Document created: 5 March 04
Air & Space Power Journal - Español Primer Trimestre 2004

“Enlazando” el Concepto
del Centro de Gravedad

Teniente Coronel Antulio J. Echevarría II, USA

Por casi dos décadas, los militares estadounidenses han tenido dificultades en ambos casos: entender el concepto del centro de gravedad (COG) tal y como lo presentó el teórico militar Prusiano Carl von Clausewitz y para encontrar maneras prácticas de aplicarlo.1 El volumen de monografías de investigación y otros estudios que llenan los estantes de escuelas y universidades de guerra de las fuerzas armadas atestiguan el grado de nuestro interés y la intensidad de nuestro afán. A pesar de todos eso, aún no llegamos a tener una idea clara. La gran cantidad de literatura sobre el COG refleja una variedad de perspectivas individuales y de cada arma. El Cuerpo de Infantería de Marina de los EE.UU.—una fuerza relativamente pequeña creada para operaciones expedicionarias, de mar a tierra—prefiere atacar las debilidades del enemigo. De allí que, tiende a equiparar los COGs del enemigo con los puntos vulnerables importantes.2 En el contraste, el Ejército estadounidense que tiene el papel de luchar batallas de gran alcance y de ganar guerras mayores ve el COG del enemigo como una “causa de potencia.”3 Tiende a buscar un solo COG, generalmente el potencial principal—la fuerza terrestre del oponente—que se interpone en el camino de la marcha hacia la capital del enemigo. De manera semejante, encargada de la misión de ganar las guerras marítimas, la Armada inicialmente tenía un concepto de COG que semejaba al del Ejército. La doctrina de la armada definía el COG como “algo que el enemigo debe tener para continuar las operaciones militares—alguna de sus fuentes de poderío, pero no necesariamente un punto fuerte o una fortaleza por sí mismo. Sólo puede haber un centro de gravedad.”4

Manteniendo en mente las opiniones adoptadas por algunos de los pioneros teóricos del poderío aéreo, como Billy Mitchell y otros de la Escuela Táctica del Cuerpo Aéreo en el Campo Maxwell, Alabama, la Fuerza Aérea de los EE.UU. se inclina a ver los COGs como “centros vitales” que se localizan en el centro del territorio enemigo.5 De hecho, John Warden, posiblemente el más conocido teórico moderno del poderío aéreo, ha propugnado que los COGs existen dentro de cada uno de los cinco elementos (o anillos) componentes—liderazgo, organismos esenciales, infraestructura, población, y las fuerzas desplegadas—que describen cualquier entidad estratégica.6 Warden define el COG como “ese punto donde el enemigo es muy vulnerable y el punto donde un ataque tendrá la mejor oportunidad de ser decisivo.”7 Su argumento principal es que el poderío aéreo tiene la capacidad singular de atacar en forma simultánea esos COGs por medio de ataques “paralelos”—a diferencia de ataques en serie o en secuencia—lo que puede agobiar y paralizar al enemigo y por lo tanto puede demostrar ser decisivo. De ahí, la teoría de ataque paralelo va de la mano con el parecer de que existen diferentes COGs. El uno tiende a defender el otro. La doctrina de la Fuerza Aérea sigue el ejemplo.8

Cada una de esas definiciones del COG tiene mérito. Sin embargo, como la Guerra del Golfo (1990–91) demostró, la falta de una definición, coherente de COG puede provocar problemas potencialmente serios con respecto a la planificación conjunta y la asignación de recursos. En las fases iniciales del conflicto, el Gen Norman H. Schwarzkopf, comandante de batalla del Comando Central de los EE.UU., tenía una noción diferente del COG del enemigo que la que tenía el Gen Charles A. Horner, su comandante de componente aéreo conjunto. Schwarzkopf vio tres COGs distintos: Saddam Hussein; la Guardia Republicana; y las capacidades nucleares, biológicas, y químicas de Irak. Horner, por su parte, identificó 12 “juegos de blancos”—que incorporaban desde la cúpula nacional y el comando y control hasta los ferrocarriles, aeródromos, y puertos—cada uno de los cuales correspondía a un COG.9 Aunque los líderes finalmente se pusieron de acuerdo en tres COGs—estratégicos; fuerzas militares (Guardia Republicana); y las capacidades nucleares, biológicas, y químicas—perdieron mucho tiempo en el proceso.

Lamentablemente, la doctrina conjunta aún no ha resuelto las diferencias entre esos puntos de vista diferentes, prefiriendo formular una definición que incluye ideas de cada una de las definiciones propias de cada arma. Joint Publication (Pub) 3-0, Doctrine for Joint Operations (Publicación Conjunta (Pub) 3-0, Doctrina para Operaciones Conjuntas), por ejemplo, define los COGs como aquellas “características, capacidades, o localidades desde las cuales una fuerza militar obtiene su libertad de acción, fuerza física, o voluntad para pelear.”10 Joint Pub 5-00.1, Joint Doctrine for Campaign Planning (Publicación Conjunta 5-00.1, Doctrina Conjunta para el planeamiento de Campaña), que se basa en la Joint Pub 3-0 (Publicación Conjunta 3-0), define el COG en forma semejante pero reemplaza “localidades” con la frase “fuentes de poderío.”11 También describe los COGs como “esos aspectos de la capacidad global del adversario que, teóricamente, si son atacados y neutralizados o destruidos, conducirán inevitablemente a la derrota del adversario o forzarán al oponente a abandonar sus objetivos o a cambiar de conducta” (énfasis añadido).12 No obstante que esta definición da el muy necesario paso de unir los COGs a los efectos, la doctrina conjunta todavía no cubre dos problemas importantes: (1) determinar el COG de un combatiente, y (2) decidir si tiene uno o varios COGs.

