Document created: 5 March 04
Air & Space Power Journal - Español Primer Trimestre 2004


Air & Space Power Journal

Próceres de la Aviación


El Mayor Félix Castillo. Un Pionero de
 la Fuerza Aérea Colombiana

Señor Douglas Hernández

Colombia no fue indiferente a los logros de la aviación en sus primeras etapas. En el país, tal como en el resto del mundo, habían personas bien informadas que maravilladas por cada nuevo adelanto transmitían a otros su gran entusiasmo. Especial relevancia tuvieron las noticias de aviación provenientes de Europa cuando ese continente se encontraba sumido en la Primera Guerra Mundial. Todos querían saber sobre las hazañas allí logradas por hombres extraordinarios como el alemán Manfred von Richthofen mejor conocido como “El Varón Rojo”, el francés René Paul Fonck, el inglés Edward Mannock, el canadiense William Bishop o el estadounidense William “Billy” Mitchell, entre tantos otros que sería prolijo enumerar, pilotos que se cubrieron de gloria en combate y pasaron a la historia como héroes bajo el título de “ases”, contando con la admiración del mundo y en especial de los jóvenes, muchos de los cuales harían de la aviación el sueño de sus vidas y eventualmente buscarían emular a sus héroes en otro tiempo y con máquinas voladoras aun más poderosas.

De estos jóvenes entusiastas nunca hubo escasez en el mundo. Colombia contó y cuenta con un buen surtido. Con un grupo de ellos el día 15 de febrero de 1921 se inició el primer curso de pilotos en la recién creada Escuela de Aviación Militar (EAM) de Colombia, institución que fue ubicada en la población de Flandes, Departamento del Tolima, y que para el momento contaba con el apoyo de una misión militar francesa dirigida por el Coronel y piloto Pierre Dominique René Guichard, esta misión cumplió funciones entre el 15 de febrero de 1921 y el 28 de abril de 1922.

En el mismo mes de la inauguración de la EAM llegó a Colombia la que sería su primera dotación de aeronaves. Esta dotación contaba con tres aviones de entrenamiento primario Caudron G.3 equipados con motor Le Rhone rotativo de 80 caballos; cuatro aviones bimotores Caudron G-4 y cuatro aviones Nieuport monoplazas de combate dotados también de motores Le Rhone, estos últimos aviones serían usados para el entrenamiento avanzado. El lote de 11 aviones llegó en piezas a la EAM en donde los aparatos fueron ensamblados en corto tiempo, pudiendo el Coronel Guichard realizar el primer vuelo de pruebas con todo éxito e iniciar a partir de allí la enseñanza práctica sobre las técnicas del vuelo a los aguiluchos colombianos. Curiosamente hubo muy poca teoría en la instrucción debido a las dificultades del idioma.

Entre el selecto grupo de colombianos aspirantes a piloto, estaba el Mayor del Ejército Félix Castillo, quizá el más entusiasta entre todos los alumnos, cuando en el mes de junio de 1921 la EAM entró en receso debido a que el Gobierno Nacional había tenido problemas para cancelar oportunamente los haberes contratados con la misión francesa. A resultado, las operaciones de instrucción y de vuelo a doble comando cesaron, para horror y desesperación de los alumnos y para frustración de quienes, como ellos, aspiraban a que Colombia contara con una aviación propia y a ser protagonistas de esa gran aventura.

Durante el receso que se menciona, más exactamente la mañana del 21 de junio del año 1921, el Mayor Félix Castillo, quien ya contaba en su haber con ocho vuelos de doble comando con su instructor, se encontraba a bordo de un Caudron G-3 cumpliendo con la operación rutinaria de mantenimiento que consistía en sacar el avión de su hangar y poner en marcha el motor por un lapso de tiempo determinado. Para ello había recibido la ayuda del cadete Justino Mariño quien permanecía a su lado durante el proceso.

Desde la estrecha cabina y con sus manos en los mandos El Mayor Castillo miró hacia lo alto y vio un espléndido espectáculo, un sol brillante y un cielo azul y completamente despejado, surgiendo en él una idea que podría meterle en muchos problemas, pero que vista la compleja situación de la EAM, bien podría representar su única oportunidad para cumplir su sueño. Así las cosas, convenció al Cadete Mariño para llevar el avión hasta la cabecera de la pista y una vez allí avanzó un poco más, manifestándole que realizaría una carrera a modo de práctica, pero lo que ocurrió fue que aplicó toda la potencia al motor y despegó de la pequeña pista abriéndose un lugar en el espacio y un espacio en la historia. El Mayor Castillo realizó sencillas evoluciones sobre y alrededor del campo aéreo despertando inmediatamente alarma e intriga en unos y otros, así todo el personal de la base salió a investigar que era lo que pasaba pues ningún vuelo estaba programado debido a que los instructores estaban en un receso forzoso. El cadete Mariño informó a todos los presentes los pormenores del hecho y en ellos nacieron entonces sentimientos encontrados, la alegría y la emoción por presenciar un hecho histórico y la valentía de su compañero de armas, se mezclaba con la preocupación frente a una posible tragedia.

En breve tiempo los instructores franceses, quienes encontrándose en su hotel en Flandes pudieron también percatarse de que había un avión en el aire, se apersonaron al Campo Aéreo. En estos momentos el oficial aprendiz de aviador realizó algunos virajes y una vez cumplido su propósito se dispuso a aterrizar y enfrentar las consecuencias de su indisciplina, entonces redujo la potencia del motor, pero entró con un ángulo incorrecto de planeo de tal forma que el avión efectuó su descenso al borde de la velocidad crítica de pérdida de sustentación, tomó tierra de manera irregular pero afortunadamente al final el aparato se detuvo sin ningún daño. Luego de contener el aliento por varios tensos minutos, finalmente el regocijo contagió a todos los colombianos presentes, regocijo que era tan grande como la indignación de los franceses. No obstante, los significativos y temerarios eventos de ese día concluyeron con una celebración general en la Escuela de Aviación Militar en la que no se sabe aún si se divirtieron más los colombianos o los franceses.

Una vez solucionado el problema financiero que motivó el receso la EAM reinició labores. A pesar de las sanciones disciplinarias que recibió y que obviamente él siempre pensó que valieron la pena, el Mayor Castillo finalmente logró graduarse como “Piloto de Pista”—título otorgado por la EAM a sus primeros egresados—el día 4 de octubre de 1921. Castillo continuó su carrera militar, pero ninguno de sus logros posteriores opacó el honroso hecho de haber sido el militar que, en Colombia, realizó el primer vuelo solo.


Colaborador

El Señor Douglas Hernández El Señor Douglas Hernández se graduó con honores como Industriekaufmann (Administrador Industrial) en el Centro Venezolano Alemán de Capacitación -CEVAC- institución auspiciada por la Deutsch-Venezolanische Industrie—und Handelskammer (Cámara de Industria y Comercio Venezolano - Alemana), en Caracas Venezuela. Actualmente se desempeña como miembro del Grupo de Estudios Internacionales (G.E.I.) de la Universidad de Antioquia (UdeA), en Medellín Colombia. Es analista internacional en la Emisora Cultural de dicha Universidad, y asesor sobre temas de seguridad y defensa para diversas personalidades y entidades de la ciudad de Medellín.

Declaración de responsabilidad:

Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este articulo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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