degradar los sistemas de defensa aérea del enemigo para que los aviones puedan incurrir libremente con los JDAMS y aún con bombas "tontas" para pegarle a otros blancos. Esta también puede lanzarse a mediana altura o más arriba y con una distancia mayor que la JDAMS. Las versiones iniciales estarán equipadas para descargar las diferentes municiones auxiliares que hay en el inventario, tales como las municiones de efectos combinados (CEM) o minas "Gator".87 También, hay una versión que se está construyendo para descargar una bomba unitaria. Las fases posteriores del programa del próximo siglo juntarán al sistema de guía de inercia/GPS con un aparato guiador terminal que le dará a los JSOW la misma precisión que hoy en día tienen los LGB. Usualmente, las armas de dispersión como la CEM no tienen la necesidad del último incremento de precisión, así que no existe la necesidad para ellos de utilizar un procesador ni un aparato guiador más costoso. Todavía, el sistema JSOW costará más que el JDAMS y, por lo tanto, no se adquirirá en grandes cantidades.88

Todavía más costoso que el JDAMS es el misil de aislamiento de superficie-a-aire conjunto (JASSM).89 Típicamente, hay algunos puntos nodales en un IADS que son vitales pero muy peligrosos para acercárseles aún dentro de los límites del JSOW. Antes de la Caída de la URSS y de los países signatorios del Pacto de Varsovia, las FF. AA. tenían un programa conjunto para crear un misil similar con características antiradares que se consideró necesario atacar aquellos blancos. Sin embargo, ganar el último incremento antiradar hubiera sido una proposición costosa. Cuando el imperio comunista cayó, decidimos que podríamos menguar un poco los requisitos, así que el programa original se suspendió (por esta entre otras razones más) y el JASSM se creó para ejecutar la misma misión a la mitad del precio.90 Será costosa, sin embargo, y no estará disponible sino hasta el próximo siglo, cuando se transformará en el arma de aislamiento de más largo alcance disponible para los aviones caza de la USAF.

Otra parte del programa de armamento al cual se le apunta con efectos similares es al misil antiradiación de alta velocidad (HARM) -- pero no tiene el largo alcance del JASSM. Vimos que las aves de acecho en Vietnam tenían una gran ventaja al operar en su propio ambiente de GCI, y el HARM está diseñado para suprimir los radares esenciales para esa dirección. El proyectil se dirige hacia la radiación y viaja a altas velocidades con la esperanza de llegar a la antena antes que el operador enemigo pueda apagarla. El HARM se utilizó por primera vez en el ataque sorpresa a Libia en 1986 y en la Guerra del Golfo Pérsico no se hizo imprescindible disparar muchos de ellos. Los controladores iraquíes descubrieron rápidamente que enviar las señales era peligroso para su salud, así que la sola presencia de los disparadores HARM en el vecindario era suficiente para que ellos apagaran sus radares -- lo cual permitió el pase irrestricto de las fuerzas sin capacidad antiradar.91

Vimos anteriormente las mejoras substanciales que se le hicieron a las armas aire-a-aire antes de empezar la Guerra del Golfo Pérsico. Sin embargo, quizás la más importante logró su IOC sólo en septiembre de 1971 y no se la pudo desplazar al Golfo Pérsico a tiempo para hacérsele la prueba en combate. El misil avanzado de mediano alcance aire-a-aire (AMRAAM) había estado en su fase de realización por muchos años y los objetivos para su programa habían sido demasiado ambiciosos.92

Hemos notado que fue necesario para los pilotos cazas norteamericanos en Vietnam dirigir sus misiles por radar hasta que éstos pegaban en los blancos y que eso fue una desventaja si se comparaban con los de la características de los misiles IR "pega y huye". Una de las finalidades del AMRAAM era de crear un arma que se pudiese guiar sola hasta llegar al blanco sin la ayuda de la tripulación aérea, después de que salía de los porta misiles. Eso le permitiría a la tripulación ya sea comenzar su escape o lanzar otros misiles a otros blancos antes que el primero haya explotado en su objetivo. Aún otra meta era hacer al AMRAAM suficientemente liviano para usarlo abordo del F-16, ya que la fuerza aviadora tenía más de estos aviones que ningún otro. Muchos de estos últimos no tenían ninguna capacidad más allá del alcance-visual, porqué el AIM-7 Sparrow necesitaba un sistema de guía de aviones bastante complejo y el radar del F-16 no era adecuado.93

El peso del AMRAAM es el 70% del peso del Sparrow, y es completamente compatible con la electrónica del F-16. También tiene una velocidad más alta y su motor genera menos humo. Se pueden manejar los AMRAAM en forma múltiple con un sólo caza y uno de sus modos de operación es autónomo -- se convierten en armas "pega y huye". Por todo esto, sin embargo, el mundo del combate aéreo es muy difícil -- es difícil de mantener la ventaja y en algunos aspectos los rusos tienen mejores misiles -- aunque la combinación de lo antiradar del F-22 y el AMRAAM probablemente será mejor que la combinación de los cazas rusos y sus misiles.94

Por si el peligro de los cazas rusos y sus misiles por radar fueran poco para mantener a alguien inquieto, entonces se han inventado también cosas nuevas en el mundo de las armas IR y en el de las pantallas montadas en los cascos (HMD) que si serán capaz de inquietar a cualquiera. En los días de Vietnam, como ya hemos visto, era necesario volar detrás del avión enemigo y maniobrar dentro de un cono movible detrás de su escape para obtener un "lock on" y disparar un misil IR. Tales misiles han mejorado ahora a tal punto que ahora son armas de todo-aspecto. Se pueden disparar desde el hemisferio delantero del enemigo, y se guían quizás hacia los filos protuberantes de las alas que se calientan con la fricción del aire -- pero más probablemente en el escape del motor, el cual se puede percibir incluso desde el aspecto de la nariz del avión.95 Pero al principio todavía era necesario de apuntar el avión de uno al enemigo o muy cerca del enemigo antes de poder dispara el misil. Moviendo la imagen de la mira hacia el visor en el casco del piloto y dándole al aparato guiador en el misil mismo un campo visual amplio (FOV), se puede lanzar a grandes ángulos lejos de la mira -- segundos valiosos antes de que el avión enemigo pueda disparar uno a nuestro avión.96 Los rusos y los israelitas tienen estos misiles y cascos desde hace algún tiempo ya, y éstos tienen algunas limitaciones.97 El F-22 vendrá equipado con un sistema conjunto de indicación montado en el casco y un misil IR nuevo (el AIM-9X), pero que no está programado para obtener su IOC hasta el año 2004.98 Algunas naciones europeas tienen programas de misiles que también están analizando esta clase de combinación arma/casco.99

Otra ventaja de los misiles IR es que son pasivos -- quiero decir, que no envían emisiones electromagnéticas para prevenir al enemigo de que va a ser atacado (algunos Sidewinders si tienen fusibles de proximidad que emiten energía de frecuencias de radio -- y usar el radar del avión para medir el alcance aún con los misiles IR puede ser de gran ayuda). La parte desafortunada de todo esto es que las armas IR son de corto alcance. Sin embargo, los rusos y la Armada de los EE.UU. (abordo de los F-14) han tenido sistemas de rastreo y búsqueda infrarroja operacional (IRSTS), los que los capacitan para divisar a otros aviones a grandes distancias sin tener que prender sus radares. Esto tiene el potencial de permitirles disparar primero, ya que los radares teóricamente pueden ser detectados por receptores de alerta de radares a una distancia dos veces mayor de la que ellos pueden identificar al blanco (la energía tiene que hacer un viaje de ida y vuelta para la antena del atacante pero una sola jornada a la antena del blanco). Esto puede ser especialmente problemático en que los AA-10 de los rusos tienen mucho más alcance que muchos de los otros misiles IR; esta característica, cuando se combina con el IRSTS, puede habilitarse para hacer visitas inesperadas.100 Una noción de combate aéreo bien establecida es que aquel que dispara primero tiene más probabilidades de ganar.