Afortunadamente, regresando al concepto original de Clausewitz, podemos eliminar mucha de esta incertidumbre. Como sucede, ¡ambos lados del debate tienen la razón y están equivocados! En el sentido de Clausewitz, los COGs no son ni fortaleza, ni vulnerabilidad por sí mismos, sino que son centros de atención dónde ciertas fuerzas confluyen. Es más, el número de COGs—si, de hecho, existen—dependen de la naturaleza (unidad global) del combatiente. ¡Los COGs no existen en todos los casos!

El Centro de
Gravedad de Clausewitz

El gran teórico militar prusiano parece haber consolidado su idea del COG después de haber escuchado una serie de conferencias presentadas por el físico alemán Paul Erman, profesor en ambas, la Universidad de Berlín y el Allgemeine Kriegsschule Prusiano (escuela superior de guerra).13 Clausewitz sirvió como director de la escuela superior de guerra de 1818 a 1830, y sabemos que él y Erman llevaban por lo menos una relación cordial durante la cual intercambiaron ideas relacionadas a las ciencias mecánicas.

En la física elemental moderna, que era la condición de las ciencias mecánicas en la época de Clausewitz, un COG representa el punto donde las fuerzas de la gravedad convergen dentro de un objeto.14 También es, generalmente hablando, el punto en el cual la aplicación de fuerza al objeto lo moverá más eficazmente. En otras palabras, no desperdiciamos energía cuando movemos el objeto. Golpeando al COG con bastante fuerza causa que el objeto pierda su balance—o equilibrio—y caiga. Por consiguiente, un COG no es una fuente de fuerza sino un factor de equilibrio. Por ejemplo, la fuerza de un guerrero podría provenir de sus músculos, inteligencia, o armas—o cualquier combinación de esos—pero sólo se relacionan a su COG en la medida que le permiten mantener el equilibrio conforme los usa. El COG tampoco es una debilidad. Un guerrero podría ser físicamente débil, intelectualmente tardo, o con armamento deficiente, pero estas condiciones tienen poco que ver con su equilibrio. Hablando en términos claros, entonces, un COG no es ni una fuerte, ni una debilidad, aunque atacándolo se puede comprometer a una fortaleza o se puede aprovechar una debilidad. Si uno puede asestar un golpe con bastante fuerza contra el COG del guerrero, puede hacérsele caer, a pesar de la suma de sus fortalezas y debilidades, porque su COG se conecta a esas partes por medio de su cuerpo físico.

Sin embargo, el concepto tiene sus problemas. Dependiendo de las circunstancias, podríamos encontrar mucho más fácil derribar a un guerrero rompiéndole los pies en lugar de golpearle en su COG. En forma similar, las circunstancias podrían impedirnos a apostarnos en una posición desde la cual pudiéramos golpear el COG de nuestro adversario, en tal caso tendríamos que conformarnos, por ejemplo, con darle un palo en un órgano vital—en la cabeza, quizá. Por consiguiente, es engañoso pensar que sólo un golpe contra el COG de un adversario rendirá los resultados decisivos. Más bien, el caso es que, si es bastante fuerte, un golpe contra el COG, normalmente hará caer al opositor.

La mayoría de las definiciones de las fuerzas armadas de EE.UU. del COG emanan de las traducciones al inglés de la obra On War (De la Guerra), de Clausewitz, por Sir Michael Howard y Peter Paret, sobre todo el libro 6 (“Defensa”) y el libro 8 (“Planes de Guerra”). De estos pasajes, aprendemos que un COG “siempre se encuentra donde la masa se concentra más densamente”; que es “el centro de todo el poder y movimiento de lo que todo depende”; y que surge de “las características dominantes de ambos beligerantes” (énfasis añadido).15 Es lamentable que en esta traducción, una porción de la cual se reproduce aquí, crea la impresión falsa que los COGs son semejantes a las fuentes de fortaleza:

El primer principio es que la última substancia de poder del enemigo debe remontarse a su origen al menor número posible de fuentes, y con suerte a uno exclusivamente. El ataque en estas fuentes debe comprimirse en el menor número de acciones posibles—de nuevo, por excelencia, una. . . .

La tarea de reducir las fuentes de la fortaleza del enemigo a un solo centro de gravedad dependerá de: 

1. La distribución del poder político del enemigo. . . .

2. La situación en el teatro de guerra donde los varios ejércitos están operando (énfasis añadido) .16

En realidad, leyendo más cuidadosamente el texto alemán vemos que Clausewitz nunca usa el término fuente (Quelle). En cambio, él sugiere rastrear completamente el peso (Gewicht) de la fuerza del enemigo (Macht) llegando a tan pocos COGs como sea possible.17 Como en el ejemplo de física anterior, el COG conecta las varias fortalezas del guerrero sin ser una fortaleza por sí mismo. Una traducción más literal del pasaje anterior aparece debajo:

El primer principio es: para rastrear el peso (Gewicht) completo de la fuerza (Macht) del enemigo a tan pocos centros de gravedad como sea posible, cuando sea posible, a uno; y, al mismo tiempo, reducir el golpe contra estos centros de gravedad con tan pocas acciones mayores como sea posible, cuando sea viable, a uno.