La USAF hasta este momento no ha especificado el IRSTS para el F-22, aunque puso algunos a prueba a fines de la década de los 80. Aparentemente, la característica antiradar combinada con un juego de radar que parezca ser difícil de interceptar, es suficiente para hacer que la inclusión del IRSTS sea innecesaria. Tal equipo, que ya consta en el armamento ruso y en los modelos nuevos de los caza de la Armada, muy pronto será incluidos en otros aviones europeos. También, tiene otros usos potenciales en los cuales la pasividad puede que ayude, tales como encontrar a un avión cisterna sin lanzar emisiones o plumaje identificador de los misiles Scud cuando éstos disparan.101 Los cazas norteamericanos que ya poseen este equipo, tienen una capacidad similar por medio de sus barquillas LANTIRN (navegación por altitud baja y selección nocturna de blancos infrarrojos).102

Pero ha habido una inmensa reducción de personal que ha servido para balancear los avances tecnológicos. La USAF hoy en día sólo tiene una tercera parte del personal que tenía durante el apogeo de la Guerra de Vietnam. En 1997, el número del personal alistado de la USAF era más bajo que en cualquier otro año posterior a Pearl Harbor, excepto por el año 1947. Compromisos sinfines en el Golfo Pérsico y en otros lados han creado un ritmo de operaciones muy alto que las oportunidades para entrenamientos realistas se pierden muchas veces. Las unidades agresoras han disminuido muchísimo de lo que fueron antes.103

Además, ha habido una inmensa reducción de bases aéreas norteamericanas en el extranjero y una mayor concentración de unidades en los Estados Unidos Continentales de América. Han habido algunas reorganizaciones y consolidación entre los comandos principales y se han hecho experimentos con alas mixtas. Se ha trabajado en desarrollar una doctrina y organización para la redistribución rápida de personal hacia el extranjero, como fuerzas aéreas expedicionarias, pero eso no ha pasado todavía una prueba de combate a larga escala. Muchos de los planes anexos a esto requieren que los bienes de superioridad aérea se envíen adelante en los redespliegues, y sin duda se harán mejor ahora que cuando se hicieron en la "Operación Antorcha", en 1942. Pero el exceso de confianza en que nuestra tecnología, doctrina y organización habilidosa compensará los números bajos de personal y la falta de bases aéreas y puestos de radares en los patios de los acechadores nos harían víctimas del lamento de Michael Howard. La doctrina siempre es errónea, y aquel que se puede adaptar a sus errores después de que el combate los ha revelado ganará. Si el mundo llega a ser diferente de como lo vemos, seremos capaces de reaccionar con más rapidez que los enemigos, ahora mucho menos conocibles de lo que fueron los soviéticos por 50 años.

Un Siglo de Reflexión acerca
del Comando y Espacio Aéreo

Ahora estamos en el ocaso del primer siglo de la edad del aire. ¿Cómo podemos defender el tremendo esfuerzo intelectual que se ha gastado en el desarrollo de la doctrina de la superioridad aérea y del espacio? Han habido pocas disensiones respecto a que debemos comandar este medio. La fricción resulta cuando el debate se centra en los métodos para realizarlo.

Selección de libros del A-10 en Superioridad
Aérea y del Espacio: Trabajos para el Desarrollo
Profesional de la Fuerza Aérea.
*

*La intención de esta pequeña lista es sólo un comienzo para el oficial profesional generalista. No es para los especialistas en historia militar o del espacio aéreo, ni para especialistas en combate aéreo (aunque algunos de este último género podrían instruirse en la dimensión histórica de su propia especialidad). Escribir una bibliografía que cubra todo este campo, tomaría muchas páginas y de todas maneras estaría obsoleta en muy poco tiempo.

Dos para la vista macro:

Benjamin Franklin Cooling, ed., Case Studies in the Achievement of Air Superiority (Análisis de Casos en la Conquista de la Superioridad Aérea) (Washington D.C.: Center for Air Force History, 1944). Esta es una historia oficial de la USAF escrita por varios autores. Es mejor que muchas antologías porqué los capítulos fueron escritos por contrato y los editores tuvieron más control en la coherencia que lo de costumbre.

Mike Spick, El Factor del As: Air Combat and the Role of Situational Awareness (El Combate Aéreo y el Papel de la Percepción Ambiental) (Annapolis: U.S. Naval Institute Press, 1988). No deje que el título le de una mala impresión, más debe saber que este escrito es mucho mejor que mucho de los libros de aviación que existen en el mercado popular.

Ocho para Conocimientos más Detallados:

Lee Kennett, The First Air War 1914 - 1918 (La Primera Guerra Aérea: 1914-1918) (New York Free Press, 1991). Este libro fue escrito por un veterano profesor de la Universidad de Georgia. Ver especialmente el capítulo 4, "The Development of Air Combat", ("La Evolución del Combate Aéreo").

Marshall L. Michel III, Clashes: Air Combat over North Vietnam, 1965 ­ 1972 (Contiendas: Combate Aéreo sobre Vietnam del Norte, 1965 ­ 1972) ) (Annapolis: U.S. Naval Institute Press, 1997). El Coronel Michel fue un piloto de aviones caza y sus escritos reflejan ese punto de vista. Muchos de sus puntos de vista también son compartidos por miembros de tripulaciones que están fuera del círculo de los pilotos caza. De todas maneras, es el mejor trabajo disponible por escrito sobre la batalla aérea en Vietnam.

David R. Mets, Checking Six is not Enough: The Evolution and Future of Air Superiority Armament (Cuidarse las Espaldas no es Suficiente: La Evolución y el Futuro del Armamento de la Superioridad Aérea), (Maxwell AFB, Ala.: Air University Press, 1992) Este panfleto está incluido aquí, no por mi alta estima por el autor, sino porqué a mi juicio, es el único y reciente trato conciso de la parte del armamento aéreo que manifiesta la lucha por la superioridad aérea y del espacio.