Reduciendo la fuerza (Macht) del enemigo a un centro de gravedad depende, primero, en la conectividad [o unidad] política [del enemigo] misma . . . y, segundo, en la situación en el teatro de guerra mismo, y cuáles de los diferentes ejércitos enemigos aparece en él (énfasis añadido).18

Una lectura profunda de las alusiones de Clausewitz al COG a lo largo del texto en alemán en De la Guerra nos deja ver, en primer lugar, que el concepto solamente es válido donde el enemigo posee suficiente “unidad” o “interdependencia” (Zusammenhang) para actuar como un solo cuerpo:

Así como el centro de gravedad siempre se encuentra donde la masa está mayormente concentrada, y así como cada golpe es dirigido contra el centro de gravedad del cuerpo, es que rinde el mayor efecto, y—más al punto—el golpe más fuerte es el asestado al centro de gravedad, lo mismo es verdad en la guerra. Las fuerzas armadas de cada combatiente, sea un estado individual o una alianza de estados, poseen cierta unidad y por eso una cierta interdependencia [o conectividad] (Zusammenhang); y donde tal interdependencia existe, uno puede aplicar el concepto del centro de gravedad. Por esa razón, hay dentro de estas fuerzas armadas ciertos centros de gravedad que, por su movimiento y dirección, ejercen una influencia decisiva sobre todos los otros puntos; y estos centros de gravedad existen donde las fuerzas están más concentradas. Sin embargo, así como en el mundo de cuerpos inanimados donde el efecto sobre el centro de gravedad tiene sus proporciones y sus límites determinados por la interdependencia de las partes, lo mismo es verdad en la guerra (énfasis añadido).19

En otras palabras, antes de aplicar el concepto durante el planeamiento de guerra, debemos preguntarnos si podemos asumir que el enemigo actuará como una sola entidad. En ese caso, debemos buscar las conexiones entre los varios componentes del adversario o adversarios para determinar qué es lo que los une. En 1809, por ejemplo, Napoleón tenía que luchar en dos frentes—contra las fuerzas anglo españolas en España y en contra de los austríacos en Europa central. Aunque aquellos tenían un enemigo común, las fuerzas anglo españolas y las austríacas hicieron poco para coordinar sus esfuerzos. Entonces, hubiera sido correcto que Napoleón buscara dos COGs—uno en cada frente. Como afirma Clausewitz, el grado de unidad alcanzado por las fuerzas militares y los espacios geográficos en los que tienen que combatir puede crear más de un COG. Defiende el rastrear lo más profundamente posible los COGs múltiples para llegar a uno solo siempre que sea posible. Sin embargo, concede la posibilidad que no exista un COG definido. Entonces, la pregunta importante que debemos hacer es, si las fuerzas del enemigo están lo suficientemente conectadas para que la acción en su contra en una área produzca efecto definitivo en otras áreas.

Segundo, así como en la física, el COG se refiere a la cosa que mantiene la fuerza del enemigo unida o, en otras palabras, que sirve como el centro de atención. De hecho, cuando leemos con atención el texto alemán en uno de los pasajes populares del libro 8 en el que Clausewitz describe el COG conforme se aplica al planeamiento de guerra, encontramos que la importancia del COG como centro de atención se hace más claro: “Lo que la teoría nos da a conocer hasta aquí es lo siguiente: Todo depende de mantener en mente las características dominantes de ambos estados. De éstos surge un cierto centro de gravedad, un centro de atención (Zentrum) de fuerza y movimiento del que depende el todo más grande; y, es en contra del centro de gravedad del enemigo que debe dirigirse el golpe colectivo con todo el poder” (énfasis añadido).20

Para encontrar el COG en cualquier situación particular, debemos buscar el elemento del enemigo que presenta la fuerza centrípeta o sea la que impele hacia el centro (en oposición a la centrífuga que aleja del centro). Por ejemplo, Clausewitz indica que en febrero de 1814 en la campaña contra Francia, el COG de los aliados descansaba más en el Mariscal de Campo Prusiano Gebhard Leberecht von Blücher que en el Príncipe Karl Philipp von Schwarzenberg, de Austria, no obstante que este último tenía un ejército más grande (140.000) en comparación al del primero (100.000). “Blücher,” explica Clausewitz, “aunque [numéricamente] más débil que Schwarzenberg, era el adversario más importante debido a su espíritu emprendedor; el centro de gravedad estribaba más en él y eso atraía a los demás en su dirección” (énfasis añadido) .21 En la campaña real, la fuerza de Napoleón (75,000) derrotó primero al ejército del prusiano Blücher y luego se volvió en contra de los austríacos de Schwarzenberg, haciéndoles retroceder. No obstante, los ejércitos de ambos Blücher y Schwarzenberg se recuperaron y derrotaron a Napoleón un mes más tarde.22 Clausewitz critica la decisión de Napoleón, alegando que el emperador francés debió de haber batallado con Blücher—el COG de los aliados—hasta que la fuerza Prusiana fuese derrotada completamente. Tal victoria, en la opinión de Clausewitz, habría persuadido a los austríacos a retirarse. Como en las ciencias mecánicas, por consiguiente, los COGs militares de Clausewitz tienen una calidad centrípeta; ellos representan un centro de atención—una localidad donde las fuerzas confluyen.

Clausewitz presenta varios ejemplos de tales centros de atención. Los COGs de Alejandro el Grande, Gustavus Adolphus, Charles XII de Suecia, y Frederick el Grande, por ejemplo, residían en sus respectivos ejércitos. Bajo circunstancias diferentes, las personalidades de los líderes importantes, la capital de un estado, o una red de aliados y su interés común podrían servir como COG.23 Lo que todos estos diferentes elementos tienen en común es que no son las fuentes de fuerza sino que ejercen una función centrípeta o centralizadora que mantiene unidos los sistemas del poder y, en algunos casos, incluso les da propósito y dirección. Hablando en palabras claras, una fuerza armada no es la “fuente” de poder. Más bien, sirve como un centro de atención que atrae y organiza el poder proveniente de una variedad de fuentes: la población como sostén (reclutas), una base industrial (armas y material), y una base agrícola (comestibles). Sucede lo mismo respecto a las personalidades de los líderes importantes, las capitales estatales, o los nexos de las alianzas: producen poder bruto de diferentes fuentes y organizan, refinan, y redirigen.