Lon O. Nordeen, Air Warfare in the Missile Age (Guerra Aérea en la Era de los Misiles), (Washington D.C.: Smithsonian Press, 1985). Aunque este trabajo se publicó antes de la Tormenta en el Desierto y es un estudio analítico, vale la pena. Nordeen fue por mucho tiempo empleado de la Compañía McDonald-Douglas, en el departamento de relaciones públicaspero él tiene un entendimiento más que promedio de los detalles técnicos y tácticos del tema. El libro va más allá de la dimensión de la superioridad aérea del poder aéreo.

Lon O. Nordeen, Fighters over Israel (Cazas sobre Israel) (New York: Orion Books, 1990). Hay una literatura substancial referente a la Fuerza Aérea Israelí y a menudo ha tenido muchos de sus experiencias en combates aéreos recientes utilizando equipo norteamericano contra fuerzas equipadas e instruidas por la otrora URSS. Así que la historia de su lucha por la superioridad aérea en el Medio Oriente es un tema valioso para que lo estudien los guerreros y eruditos de las fuerzas aéreas.

David N. Spires, Beyond Horizons: A Half Century of Air Force Space Leadership (Más Allá de los Horizontes: Medio Siglo de Liderazgo Espacial de la Fuerza Aérea), (Colorado Springs, Colo.: Air Force Space Command, 1997). Aunque a la Guerra del Golfo Pérsico se le hizo mucha propaganda de ser la primera guerra espacial, aún no se ha librado ningún combate en ésta -- y posiblemente nunca se librará. La implicación para nosotros es que la literatura es altamente es peculativa, aunque se está tornando abundante. El libro de Spires es buenopara iniciarse en esta clase de lectura, aunque tiene muchos tópicos más que la mera superioridad espacial.

Kenneth P. Werrell, Archie, Flack, AAA y SAM: A Short Operational History of Ground-Based Air Defense (Artillería, Fuego Antiaéreo, Artillería Antiaérea y Misiles de Superficie-a-aire) (Maxwell AFB, Ala.: Air University Press, 1988). La afirmación de Carl Builder de que los oficiales de la USAF están más interesados en sus aeronaves que en la guerra aérea, tiene algunos méritos por la manera en que los EE.UU. ha tratado a las defensas aéreas basadas en tierra. Seguramente, estas también son parte de la ecuación de la superioridad aérea de la misma manera que lo son los aviones caza, pero la literatura sobre el combate aéreo es mucho más extensa que la de defensa aérea basada en tierra. Remontándonos a la Segunda Guerra Mundial, las defensas terrestres eran parte de los Luftwaffe, pero ahora nadie ha pensado104 hacerlas parte del brazo aéreo. Por consiguiente, el libro de Werrell es una parte esencial de nuestro estudio.

Dereck Wood, con Dereck Dempster, The Narrow Margin: The Battle of Britain, 1940 (El Margen Estrecho: La Batalla de Bretaña, 1940 (Washington, D.C.: Smithsonian Institution Press, 1961, 1990). Hay una gran cantidad de literatura sobre esta contienda, y en verdad la batalla fue un evento que dio origen a la evolución de la teoría y de la doctrinadel poder aéreo. Todavía queda plasmada como la batalla que más se apega a lo que es una verdadera batalla aérea, y la Luftwaffe estaba operando con muchas de las mismas del poder aéreo. Todavía queda plasmada como la batalla que más se apega a lo que es una verdadera batalla aérea, y la Luftwaffe estaba operando con muchas de las mismas desventajas que tenía la USAF en Vietnam del Norte. Este libro fue escrito por dos periodistas británicos con excelentes habilidades literarias y entendimientos de detalles técnicos y tácticos. La batalla comprobó que los bombarderos no siempre tendrían la capacidad de penetrar.

Uno para una Buena Evaluación:

Air Force Doctrine Document (AFDD) 1, (El Documento de la Doctrina de la USAF 1) Air Force Basic Doctrine, September 1997 (Doctrina Básica de la USAF, septiembre, 1997). Usted lo tendrá que leer tarde o temprano; ¿porqué no ahora? Por lo menos le hará que se familiarice con la estructura conceptual estándar y el vocabulario, y estas cosas ciertamente le facilitarán sus estudios posteriores respecto a la superioridad aérea y del espacio.

Durante la Primera Guerra Mundial y en los años 20, en Norteamérica por lo menos, el énfasis estuvo en la batalla aérea. Diferentes filósofos le dieron diferentes valores a los métodos ofensivos de pelear esa batalla. Douhet fue uno de los primeros en afirmar que el comando del aire se podía ganar mediante ataques a blancos terrestres. Los filósofos norteamericanos se inclinaron hacia esa posición en los años 30, pero no del todo.

Poco después de los inicios de la Segunda Guerra Mundial, las limitaciones del método de Douhet se dejaron sentir. La llegada del radar lo era todo. La habilidad de poder divisar a los atacantes en los inmensos corredores del espacio le permitió a los acechadores implementar el principio de masa -- aguantar las fuerzas en tierra y lanzarlas directamente hacia el peligro sin dispersar su poder aéreo por sobre el rededor del perímetro buscando a los bombarderos. Los bombarderos británicos tenían que sobrepasar el santuario de la noche para sobrevivir -- pero por mucho tiempo, eso acarreaba una pérdida en la capacidad de adquirir los blancos y su precisión, que les arruinó su potencia. Al final, la supervivencia se evaporó porqué el radar ayudó a los interceptores alemanes, pero los aviones cañoneros y los escolta tenían poco efecto en la noche. Los norteamericanos por un tiempo intentaron refugiarse en el santuario de las torretas de calibre .50 que sobresalían de sus bombarderos. Pero eso fracasó porqué era muy fácil para los acechadores montar armas de más alto calibre y detener su asalto hasta que los radares les indicaran que los escoltas se habían marchado. Luego podían encontrar fácilmente a la formación de los atacantes, revoloteando apenas afuera del alcance de los cañones de .50 mm, y disparar hasta pegarles con sus balas letales. Finalmente, lo irreal se hizo práctico, parcialmente, por la combinación fortuita de las tecnologías en los cazas escolta, su número creciente y cambios en sus tácticas -- y las aves de acecho fueron diezmadas en cantidades tan grandes que no pasó mucho tiempo antes de que los alemanes se postraran a los pies de los países aliados, que ahora comandaban el aire.

Desafortunadamente, la doctrina emergente cayó en desuso de la misma manera que los aviones de la Segunda Guerra Mundial. En Corea y Vietnam, los EE.UU. fue incapaz de aplicar los ataques OCA con toda su fuerza por motivo de las restricciones resultantes del escenario de guerra limitado. También, su gran ventaja en la tecnología de superioridad aérea y su experiencia se corroyeron con una velocidad vertiginosa. Aunque desde la administración Eisenhower en adelante, la explotación del espacio en forma no-letal tendió a contrarrestar esa erosión. Eso, combinado con la caída del imperio comunista capacitó a la coalición a explotar completamente el potencial de sus ventajas de doctrina y tecnología contra Irak y alcanzar una supremacía aérea que no se había visto mucho en el pasado.