Además, el COG de Clausewitz dirige el interés en obtener un efecto especifico—la derrota total (o estratégica) del enemigo. Por eso, es un planteamiento que descansa sobre los resultados, en vez de uno basado en la potencialidad, y es pertinente a un solo plano de guerra—el estratégico. Desde luego, los resultados y el potencial van de la mano. El atacar ciertos potenciales específicos producen ciertos resultados. Para obtener los efectos buscados a menudo se requiere atacar potenciales específicos. De hecho, podríamos decir que representan las proverbiales dos caras de la misma moneda. En el planteamiento que encuentra sus cimientos en la potencialidad, el primer paso es identificar la fuerza enemiga importante o el potencial que podría impedirnos alcanzar nuestro objetivo. En el planteamiento cimentado en los resultados, el primer paso es identificar el efecto que queremos lograr y entonces determinar qué acción debemos tomar para lograrlo. A menudo esas acciones podrían llegar más allá de meramente neutralizar o destruir algún potencial determinado. En otras palabras, el tratamiento basado en potencialidades busca un fin negativo—la destrucción de cierto potencial. El tratamiento basado en resultados, por otro lado, tiene un fin positivo porque busca crear un cierto efecto. El ejército estadounidense ha entrado en el hábito de precisar en el primer tratamiento. Podría beneficiarse mucho más de apegarse al otro. 

El COG basado en efectos propuesto por Clausewitz se parece al reciente concepto conocido como los operaciones basadas en los efectos (EBO), que como el Gen retirado Anthony Zinni, USMC, ha comentado, forza a los líderes políticos y militares a determinar qué resultados específicos quieren obtener de la acción, tanto militarmente como los que no son militares.24 Para Clausewitz, el efecto deseado y los objectivos militares—derrota total del enemigo—siempre son iguales. De la misma manera que EBO, el COG de Clausewitz requiere la habilidad de predecir, con un grado razonable de probabilidad, cómo conseguir por lo menos los efectos de primer y segundo orden—y posiblemente más. Habiendo dicho lo anterior, es importante señalar que Clausewitz evita dar formulas prescritas y considera el cálculo de un COG una materia de “juicio estratégico” (strategische Urteil) en las más altas jerarquías.25 Es una cuestión de juicio, y dado el hastío de Clausewitz por las fórmulas prescritas, es dudoso que hubiera aprobado algunos de los esfuerzos del presente para establecerlas en términos claros y precisos por medio de los nuevos tipos de tecnología de informática y programas de computación. La educación de los líderes de mayor grado para que perfeccionen su juicio estratégico de modo que puedan hacer tales determinaciones, sin embargo, es algo que él habría apoyado indudablemente ya que ese tema está presente consistentemente a lo largo de la obra On War (De la Guerra).

Es importante hacer notar que Clausewitz no distingue entre los COGs tácticos, operacionales, o estratégicos. Como en la física, un cuerpo individual sólo puede tener un COG en cualquier momento. Clausewitz define el COG por el sistema entero (o estructura) del enemigo—no por el grado de guerra. Un comandante local podría determinar el COG para la porción de las fuerzas enemigas en formación contra las suyas, siempre y cuando esas fuerzas estén suficientemente alejadas del resto de las fuerzas del enemigo. Sin embargo, este COG por separado sólo sería local en vez de ser un COG táctico u operacional. Para poder hablar del COG táctico u operacional de un oponente, tendría que tener una existencia independiente en cada uno de esos estratos de la guerra. El uso del concepto del COG debe tener un resultado unificador—haciendo que todos los esfuerzos tácticos y operacionales concurran al fin estratégico. “Rebanar el salchichón” de un COG en trozos tácticos, operacionales, y estratégicos sólo extiende el concepto para representarlo todo—y por consiguiente nada.

A más de esto, Clausewitz da importancia al hecho de que sólo debemos buscar los COGs en las guerras planeadas para derrotar al enemigo plenamente. Sólo la inmensa cantidad de energía y otros recursos que se comprometen en las guerras cuyo objetivo final es la victoria decisiva puede hacer que se manifiesten los COGs y sus áreas de influencia.26 Quizá lo más importante, en tales guerras son los objetivos militares y políticos—la absoluta derrota política y militar del enemigo— por naturaleza se complementan entre sí. Queremos lograr la derrota total del enemigo, entonces ataquemos su COG. Por otro lado, en las guerras de alcance limitado, los COGs tienden a competir con el más objetivo(s) político que por lo general es más restringido. Por ejemplo, bajo el concepto de Clausewitz, determinar el COG Iraquí durante la Guerra del Golfo habría sido innecesario ya que era una guerra limitada—no fue una guerra cuyo fin fuese la remoción del régimen. Al convertir simplemente los objetivos estratégicos del conflicto—expulsión de las fuerzas Iraquíes de Kuwait y reducción del potencial ofensivo de Irak—a los objetivos operacionales y tácticos, debieron ser suficiente para dar la guía operacional que las fuerzas de la coalición necesitaban para alcanzar el éxito.27 Esto no quiere decir que el concepto del COG sólo se puede aplicar en las guerras de aniquilación sino para señalar que no es ni conveniente ni necesario en todos los casos. 

Primero, el COG de Clausewitz es un centro de atención, no una fortaleza o una debilidad—o incluso una fuente de poderío. Segundo, los COGs sólo se encuentran donde hay suficiente conectividad entre las varias partes del enemigo que forman un sistema (o estructura) global que actúa con una cierta unidad, como un cuerpo físico. A menos que las partes del enemigo tengan la suficiente conectividad, podría carecer totalmente de un COG. Tercero, los COGs poseen una cierta fuerza centrípeta que actúa para unir por entero un sistema o estructura. Un ataque al COG del enemigo lo hace perder el equilibrio o, para decirlo de otra forma, cause que su sistema (o estructura) por entero se derrumbe. Cuarto, el concepto hace necesario ver al enemigo por completo, como un sistema. Finalmente, el identificar los COGs no es apropiado para todas las clases de guerras. También es importante recordar que el concepto del COG de Clausewitz descansa en la suposición de que el COG de un enemigo, si existe, puede identificarse y es asequible.

Hacia un Método Simple 

Sin embargo, lograr la definición correcta de COG, es sólo la mitad de la pelea. Los proyectistas de guerra necesitan un método práctico para determinar el COG de un oponente determinado.28 El método debe ser simple, siguiendo el dictamen de Clausewitz que en la guerra aún la cosa más simple es difícil, debe aprovechar la buena información confidencial y secreta disponible y acomodar su verificación como el resultado de análisis riguroso.

Paso 1: Determinar si la identificación y ataque
a un COG es apropiado para el tipo de
guerra que vamos a pelear

Por ejemplo, la campaña contra Al Qaeda, aunque es parte de la guerra global más grande contra el terrorismo, es esencialmente una guerra que, para los Estados Unidos por lo menos, no puede acabar sin la neutralización o destrucción de ese grupo; por ende, es el tipo de guerra en el que la identificación y persecución de un COG sirven un propósito constructivo. 

Paso 2: Determinar si la estructura o sistema
por entero del adversario posee suficiente
conexión entre sí para ser considerado
como un solo cuerpo

Al Qaeda tiene numerosas células operando globalmente, la mayoría de las cuales no conoce de la existencia de las otras. Por lo menos algunas de estas células—o ciertos individuos dentro de ellas—parecen estar enlazados a la dirección del grupo por medio de una red de comunicaciones electrónicas. Los mensajes y ordenes se transmiten por la vía del Internet, teléfonos celulares, y otros dispositivos electrónicos. También es posible que un buen número de células ya tiene sus órdenes—y que las ha tenido por algún tiempo—que intentarán llevar a cabo en un cierto tiempo y lugar si es que no reciben alguna otra orden al contrario. Así, los contactos físicos sólo se llevan a cabo en forma intermitente. Las operaciones contra las células de Al Qaeda que han tenido éxito en Europa probablemente no causarán el derrumbe de las de Singapur. Sin embargo, los enlaces psicológicos—o ideológicos—del grupo parecen fuertes. Aún cuando no estén particularmente bien unidos físicamente, las células tienen lazos ideológicos bastante fuertes. Por consiguiente, podríamos mejor buscar un COG ideológico.

Paso 3: Determinar qué elemento tiene la fuerza
centrípeta necesaria para mantener
el sistema unido 

Un elemento ideológico que parece tener suficiente fuerza centrípeta para sostener a Al Qaeda unido—es declarado “odio a la apostasía.”29 Ese odio, arraigado en una rama radical de Islam—más Osama bin Laden u otro líder individual—probablemente sirve como el COG del grupo. Reconozcamos, bin Laden puso mucho del esfuerzo necesario para establecer Al Qaeda, pero no parece ser que su remoción fuese causa de que su organización se derrumbarse. La mayoría de los analistas y las fuentes de información concuerdan que si bin Laden es capturado o muerto, simplemente otro dirigente tomaría su lugar. Ese caudillo puede resultar ser más o menos eficaz que bin Laden. Así, la dirección de Al Qaeda realmente viene a ser un centro de potencialidad crucial—algo que queremos neutralizar pero no algo, que por sí mismo, acabara la guerra.

En cambio, el odio a la apostasía es lo que le da poder—reclutas, dinero, y el apoyo de otros estados—y sirve para incentivar a los miembros de Al Qaeda a emprender su estilo particular de guerra asimétrica. Probablemente continuará haciéndolo después de que bin Laden haya desaparecido. Para derrotar a Al Qaeda definitivamente se requiere neutralizar ese COG—el odio a la apostasía. Sin embargo, para hacerlo se requiere el empleo premeditado de los elementos diplomáticos e informativos del poderío nacional, muchísimo más que el poderío militar. Es una campaña que también requerirá del apoyo de las ramas moderadas de Islam.

Recomendaciones para la
Doctrina de la Fuerza Aérea

Si la Fuerza aérea va a hacer que sus definiciones doctrinales del COG vayan más de acuerdo con la idea de Clausewitz y por lo tanto dar mejor dirección al concepto, el Air Force Doctrine Document (AFDD) 1, Air Force Basic Doctrine; AFDD 1-2, Air Force Glossary; y AFDD 2, Organization and Employment of Aerospace Power (así como la Joint Pub 3-0 and Joint Pub 5-00.1,) mencionada con anterioridad (Documento de Doctrina de Fuerza Aérea AFDD)1, Doctrina Básica de la Fuerza Aérea; AFDD 1-2, Glosario de la Fuerza Aérea; y AFDD 2, Organización y Empleo de Poderío Aeroespacial (así como la Publicación Conjunta 3-0 y la Publicación Conjunta 5-00.1,) deben redefinir el COG para que den a entender un centro de atención. AFDD 1 y AFDD 1-2 reiteran la errónea definición que aparece en la Publicación Conjunta 3-0, pero AFDD 2 se acerca al verdadero sentido del COG, afirmando que son “esos centros de poder que si son derrotados o perjudicados producirán los resultados más decisivos.”30 Sin embargo, la definición presenta dos problemas. Primero, uno puede suponer los centros de poder como los centros de fortaleza, en lugar de esos elementos que poseen bastante fuerza centrípeta para unir todo y que proporcionan propósito y dirección del poderío bruto del enemigo. Segundo, los resultados o son concluyentes, o no lo son—incluyen la derrota del enemigo y consecución de nuestros objetivos, o no. En la guerra, una decisión no es una cuestión de grado.