Pero la muralla de Berlín cayó. El "peligro" se ha tornado tan difuso que pensar sobre métodos para comandar el aire y el espacio está mucho más difícil que nunca. La tecnología parece estar cambiando más rápido que nunca, pero la estructura de la fuerza ha disminuido mucho. No hay más ex combatientes de Vietnam en las cabinas; sólo una fracción de la fuerza combatió en la Tormenta del Desierto, y ésta también está desapareciendo. La doctrina no ha cambiado mucho. Uno se pregunta si una revolución total en asuntos militares (RMA) está realmente en vías de realizarse -- si es que toda la tecnología y la listeza en entrenamiento serán suficientes para devengar la superioridad aérea y del espacio en el próximo siglo. De verdad, los adversarios en potencia han aprendido tanto o más de la Guerra del Golfo Pérsico, que nosotros. La duda queda si es que hemos resuelto los problemas del comando del aire en el contexto de una guerra de guerrilla. Debido al escándalo de Watergate, la operación Linebacker II nunca llegó a medir si es que las primeras dos fueron una excepción a la regla general.

Uno de los pilares de nuestra confianza en sí mismos, en la lucha por la superioridad aérea y del espacio, ha sido por mucho tiempo la noción, quizás la vanidad, de que nuestra gente tiene más iniciativa que el resto del mundo ­­ especialmente que aquellos del imperio comunista. Pero el sistema centralizado C2, el maravilloso sistema de comunicaciones instantáneas, y los viajes de VIP en jet nos puede haber conllevado a la administración de criterio micro por un poco más de medio siglo, que ha corroído el grado en el cual los oficiales subordinados hayan hecho evolucionar esa iniciativa. La Academia de la USAF acaba de graduar a su 40ma promoción. El estudiantado allí ha sido reducido mucho más que el cuerpo de oficiales en general. Su retención sin embargo, aunque ha sido decepcionante, ha sido más alta que las otras fuentes de producción de oficiales. La diversidad en la facultad y entre los oficiales comandantes del estudiantado ha disminuido bastante. Los dos últimos Jefes de Estado Mayor General y la gran parte de los generales actuales de tres y cuatro estrellas se graduaron de la Academia. Vivimos en una época de "corrección política", en donde un simple error a menudo se cree que es el anuncio de la muerte de una carrera. Si en realidad contamos con la iniciativa propia e individual entre nuestros guerreros y sus líderes ¿estamos contando con una quimera? ¿Está en lo correcto Marshall Michel en sus apreciaciones bajas respecto a liberalidad de los oficiales generales de las FF.AA.?

Otra de las grandes ventajas en la cual hemos afianzado nuestra confianza es en la superioridad de la "Guerra de información" (IW). Pero eso en combinación con nuestra doctrina, hace mucho por llevar la centralización aún más allá -- y por hacernos a todos más dependientes de los sistemas de tecnología centralizados con puntos nodales obvios. Así como se acabó con la gran ola de imperialismo cuando los colonos aprendieron a usar la pistola Maxim, es inevitable que esta delantera en la IW desaparezca. Como he manifestado, el GPS se ha vuelto cada vez más central para nuestras operaciones en muchas maneras, y los técnicos aseguran que es resistente a las contramedidas electrónicas (ECM) ­­ pero eso fue lo que dijeron respecto a la máquina Enigma alemana. Era una clave que no se podía descifrar ­­ pero se descifró.105 Igualmente, ahora poseemos una enorme ventaja en el espacio, y quizás la ley de rendimiento decreciente se afianzará. Mientras tanto, puede que el resto del mundo todavía esté en la parte inicial de este desarrollo, más la brecha allí también se cerrará. ¿Se cerraría más rápidamente si aquellos que quieren terminar la política de la "libertad del espacio" proceden a su antojo? Si tienen éxito en armar al espacio, ¿pondrían en peligro al resto del mundo que esto estimularía sus esfuerzos para cerrar la brecha aún más rápidamente? ¿Entonces, seríamos capaces de duplicar la clase de supremacía del aire y del espacio de la cual disfrutamos durante la Guerra del Golfo Pérsico de 1991?

¿Pero que es lo que los guerreros aéreos profesionales/eruditos pueden hacer al respecto? ¿Cómo pueden asistir para asegurarse que de alguna manera su país sea capaz de sostener la superioridad aérea y del espacio? No hay necesidad de dar un sermón de que uno es el mejor en su propia especialidad. ¿Pero somos en general tan competentes para pensar en la guerra en vez de la batalla, la ingeniería, el mantenimiento, la logística y cosas por el estilo? Uno no puede hacer mucho para practicar la guerra, e incluso aquellas cosas que hacen simulacros de batallas, campañas y guerras siempre son fallidas. También son caras y consumen mucho tiempo. Éstas tienen que ser complementadas con un programa organizado de lectura profesional. Ciertamente, ese es un substituto imperfecto para la experiencia, pero es el único substituto que uno tiene disponible en su vida limitada, por decir de 76 años. Uno no puede vivirlo todo, así que uno debe complementar las experiencias de la vida real con la experiencia indirecta llamada lectura profesional. Porqué la más importante de las capacidades esenciales de la USAF es la superioridad del aire y del espacio, usted debe concentrarse en esa área por sobre encima de todas -- mucho más si usted no está involucrado directamente en esa área en sus quehaceres profesionales diarios. La "Selección de los 10 libros" que está incluido aquí es para ayudarlo a empezar en estos esfuerzos.

¿Pudiera este mosaico ser una ayuda útil en reparar una de las deficiencias más notorias del cuerpo de oficiales? Tuve cinco turnos de servicio volando para cuatro diferentes comandos aéreos principales, incluyendo bombarderos y alas de caza en el Comando Aéreo Estratégico (SAC) y las Fuerzas Aéreas del Pacífico (PACAF), y nunca jamás vi algo que se pareciera muy remotamente a algún programa organizado de tutores. ¿Por que no utilizar los títulos de los libros de esta selección para empezar un programa de tutores en su unidad?

Finalmente, si fuese rey por un día, ¿reemplazaría usted a un arlequín congenial como su Jefe de Estado Mayor General con un genio repulsivo? ¿Es capaz de resistir la tentación de matar al portador de malas noticias? ¿Será capaz de hacer algo para borrar la impresión en el cuerpo de oficiales de que esta es una Fuerza Aérea de un sólo error?

Deseo reconocer la ayuda experta del Mayor Scott Walker del Centro de Doctrina de la Fuerza Aérea de los EE.UU., al Mayor Matthew Donovan y al Mayor Lee T. Wight de la Escuela Superior de Estudios Avanzados del Poder Aéreo, así como al Mayor Pete Osika de la Facultad de Doctrina Aeroespacial, Investigación y Educación, en la producción de este ensayo -- los errores son sólo míos.