Los proyectistas de guerra deben abstenerse de aplicar el concepto a todo tipo de guerra (u operación) para de esa manera eliminar o reducir la rivalidad que se puede presentar entre los COGs y los objetivos político/militares. Debemos hacernos la siguiente pregunta ¿la total derrota militar del enemigo lleva consigo la debida proporción con nuestros objetivos políticos y la condición final?. 

Si así es, entonces los proyectistas de guerra deben identificar la localidad de las conexiones—y de sus lagunas—en el sistema o estructura total del enemigo antes de decidir si realmente existe un COG. En breve, proyectistas de guerra deben determinar entonces si el enemigo (o enemigos) tiene uno, varios, o ningún COG. El concepto del COG no es aplicable en una situación en la que el enemigo no tiene conexiones suficientes para actuar con unidad.

Si existe un COG, los proyectistas de guerra deben determinar entonces si es accesible—es decir, si puede ser atacado. En caso negativo, tendrán que decidir si hay otro punto (o puntos) que, si es atacado, pondrá al enemigo fuera de combate—por ejemplo, el equivalente de un golpe a la cabeza. Si la respuesta todavía es no, los líderes políticos y militares deben evaluar los riesgos involucrados antes de comprometerse al conflicto, si es posible. El riesgo de derrota o fracaso puede ser demasiado alto a menos que podamos crear circunstancias más favorables agregando aliados y otros recursos a nuestra causa.

El raciocinio descrito en el AFDD 2 para atacar un COG (fig. 1) comete el error de sacar el COG de los objetivos político/militares en lugar de la naturaleza/carácter del oponente(s) y no incluye el camino a seguir para determinar si un COG es deseable o incluso si existe. Ese proceso debe modificarse para reflejar el hecho que los COGs no existen en todos los casos (fig. 2). Aún, cuando existen, puede que no sea necesario—o deseable—atacarlos para conseguir nuestros objetivos. Además, el raciocinio debe incluir una reflexión sobre que tan inteligente es proceder con la guerra en aquellos casos en que el COG del oponente no es accesible.

Figura 1. Descubriendo y atacando un COG

Figura 1. Descubriendo y atacando un COG (De AFDD 2, Organización y Empleo del Poderío Aeroespacial, febrero17, 2000, 91)

Figura 2. Determinando si un COG es aplicable

Figura 2. Determinando si un COG es aplicable

Desde luego, la Fuerza Aérea no tiene ninguna obligación de aceptar un concepto formulado hace casi dos siglos por un teórico militar que fue influenciado por una cultura distante y quién tenía diferentes herramientas conceptuales a su disposición. Sin embargo, cada una de las armas cree que su definición de COG proviene directamente de Clausewitz y que este concepto tiene una calidad eterna. Por consiguiente, haríamos bien en regresar a la idea original y elaborar sobre ese concepto para reducir la confusión que ha producido y dar un enfoque más preciso a nuestros esfuerzos de combate en la guerra.

Notas

1. Aunque el concepto militar de Clausewitz sobre el COG se originó allá por 1820, sólo recientemente encontró popularidad en los círculos militares estadounidenses. Su primer uso de importancia apareció en 1986 en la edición del Army’s Field Manual (FM) 100-5, Operations, que define el COG como el “eje de todo el poder y movimiento” (179–80). En esa época, los redactores de doctrina se preocupaban por continuar la transición del Ejército de “defensa activa” a un nuevo concepto de combate de guerra—Batalla AeroTerrestre—que necesitaba de una más íntima coordinación de tierra a aire, a lo largo y ancho del campo de batalla para derrotar a las fuerzas del Pacto de Varsovia en Europa occidental. Así, el contexto estratégico de la Guerra Fría, junto con los trabajos de los autores militares como Harry Summers (De la Estrategia) y William Lind (Manual de la Maniobra) a mediados de los años 1980, propicio el resurgimiento del concepto. La noción de Clausewitz del COG les ofreció una herramienta conceptual a los guerreros de la OTAN para emplear sus limitados recursos para obtener el máximo efecto—en particular, lograr resultados definitivos contra los números aplastantes. Sin embargo, la introducción del concepto en la doctrina del Ejército causó mucha confusión ya que los ejemplos utilizados para ilustrar el COG—terreno clave, límites del ejército, y líneas de comunicación—en el FM 100-5 eran esencialmente iguales a “los puntos decisivos” de Jomini. El concepto entró en la teoría del poderío aéreo con los manuscritos de John Warden (ver abajo) en las postrimerías de los años de la década 1980, pero aquí de nuevo Warden usa ejemplos para ilustrar que son comparables más con puntos “vitales” o críticos que con la verdadera idea del COG de Clausewitz. 

2. Recientemente, la doctrina de la Infantería de Marina ha distinguido entre los COGs y las vulnerabilidades críticas, llamándolos conceptos diferentes pero complementarios. Los COGs son ahora “cualquier fuente importante de fortaleza”. Marine Corps Doctrinal Publication 1, Warfighting, del 20 junio de 1997, 45–47. 

3. FM 100-5, Operations, 1993, 6–13. Compare éste al nuevo FM-3, Operations, 2001, 5–7, del Ejército que ahora usa la definición conjunta descrita en otra parte en este artículo. 

4. Naval Doctrine Publication (NDP) 1, Naval Warfare, marzo, 1994, 35. Recientemente la doctrina de la armada y de la Infantería de Marina se han hecho más compatibles debido a la prevista necesidad de luchar en el litoral; por eso, la Armada ha hecho ahora la relación entre los COGs y las vulnerabilidades más explícita. 