NOTAS:

1. AFDD 1, septiembre de 1997, lo describe como superioridad aérea y del espacio y lo ubica a la cabeza de la lista de las capacidades esenciales de la Fuerza aérea; parece que el reciente cambio de guardia en el cuartel general de la Fuerza Aérea resultará en un cambio de nomenclatura en la próxima versión de la "Basic Doctrine" (Doctrina Básica), en que regresaremos al término antiguo de aeroespacio.

2. El mejor trato conciso del tema es Lee Kenneth, The First Air War : 1914 - 1918 (La primera guerra aérea: 1914 - 1918) (New York: Free Press, 1991), cap. 4, págs. 63-82.

3. Harper Lee, To Kill a Mockingbird (Matar a un sinsonte) (Philadelphia: Lippincott, 1960).

4. Marshall L. Michel III, Clashes: Air Combat over North Vietnam, 1965-1972 (Contiendas: Combate aéreo sobre Vietnam del Norte, 1965-1972) (Annapolis: Naval Institute Press, 1997).

5. Las partes importantes están en la AFDD 1, págs 29 y 47-48.

6. Maj J. C. Carter, "The Cult of the Offensive" (El culto de la ofensiva) (tésis de su magíster, School of Advanced Airpower studies [SAAS] Maxwell AFB, Ala, 1997. El trabajo de Carter ganó el premio de la Fundación Histórica por ser la mejor tesis del año académico 1996-1997.

7. Col Maris McCrabb, "The Evolution of NATO Air Doctrine," (La evolución de la docrtrina aérea de la OTAN), "The Paths of Heaven: The Evolution of Airpower Theory," (En los caminos del cielo: la evolución de la teoría del poder aéreo) ed. Col Phillip S. Mellinger (Maxwell AFB. Ala.: Air University Press, 1997), 455.

8. Giulio Douhet, The Command of the Air, (El dominio del aire) traduc. Dino Ferrari (1942; new imprint, Washington D.C.: Office of Air Force History, 1983), 23.

9. Maj Gen Haywood S. Hansell, Jr., The Air Plan that Defeated Hitler, (El plan aéreo que derrotó a Hitler) (Atlanta: Higgins-McArthur/Longino & Porter, 1972), 40.

10. AFDD 1, pág 29.

11. Ib., 29, 45-47.

12. Ib., 46.

13. Samuel P. Huntington, The Soldier and the State: The Theory and Politics of Civil-Military Relations (El soldado y el Estado: la teoría y la política de las relaciones civiles-militares) (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1957), 234-42.

14. Douhet, 18-19

15. Maj William Mitchell, Sección de Aviación, Cuerpo de Señales, memoranda al Jefe de Estado Mayor, Fuerza Expedicionaria Norteamericana, 12 de junio de 1917, en

The U.S. Air Service in World War I, vol. 2, Early Concepts of Military Aviation, (Servicio Aéreo de los EE.UU. en la Primera Guerra Mundial, vol. 2, Primeros conceptos de la aviación militar,) Maurer Maurer (Washington D.C.: Office of the Air Force History, 1978), 108.

16. Kennett, 63-70. Entre paréntesis, los globos de ataque de ninguna manera eran cosas de amateurs, porqué muchas veces estaban rodeados de altas concentraciones de artillería antiaérea (AAA) y armas de bajo calibre, haciéndolos trampas para los aviadores incautos; derribando a uno de ellos se consideraba tan prestigioso como el derribar a un Fokker.

17. Ib., y Mike Spick, "The Ace Factor: Air Combat and the Role of Situational Awareness" (El factor as: el combate aéreo y el papel de la percepción ambiental) (Annapolis: Naval Institute Press, 1988),32-33.

18. Kennet, 71-82 y Spick, 6.

19. William Mitchell, conferencia a la Escuela Superior de Guerra del Ejército, 24 de noviembre de 1922, archivo no. 240-49, US Army Military Institute archives, Carlisle Barracks, Pa. Mitchell manifestó, "Alguna mejora se ha hecho en la artillería antiaérea. Sin embargo, como dije anteriormente, nos importa poco la artillería antiaérea". Douhet lo dijo así: "La aeronave tiene libertad completa de acción y dirección; puede volar desde cualquier punto y hacia cualquier lugar de la rosa de los vientos en el tiempo más corto posible -- y en línea recta por cualquier ruta que se considere expediente. Nada que el hombre pueda hacer en la superficie de la tierra puede interferir con un avión en pleno vuelo, moviéndose libremente en la tercera dimensión. Todas las influencias que han acondicionado y caracterizado a la guerra aérea desde el principio son impotentes para afectar la acción aérea". (Pág 9).

20. William Mitchell, "Tactical Application of Military Aeronautics," (Aplicación táctica de la aeronáutica militar), conferencia a la Escuela Superior de Guerra del Ejército, 1921, archivo no. 97-10, pág. 1, U.S. Military Institute curricular archives, Carlisle Barracks, Pa.

21. Douhet, 18-19; y Alfred F. Hurley, Billy Mitchell: Crusader for Air Power (Billy Mitchel: paladín del poder aéreo) Bloomington, Ind.: Indiana University Press, 1964, 1975),63.

22. Sin embargo, esto no incluyó ninguna promoción pública de ataque a la población o una concentración extrema de aviones de batalla (Bombarderos estratégicos) a la Douhet.

23. Robert T. Finney's History of the Air Corps Tactical School, 1920-1940, (Historia de la escuela táctica del cuerpo aéreo) USAF Historical Study 100 (Maxwell AFB, Ala.: Air University, 1955) es la autoridad actual en la materia.

24. Martha Byrd's Chennault: Giving Wings to the Tiger (Chennault: dándole alas al tigre) (Tuscaloosa, Ala.: University of Alabama Press, 1987) es el escrito menos partidario de Chennault y sus "luchas" en el campo de Maxwell.

25. Daniel R. Mortensen, ed., Air Power and Ground Armies: Essays on the Evolution of Anglo-American Air Doctrine, 1940-1943 (El poder aéreo y los ejércitos terrestres: ensayos en la evolución de la doctrina aérea angloamericana, 1940-1943) (Maxwell AFB, Ala.: Air University Press, 1998), 62.

26. Ver Hansell, 12-14 para ver el debate desde el punto de vista de un bombardero

27. Byrd, 61-64.

28. John W. R. Taylor, ed., Combat Aircraft of the World, 1909 to the Present (Aviones caza del mundo, 1909 hasta el presente) (New York: Paragon Press, 1969),527.

29. Ib., 453. Los "Peashooters" en realidad entraron al combate como parte de la Fuerza Aérea Filipina el día que estalló la Segunda Guerra Mundial.

30. Ib., 182.

31. Ib., 478.

32. Ib., 597-99.

33. Maurer, 325-44.

34. Hansell, 40-41. Hansell, entre paréntesis, estaba capacitado para juzgar al igual que Chennault, en que él era un piloto de aviones caza con mucha experiencia, y era egresado de la Universidad Georgia Tech. Además, tenía mucha experiencia de ingeniería en la vida civil.