5. Del teniente coronel Mark A. Clodfelter, “Molding Airpower Convictions: Development and Legacy of William Mitchell’s Strategic Thought,” en The Paths of Heaven: The Evolution of Airpower Theory, ed. Cnel Phillip S. Meilinger (Maxwell AFB, Ala. Air University Press, 1997), 79–114; y William Mitchell, Winged Defense: The Development and Possibilities of Modern Air Power—Economic and Military (New York: G. P. Putnam’s Sons, 1925), 126–27, 214. 

6. Del Tte.Cnel. David S. Fadok, en “John Boyd and John Warden: Airpower’s Quest for Strategic Paralysis,” in The Paths of Heaven, 372–73. Siendo más un sintetizador de las ideas de sus predecesores que un pensador original, Warden reunió las ideas de Mitchell y de la Escuela Táctica del Cuerpo Aéreo en una teoría coherente de poderío aéreo. Como parte de esa teoría, presenta los elementos componentes del enemigo como los anillos concéntricos, ganándose así el mote extraoficial de “Señor de los Anillos.”

7. John A. Warden III, The Air Campaign: Planning for Combat (Washington, D.C.: National Defense University Press, 1988), 9; e ídem, “The Enemy as a System,” Airpower Journal 9, no. 1 (primavera 1995): 40–55. 

8. Air Force Doctrine Document (AFDD) 1, Air Force Basic Doctrine, septiembre, 1997, 79, usa la definición conjunta explicada en otra parte en este artículo. 

9. Thomas A. Keaney y Eliot A. Cohen, Gulf War Air Power Survey, vol. 1, Planning and Command and Control (Washington, D.C.: Government Printing Office, 1993), 2, 145–47. También ver la discusión en Seow Hiang Lee, “Center of Gravity or Center of Confusion: Understanding the Mystique,” Wright Flyer Paper no. 10 (Maxwell AFB, Ala.: Escuela Superior de Comando y Estado Mayor, 1999), 18–19.

10. Joint Pub 3-0, Doctrine for Joint Operations, 1 febrero, 1995, GL-4.

11. Joint Pub 5-00.1, Joint Doctrine for Campaign Planning, 25 January 2002, II-6.

12. Joint Pub 5-00.1 también hace hincapié sobre la importancia de unir los COGs a las “vulnerabilidades críticas” para que uno pueda atacar el COG del enemigo a través de sus puntos de poco resistencia en su sistema global en vez de hacerlo en contra de sus fortalezas. Ibid., ix.

13. Peter Paret, Clausewitz and the State (New York: Oxford University Press, 1976), 310–11. 

14. Geoff Jones, Mary Jones, y Phillip Marchington, Cambridge Coordinated Science: Physics (Cambridge: Cambridge University Press, 1993), 52–55. 

15. Carl von Clausewitz, De la Guerra, ed. con índice., editada. y traducida. Michael Howard y Peter Paret (Princeton, N.J.: la Princeton University Press, 1989), 485–86, 595–96. De aquí en adelante, De la Guerra.

16. Ibid., 617. En justicia a Howard y Paret, ellos admiten que en ocasiones su traducción es más interpretativa que literal. No pudieron prever hasta que punto las fuerzas armadas de los EE.UU. adoptarían el concepto del COG y se apegarían a su interpretación al pie de la letra.

17. Ver Carl von Clausewitz, Vom Kriege, 19 ed. (Regensburg, Alemania: Pustet, 1991). De ahora en adelante, Vom Kriege.

18. Der erste ist: das Gewicht der feindlichen Macht auf so wenig Schwerpunkte als möglich zurückzuführen, wenn es sein kann, auf einen; wiederum den Stoß gegen diese Schwerpunkte auf so wenig Haupthandlungen als möglich zurückzuführen, wenn es sein kann, auf eine; endlich alle untergeordnete Handlungen so untergeordnet als möglich zu halten. Mit einem Wort, der erste Grundsatz ist: so konzentriert als möglich zu handeln. Der zweite Grundsatz: so schnell als möglich zu handeln, also keinen Aufenthalt und keinen Umweg ohne hinreichenden Grund. Das Reduzieren der feindlichen Macht auf einen Schwerpunkt hängt ab: Erstens von dem politischen Zusammenhang derselben. . . . Zweitens von der Lage des Kriegstheaters, auf welchem die verschiedenen feindlichen Heere erschienen. 

Vom Kriege, 1009–10. 

19. So wie sich der Schwerpunkt immer da findet, wo die meiste Masse beisammen ist, und wie jeder Stoß gegen den Schwerpunkt der Last am wirksamsten ist, wie ferner der stärkste Stoß mit dem Schwerpunkt der Kraft erhalten wird, so ist es auch im Kriege. Die Streitkräfte jedes Kriegführenden, sei es ein einzelner Staat oder ein Bündnis von Staaten, haben eine gewisse Einheit und durch diese Zusammenhang; wo aber Zusammenhang ist, da treten die Analogien des Schwerpunktes ein. Es gibt also in diesen Streitkräften gewisse Schwerpunkte, deren Bewegung und Richtung über die anderen Punkte entscheidet, und diese Schwerpunkte finden sich da, wo die meisten Streitkräfte beisammen sind. So wie aber in der toten Körperwelt die Wirkung gegen den Schwerpunkt in dem Zusammenhang der Teile ihr Maß und ihre Grenze hat, so ist es auch im Kriege. 

Vom Kriege, 810–11. 