35. Bernard Brodie y Fawn M. Brodie, From Crosbow to H-Bomb (De las ballestas a la bomba H) (Bloomington, Ind.: Indiana University Press, 1962, 1973), 207-8. La Armada estaba trabajando en el radar en Washington desde 1935 e hizo demostraciones abordo de un buque antes de la guerra; también en 1939 el Ejército puso a prueba el radar para los cañones AAA y para la alerta de aviones, pero no se le había puesto mucha atención a las implicaciones para la defensa aérea y para bombardeo de largo alcance.

36. Dereck Wood, con Dereck Dempster, The Narrow Margin: The Battle of Britain and the Rise of Airpower, 1930-1940 (El margen estrecho: la batalla de Bretaña y la subida del poder aéreo, 1939-1940) (1961; new imprint, Washington D.C.: Smithsonian Institution Press, 1920), 29.

37. R. J. Overy, The Air War, 1939-1945 (La guerra aérea, 1939-1945) (New York: Stein & Day, 1980), 28-29; y Williamsom Murray, "The Luftwaffe Against Poland and the West," (La Luftwaffe contra Polonia y el Occidente), in Case Studies in the Achievement of Air Superiority, (En estudios de casos en el logro de la superioridad aérea) ed. Benjamin Cooloing (Washington D.C.: Center for Air Force History, 1994), 76-78.

38. Cnl. Carl Spaatz al Mayor General Henry H. Arnold, carta, 27 de agosto de 1940, caja 7, Spaatz Papers, Manuscripts Division, Library of Congress, Washington D.C.

39. Mariscal Imperial Herman Göring, entrevistado por el Genral Carl A. Spaatz et al., Augsburgo, Alemania, 10 de mayo de 1945, copia en la: Spaatz Collection, US Air Force Historical Research Agency (AFHRA), Maxwell AFB, Ala.

40. US Strategic Bombing Survey, Military Analysis Division, The Defeat of The German Air Force (La derrota

de la Fuerza Aérea Alemana), copia en la: Air University Library, Maxwell, Ala.

41. James A. Winnefield y Dana Johnson, Joint Air Operations: Pursuit of Unity in Command and Control, 1942-1991 (Operaciones aéreas conjuntas: en busca de la unidad en el mando y dirección) (Annapolis: Naval Institute Press, 1993), 33-35; Alvin D. Coox, "Air War against Japan", (Guerra aérea contra Japón), in Case Studies, 383-442; and US Strategic Bombing Survey, Military Analisys Division, Japanese Airpower, (El poder aéreo japonés), julio 1946, copy in Air University Library, Maxwell AFB, Ala.

42. The United States Strategic Bombing Surveys (European War) (Pacific War) (Encuestas de los bombardeos estratégicos de los EE.UU. [Guerra Europea] [Guerra del Pacifico]) (30 de septiembre de 1945, 1ro de julio de 1946; reimpreso, Maxwell AFB, Ala.: Air University Press, octubre 1987), 37-38.

43. John Lewis Gaddis, We Now Know: Rethinking Cold War History (Ahora sabemos: reformulando la historia de la guerra fría) (New York: Oxford, 1997), 1-25.

44. Eduard Mark, Aerial Interdiction in Three Wars (La interdicción aérea en tres guerras) (Washington D.C.: Center for Air Force History, 1944), 287-319. Mark arguye que el parecer convencional de que teníamos superioridad aérea por que la proporción de aviones derribados era algo así como de 10 a 1 obscurece el hecho de que no teníamos el dominio de los cielos. Los MiG comunistas amenazaron tanto a los B-29 en plena luz del día cerca del río Yalú, que éstos no podían realizar sus operaciones allí por 12 horas del día. La gran ventaja numérica les permitió acechar a nuestros interdictores en el norte, incluso mientras ellos perdían en grandes cantidades en la batalla aérea no significaba que teníamos superioridad aérea. Pero quizás es justo decir que su opinión es rara, que depende demasiado en su propia definición de lo que es la superioridad aérea.

45. Durante la última parte de la guerra, las NU fueron capaces de emplazar un radar en una de las islas de la costa occidental de Corea del Norte, y esto de alguna forma disminuyó la ventaja comunista.

46. Thomas C. Hone, "Korea," (Corea), en Case Studies, 435-98. Hones está mucho más seguro que Mark en que las NU lograron obtener y mantener la superioridad aérea en Corea.

47. El centro de operaciones conjuntas tuvo su mayor impacto en la batalla de aire-a-tierra, en su mayoría por CAS. Winnefeld y Johnson, 49-50.

48. Mayor Lee T. Wight, entrevistado por el autor, 7 de abril de 1998, Maxwell AFB, Ala.

49. Robert Frank Futrell, The United Staes Air Force in Korea, 1950-53, (La Fuerza Aérea de los EE.UU. en Corea, 1950-53) rev. ed. (Washington D.C.: Office of Air Force Histroy, 1983), 697.

50. Bill Gunston, The Illustrated Encyclopedia of Aircarft Armament (La enciclopedia ilustarada de armamentos de aeronaves) (New York: Orion Books, 1988), 55; y Frederick I. Ordway y Ronald C. Wakeford, International Missile and Spacecraft Guide (Guía internacional de misiles y naves espaciales) )New York: McGraw-Hill, 1960), 34-35.

51. David N. Spires, Beyond Horizons: A Half Century of Air Force Space Leadership (Más allá de los Horizontes: Medio Siglo de Liderazgo Espacial de la Fuerza Aérea) (Peterson, AFB, Colo.: Air Force Space Command, 1997), 271; y Jeffrey T. Richelson, A Century of Spies: Intelligence in the Twentieth Century (Un siglo de espías: la inteligencia en el Siglo XX) (New York, Oxfor, 1995), 170-72, 295.

52. Spires, 50-51.

53. Tte. Cnl. Thomas Tobin et al., Last Flight from Saigon (El último vuelo desde Saigón) (Washington, D.C.: Office of Air Force History, 1985), 103.

54. David R. Mets, Land-Based Air Power in Third World Crises (Poderío aéreo con base en tierra firme en las crisis del tercer mundo (Maxwell AFB, Ala.: Air University Press, 1986), 109-10; y Richelson, 333-34. Los soviéticos estaban mejor informados sobre las violaciones de los israelitas al cese de fuego que los norteamericanos porqué sus satélites de breve vida tenían que ser lanzados y rescatados con mayor frecuencia que los mejores satélites norteamericanos; por consiguiente, su información era más reciente que la nuestra.

55. En realidad, la USAF si activó su primer escuadrón agresor entre Linebacker I y II.

56. Para obtener información histórica respecto a algunas de las cosas que se realizaron en los entrenamientos caza antes de la era de Vietnam, ver Blake Morrison, "Gunsmoke: A History, a Tradition, a Competition," ("Gunsmoke": una historia, una tradición, una competencia), USAF Fighter Weapons Review, Fall 1981, 3-12.

57. Al pasar el tiempo, el problema de tiempo de vuelo fue mitigado por adelantos tácticos, pero la necesidad de la identificación visual perduró como una seria desventaja. El May. Matthew Donovan, fue entrevistado por el autor el 23 de marzo de 1998, Maxwell AFB, Ala. Donovan fue instructor de la Escuela de Armamentos de Aviones Caza (FWS), y también fue piloto en un escuadrón agresor.

58. Los misiles de radares semiactivos tenían un receptor de radar y un sistema de control que los guiaba hasta la fuente de energía del radar. Eso quiere decir que el radar del avión tenía que continuar rebotando la señal del radar del avión enemigo hasta el momento mismo del impacto. Algunos de los misiles más modernos como el AIM-120, tienen radares activos Ces decir, pueden ser lanzados hacía un blanco y tienen sus propios transmisores asi como sus propios receptores. En algún punto de sus trayectorias, sus propios transmisores del radar comienzan a "pintar" al blanco; así, se dirigen hacia la energía que se emana de sus propias señales del radar. Esto significa que el avión que lanza el misil puede alejarse tan pronto dispare el mismo (al menos en uno de sus modos de operación).

59. Aunque era más pequeño que el misil del radar. El AIM-9L, el cual es la versión actual, pesa menos de la mitad del otro.

60. Capt. Allan Miller, "Top Gun Program," USAF Fighter Weapons Review, Invierno 1986, 8-12.

61. Tgen John J. Burns, USAF, en retiro; entrevistado por Hugh Ahmann, Saint Louis, Mo., 5-8 de junio de 1984, archivo no. K239.0512-1587, AFHRA, Maxwell AFB, Ala.

62. Ib.

63. Como son las cosas, una vez que el adiestramiento realista fue introducido después de la Guerra de Vietnam, el promedio de accidentes efectivamente disminuyó ­­ no subió. May. Scott Walker, USAF, entrevistado por el autor el 25 de marzo de 1998, Maxwell AFB, Ala.

64. Lon O. Nordeen, Air Warfare in the Missile Age (Guerra aérea en la era de los misiles) (Washington D.C.: Smithsonian Institution Press, 1985), 111-23; y Brereton Greenhous, "The Israeli Experience," (La experiencia israelita), en Case Studies, 578-82.

65. Michael Howard, "Military Science in an Age of Peace," (Ciencia militar en una era de paz) Chesney Memorial Gold Medal Lecture, 3 de octubre de 1973, reimpreso en Journal of the Royal United Services Institute, 119 (marzo de 1974): 3-11.

66. Greenhous, 586-96; y Nadav Safran, "Trial by Ordeal: The Yom Kippur War, October 1973," (Prueba de ordalías: la Guerra del Yom Kipur, octubre de 1973), International Security 2 (Otoño de 1977): 130-62.

67. Nordeen, 158-72; y Safran, 130-62.

68. Nordeen, 201-06; Matthew M. Hurley, The Bekaa Valley Air Battle, June 1982: Lessons Mislearned, "(La batalla aérea del valle del Bekaa, junio de 1982: lecciones mal aprendidas)", Air Power Journal 3, no. 4 (Invierno de 1989): 60-70; y Nick Kerr, "The Falklands Campaign,") (La campaña de las Islas Malvinas), Naval War College Review 35 (Noviembre-diciembre de 1982): 14-21.

69. May. Gerald R. Volloy, "Red Flag in Perspective" (La competencia "Red Flag" en perspectiva), USAF Fighter Weapons Review, Primavera de 1979, 2-5; y "Training and Simulation: Filling the Missing Link" (Entrenamiento y Simulación: enganchando el eslabón perdido), Jane's Defence Weekly, 13 de abril de 1991, 606/09.

70. Entrevista a Wight.

71. El F-5 tenía una ventaja en todo respecto, sin embargo, debido a su mayor maniobrabilidad. Entrevista a Donovan.

72. Entrevista a Walker.

73. Air Force Manual (AFM) 1-1, Basic Aerospace Doctrine of the United States Air Force, (Doctrina básica aerospacial de laUSAF.), vol 1, marzo de 1992, 18; y AFDD 1, 12-3.

74. Winnefield and Johnson, 100-101.

75. Los hechos parecen apoyar a los defensores bombarderos de la Escuela Táctica del Cuerpo Aéreo en sus argumentos contra Chennault. Sin radar, tenían razón, y sus predicciones entonces que el radar era un prospecto serio hubiera sido un acto sobrehumano de previsión. (Sin duda, se le ocurrirá al lector que el Luftwaffe era un oponente más duro en una guerra total que lo fue la Fuerza Aérea Iraquí en la Guerra del Golfo Pérsico.

76. Cnl. John A. Warden III, "The Enemy as a System," (El enemigo como un sistema) Air Power Journal 9, no. 1 (Primavera de 1995): 40-55; e idem, "Air Theory for the Twenty-first Century," (La teoría aérea para el siglo veintiuno) en Challenge and Response: Anticipating U.S. Military Concerns, (Reto y respuesta: anticipando inquietudes militares de los EE.UU.) ed Karl P. Magyar (Maxwell AFB, Ala.: Air University Press, agosto de 1944), 311-32.

77. Thomas A. Keaney y Elliot A. Cohen, Revolution in Warfare? Air Power in the Persian Gulf (Revolución en la guerra? El poderío aéreo en el Golfo Pérsico) (Annapolis: Naval Institute Press, 1995), 15. Este libro es una de las mejores fuentes sobre la Guerra del Golfo Pérsico.

78. Ib., 49-49; y Michael R. Gordon y el General Bernard E. Trainor, The Generals' War: The Inside Story of the Conflict in the Gulf (La guerra de los generales: la historia interna del conflicto en el Golfo Pérsico) (Boston: Little Brown, 1995), 205-26, 473-74.

79. Keaney y Cohen, 159-160.

80. Winnefeld y Johnson, 146-47.

81. Cnl. John D. Waghelstein, "Some Thoughts on Operation Desert Storm and Future Wars," (Algunas reflexiones sobre la Operación Tormenta del Desierto y guerras futuras) Military Review 71 (Febrero de 1992): 80-83.

82. CEP es el radio de un círculo dentro del cual se espera que caigan un 50 por ciento de las bombas, misiles o proyectiles.

83. Bill Sweetman, "Scratching the Surface: Next Century Air-to-Ground Weapons," (Sin profundizar mucho: armas de aire-a-tierra del próximo siglo) Jane's International Defence Review 30 (Julio de 1997): 55-63. En "Experts Count Costs to Fix JDAM Design Flaws,(Los expertos identifican los costos de arreglar las fallas de diseño del JDAM)" Jane's Defence weekly 28 (5 de noviembre de 1997): 6, Stacey Evers reporta que el costo de unidad sería alrededor de los $18,000 y que el programa, en ese entonces en una proporción baja de producción inicial, retrasaría su capacidad total de producción hasta que se arreglen algunas fallas de diseño que se descubrieron durante unas pruebas.