20. “Was sich die Theorie hier sagen kann, ist folgendes: Es kommt darauf an, die vorherrschenden Verhältnisse beider Staaten im Auge zu haben. Aus ihnen wird sich ein gewisser Schwerpunkt, ein Zentrum der Kraft und Bewegung bilden, von welchem das Ganze abhängt, und auf diesen Schwerpunkt des Gegners muß der gesammelte Stoß aller Kräfte gerichtet sein.” Vom Kriege, 976.

21. “Weil Blücher, obgleich schwächer als Schwarzenberg, doch wegen seines Unternehmungsgeistes der Bedeutendere war, daß in ihm also mehr der Schwerpunkt lag, der das Übrige in seiner Richtung mit fortreißt.” Vom Kriege, 324.

22. David G. Chandler, The Campaigns of Napoleon (New York: Macmillan, 1966), 960–76. 

23. Alexander, Gustav Adolf, Karl XII, Friedrich der Große hatten ihren Schwerpunkt in ihrem Heer, wäre dies zertrümmert worden, so würden sie ihre Rolle schlecht ausgespielt haben; bei Staaten, die durch innere Parteiungen zerrissen sind, liegt er meistens in der Hauptstadt; bei kleinen Staaten, die sich an mächtige stützen, liegt er im Heer dieser Bundesgenossen; bei Bündnissen liegt er in der Einheit des Interesses; bei Volksbewaffnung in der Person der Hauptführer und in der öffentlichen Meinung. Gegen diese Dinge muß der Stoß gerichtet sein. Hat der Gegner dadurch das Gleichgewicht verloren, so muß ihm keine Zeit gelassen werden, es wieder zu gewinnen; der Stoß muß immer in dieser Richtung fortgesetzt werden, oder mit anderen Worten, der Sieger muß ihn immer ganz und das Ganze nicht gegen einen Teil des Gegners richten.

Vom Kriege, 976–77. 

24. Christian Lowe, “In Exercise, U.S. Military Practices Unconventional Warfare,” Defense Week, 21 May 2001, 2. Para una definición de EBO, ver US Joint Forces Command, J9 Joint Futures Lab, “Rapid Decisive Operations White Paper,” proyecto coordinando (Norfolk, Va.: US Joint Forces Command, agosto 9, 2001), A-2 que define EBO como “un proceso para obtener un resultado estratégico deseado o ‘efecto’ sobre el enemigo, por medio de la aplicación de todo el alcance del potencial militar y no militares en los estratos tácticos, operacionales, y estratégicos. Un ‘efecto’ es el resultado de un evento físico, funcional, o psicológico, o las consecuencias que resultan de una acción específica o acciónes.” Sin embargo, la Fuerza Aérea tiene una visión de EBO que difiere de la del J9. Bruce Rolfsen, “ ‘Effects-Based Operations’ Is New Way to Fight,” Air Force Times, mayo 7, 2001, 27.

25. “Diese Centra gravitatis in der feindlichen Kriegsmacht zu unterscheiden, ihre Wirkungskreise zu erkennen, ist also ein Hauptakt des strategischen Urteils. Man wird sich nämlich jedesmal fragen müssen, welche Wirkungen das Vorgehen und Zurückgehen des einen Teiles der gegenseitigen Streitkräfte auf die übrigen hervorbringen wird.” Vom Kriege, 810–11.

26. “Denn nur durch diese Entscheidung werden die Schwerpunkte der gegenseitigen Macht und die von ihnen ausgehenden Kriegstheater wirksame Dinge” (énfasis en el original). Vom Kriege, 813.

27. De estos objetivos estratégicos se resumen: Los objetivos para la Guerra del Golfo como los presentó el Presidente Bush eran: (1) el retiro de fuerzas Iraquíes de Kuwait; (2) la restauración de gobierno legítimo en Kuwait; (3) la convicción de seguridad y estabilidad de la región del Golfo Pérsico; y (4) protección de vidas estadounidenses. Keaney y Cohen, 83–84.

28. Numerosos métodos, demasiados para enumerarlos aquí, se han inventado a través de los años. El método de la “hélice estratégica”, por ejemplo, involucra atacar todos los COGs potenciales hasta que el verdadero sea golpeado. En palabras claras, este método es en suma un tratamiento de “reconocimiento por destrucción” y presupone recursos ilimitados. Para una discusión detallada, ver Lee, 27–28. De manera semejante, el “método de la cebolla” no es sino una forma de comerse hoja por hoja “las capas” del poder nacional del enemigo para llegar al COG. Myr. Collin A. Agee, Peeling the Onion: The Iraqi Center of Gravity in Desert Storm (Fort Leavenworth, Kansas.: School of Advanced Military Studies, 1992), 26–27. Los dos de estos métodos presuponen que el COG del enemigo queda dentro de la hélice o de la cebolla.

29. Al-Qa’ida (la Base), en línea, Internet, abril 3, 2002, disponible en http://www.ict.org.il/inter_ter.

30. AFDD 2, Organization and Employment of Aerospace Power, febrero, 2000, 89.


Colaborador

El Teniente Coronel Antulio J. Echevarría II El Teniente Coronel Antulio J. Echevarría II, USA (USMA; MA, PhD, Universidad de Princeton) es un redactor de discursos para el jefe de estado mayor del Ejército de los Estados Unidos. Ha servido en el proyecto el “Ejército que Sigue” en el Fuerte Monroe, Virginia; en el Escuadrón S-3 en el Fuerte Knox, Kentucky; como profesor auxiliar a la Academia Militar de los Estados Unidos; como un comandante de compañía blindada de la 4ª División de Infantería; y como jefe de pelotón blindado en la 3ª División de Infantería. Autor de varios artículos de historia militar y teoría en un sinnúmero de revistas, el Coronel Echevarría trabaja al presente en un libro que ofrece una interpretación revisada de teoría militar antes de la Primera Guerra Mundial.

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