84. Radares de ondas de milímetros, ladars (radares láser), y radares de apertura sintética, se están considerando. Sin ellos y sin un juego sofisticado de algoritmos, sólo las versiones de los JSOW y JDAMS llevando surtidores de conos de combate con municiones auxiliares adecuadas tendrían alguna posibilidad contra blancos movibles.

85. Bill Sweetman, “The Progress of the F-22 Fighter Program,” Jane’s International Defence Review Qurterly Report, no. 1 (1997): 1/20. Otro adelanto es el esfuerzo por crear la small smart bomb (SSB) (pequeña bomba inteligente) de 250 libras con tal precisión que tendrá el mismo efecto de la bomba de dos mil libras (LGB), aún así, sólo seis bombas caben en el compartimiento de bombas del F-22.

86. Bill Sweetman, “Scratching the Surface,” 57; “USAF Plans Inertial Dispenser Selection This Month,” (Este mes la Fuerza Aérea de los EE.UU. planifica la selección de distribuidor inercial) Jane’s International Defence Review 30 (Enero de 1997): 10; y US Air Force, Headquarters Air Combat Command/DRPW, “Final Operations Requirements Document, Wind Corrected Munitions Dispenser,” (Documento de requisitos de operaciones finales, distribuidor de municiones corregido por el viento) 23 de septiembre de 1994.

87. En noviembre de 1997, se reportó que los primeros JSOW fueron desplazados abordo del portaaviones USS Nimitz en el Golfo Pérsico, aunque todavía no habían logrado su IOC y todavía estaban en “low-rate initial production (LRIP)” (producción inicial de ritmo bajo). Se dijo que Las versiones desplazadas eran las que contenían los CEM, que servían particularmente contra las posiciones de defensa aérea. “Nimitz is Carrying Latest Standoff Weapon,” (El Nimitz tiene abordo arma moderna de retraimiento) Jane’s Defence weekly 28 (19 de noviembre de 1997): 4.

88. Bill Sweetman, “Scratching the Surface,” 55-63; Roy Braybrook, “Not Too-Close: Encounters of the Air-to-Ground Kind,” (No tan cerca: encuentros de la clase aire-a-tierra) Armada International 20 (Febrero/marzo 1996): 28-39; y James W. Caan, “Smart and Smarter,” (Sagaz y más sagaz) Sea Power 38 (Abril de 1995): 93-96. En “Mining Silver Bullets: Navy and Air Force Pursue Longer Range, Autonomous Standoff Weapons” (Minería de balas de plata: la Armada y la Fuerza Aérea en búsqueda de armas de retraimiento autónomas, de largo alcance) Armed Forces Journal International, julio de 1997, 26-27, Glenn W. Woodman Jr. menciona una precisión de 33 pies para los JDAM y JSOW, diciendo que el LRIP has sido aprobado para el JSOW y el misil de ataque de retraimiento en tierra de la Armada de respuesta desplegada.

89. David A. Fulghum, “TSSAM Follow-on to Take Shape This Year,” (La continuación del TSSAM a formarse este año) Aviation Week & Technology, 27 de febrero de 1997, 49; y Headquarters US Air Force/XORW, “Joint Air-to-Surface Standoff Missile, Program Management Directive,” (Misil de retraimiento de aire-a-superficie conjunto, directiva de la administración del programa) (PMD) 2389 (1), 2 de febrero de 1996.

90. Stacey Evers, “JSSAM Struggles on Low Budget Pending Study,” (El JSSAM lucha en estudio pendiente de bajo presupuesto) Jane’s Defence weekly 28 (8 de octubre de 1997): 11. Evers reporta que la fluctuación del costo por unidad se estipula entre los $400,000 y $700,000 por descarga.

91. Keaney and Cohen, 195-96. Keaney y Cohen reportan que los disparadores HARM estaban regresando temprano a sus bases sin haber disparado sus armas y que sólo cinco aviones de los países de la coalición se perdieron durante la guerra debido a misiles por radar SAM.

92. “Eglin’s AMRAAMs Join War,” (Los AMRAAM de Eglin se suman a la guerra) Northwest Florida Daily News, 22 de febrero de 1991, 3; y Jeffrey Lenorovitz, “Allied Air Supremacy Keeps Air-to-Air Engagements Limited” (El dominio aéreo de los aliados mantiene limitados a los combates aéreos) Aviation Week & Space Technology, 18 de febrero de 1991, 45-Para información respecto al primer derribo utilizando este nuevo misil, consulte a News Release, Hughes Aircraft Company, Canoga Park, Calif., Hughes AMRAAM Intercepts MiG-25 en Iraq “No-Fly Zone,” enero de 1992; y Bill Sweetman, “Russia Sets the Pace in the Race for Air-to-Air Misiles,” Rusia marca la pauta en la carrera de los misiles aire-a-aire. Janes International, Defence Review 30 (Noviembre de 1997): 70-79.

93. Una versión del F-16 caza de defensa aérea “Air Defense Fighter” (ADF) fue puesto en servicio para usar los AIM-7, pero el sistema se puso como una solución interina hasta que el AMRAAM salió de la línea de producción y no fue satisfactorio. Entrevista a Donovan.

94. Sweetman, “Russia Sets the Pace,” 70-79; idem, “Progress of the F-22 Program,” (Avances del programa F-22); y Jean Dupont, “Europe Competing Strongly in AAMs,” (Dura competencia europea en los AAM) Interavia 53 (Enero de 1998): 42-44. Dupont identifica a los rusos R-73 y R-77 como las amenazas a ser derrotadas, pero caracteriza a los AMRAAM como los “misiles de referencia”.

95. Entrevista a Wight.

96. Una combinación similar se está creando para modernizar nuestros F-15 y los F-16. Entrevista a Walker.

97. Dupont, 42-43.

98. Sweetman, “Progress of the F-22” (Avances del Program F-22) 14.

99. Dupont, 42-44.

100. Entrevista a Donovan.

101. Mark Hewish and Joris Janssen Lok, “Passive Target Detection for Air Combat Gathers Pace,” (Detección de blancos pasivos para el combate aéreo toma fuerza) Janes International Defence Review 31 (Febrero de 1998): 32-37.

102. Entrevista a Walker.

103. “Personnel Facts,” (Estadísticas de personal) Airman 42 (Enero de 1998): 29; y entrevista a Donovan.

104. A la hora del debate del Acta de Unificación de 1947, habían esfuerzos de parte del Estado Mayor de las Fuerzas Aéreas del Ejército de los EE.UU. para llevar la artillería de defensa aérea con los aviadores a la nueva Fuerza Aérea. Sin embargo, no se llegó a realizar por que los aviadores querían evitar enemistar al General Dwight Eisenhower y al General George Marshall, ya que necesitaban el apoyo de ambos. Además, no había mucho entusiasmo respecto a la idea entre los oficiales en la artillería de defensa aérea, porqué temían que la fuerza aérea fuese propiedad de los pilotos.

105. Aún más, la sociedad civil local y del extranjero está dependiendo más y más en los GPS, que podría ser políticamente y económicamente difícil para cerrarlas en tiempos de conflicto.


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