Document created: 21 November 2005
Air & Space Power Journal - Español
Cuarto Trimestre 2005
Mayor Michael P. Vriesenga, USAF
Nota del Editor: Este artículo es en respuesta al artículo del Dr. Ficarrota ¿Están los Militares Obligados a Seguir un Estándar Moral "Más Elevado"? que publicamos en la página 63 del Segundo Trimestre del 2005.
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EL ARTÍCULO del Dr. Ficarrotta presentó algunos puntos válidos, pero trató de seguir el camino lógico donde el sentido común daba un salto qualitativo. Justificaba exigir a los profesionales militares un estándar más elevado según su función, y en menor medida según la imagen de grupo, pero fue incapaz de justificar esta exigencia de un estándar superior fuera de su entorno profesional. El argumento se basaba en suposiciones falsas. Primero, asumía que en una situación similar, cualquier persona moral se comportaría como lo haría un militar. Segundo, la situación más que el carácter determina el comportamiento de la persona. Irónicamente, el punto más importante que ignoró el artículo es que la ética no ocurre por sí sola. Más bien, los líderes enseñan, demuestran y alimentan la ética para que sus seguidores se comporten éticamente.
El artículo reconocía que muchos profesionales se imponen estándares más elevados. Después negaba todos estos sistemas morales afirmando que sus estándares se aplicarían a "cualquier persona que se encontrara en una situación similar". Este argumento peculiar niega cualquier sistema moral especial con una simple aseveración, no sólo para los militares, sino también para otras profesiones. La "fuerza" de este argumento yace en la eliminación de la distinción entre personas y profesiones, simplemente porque las personas en estas profesiones "son mucho más propensas a encontrarse en estas situaciones que otras".
Por el contrario, las destrezas profesionales que diferencian a los profesionales les exigen un estándar moral "más elevado". Si una persona sufriera un ataque cardiaco en un avión a 37.000 pies de altura, yo esperaría un comportamiento diferente del piloto, de un médico, de un abogado, de un policía o de un empleado. El ímpetu que obliga al médico a actuar es moral, un estándar moral más elevado en esta situación. Todos en ese avión estarían en una situación similar, pero sólo el médico tiene la obligación moral de ayudar. Los custodios de estas profesiones, reconociendo el peligro que enfrentan las profesiones y la sociedad cuando sus elementos fallan éticamente, enseñan y tratan de mantener un estándar moral más elevado. En estos casos, los estándares éticos han evolucionado por necesidad.
Suponga que los sistemas morales existen para guiar las relaciones interpersonales y proteger la integridad de la sociedad, y suponga que los sistemas morales evolucionaron para satisfacer adecuadamente las necesidades de las sociedades a las que sirven. En este caso podemos derivar algunos pensamientos de la observación. Imagine sistemas morales disparejos establecidos sobre un espectro de menor a mayor exigencia. Un ermitaño no necesita un sistema moral. Una sociedad poco unida, individualista, de frontera, necesita un sistema moral menos exigente porque las relaciones interpersonales son poco frecuentes y de baja presión. Una sociedad compacta, altamente vinculada (¿Japón?) necesita un sistema moral más elevado porque la interacción interpersonal es más frecuente y de mayor presión. Sin un sistema moral suficiente, la sociedad se desintegraría.
Las ciudades más importantes proporcionan una analogía relacionada. Las ciudades con sistemas morales más exigentes, como Singapur, funcionan con mayor efectividad que las ciudades con sistemas morales menos exigentes, como Lagos. De manera similar, los militares, un subgrupo altamente unido e intenso dentro de la sociedad más amplia, exige y mantiene un estándar moral más elevado. Como la vida militar está sometida a mayor presión que la vida civil, y debido a que las interacciones entre el personal militar son más intensas, la sociedad militar requiere un estándar moral más elevado para mantener su integridad. Si no pueden mantener estos estándares pasan a ser renegadas o derrotadas.
El artículo confirma correctamente la necesidad funcional de los profesionales militares de comportarse moralmente dentro de su función, pero señala que "la línea funcional no establece que los militares profesionales deban ser ‘buenos’ hasta la médula. La base de esta afirmación es que "seres humanos perfectamente ordinarios pueden formar disposiciones extremamente complicadas". Básicamente el artículo afirma que una persona puede mantener diferentes estándares morales en situaciones diferentes.
Aunque algunos individuos pueden seguir guías éticas contrarias, la mayoría no puede hacerlo. Aunque una persona pueda adaptar su comportamiento a la situación, es usual que el carácter sobresalga independientemente de la situación. Generalmente una persona que respeta sus juramentos tratará de respetar todos los juramentos, y una que no los respete no es predecible. Además, mientras más tensa sea la situación hay mayor probabilidad de que sobresalga el carácter fundamental. Como las situaciones militares son especialmente tensas, podemos esperar que en el contexto militar aflore el carácter verdadero más que el desempeño de roles adaptados a la situación.
El carácter es como un río. Mientras más tiempo permanezca en un canal particular, más profundamente lo cortará y será menos probable que se salga del canal. Los ríos que frecuentemente se salen de sus cauces para explorar otras rutas arrastran enormes cantidades de lodo y sedimentos, taponan sus canales originales y a veces terminan permanentemente en otros canales. La mayoría de los ríos permanecen dentro de sus canales indefinidamente.
La gente puede ocasionalmente salirse de sus canales, pero la mayoría permanecerá fiel a su carácter de forma indefinida. Una persona puede comportarse moralmente por corto tiempo entre sus similares militares, e inmoralmente en otras circunstancias, pero con el tiempo, y quizás en la situación más tensa, es probable que no puedan mantener la persona falsa.
Incluso si una persona mantiene con éxito estándares morales diferentes en su vida militar y privada, el propósito de asegurar que los profesionales militares mantengan estándares morales elevados es fomentar la confianza, el trabajo en equipo y la cohesión. El artículo evita este punto importante. El Dr. Ficarrotta puede pensar que el carácter es divisible, pero la mayoría de la gente no está de acuerdo. En consecuencia, un soldado perfectamente apto puede socavar la integridad y efectividad de su unidad debido a que se sabe que es infiel, poco confiable o es deshonesto fuera de la esfera militar. Esperaría con mayor probabilidad el acoso sexual de alguien que engaña a su cónyuge. Lo pensaría dos veces antes de enviarlo a un lugar remoto o a una asignación temporal con un miembro del sexo opuesto. Un comandante pecaría de tener poco criterio si encargara las finanzas de su escuadrón a alguien acusado de hacer trampa con sus impuestos. El sentido común dice que el profesional militar debe ser "bueno hasta la médula" porque es poco probable que pueda mantener una doble personalidad o ser aceptado con una doble personalidad. Tal vez en las torres de marfil teóricas una persona pueda ser un profesional militar honesto y un ser humano despreciable. Puedo cubrir mis murallas de piedra con gente que son iguales con y sin uniforme.
Este artículo sostiene que como algunos líderes militares famosos fueron personas inmorales, no necesariamente existe una conexión entre una persona que sea "buena hasta la médula" y la efectividad militar. ¿Es lógico? Sí, pero como mi maestro de jardín o mi madre dirían, "¿Qué pasaría si todos fueran así?" Tomemos por ejemplo al General Patton, un gran líder militar que engañaba a su mujer. Juzgando por la totalidad de su carrera, éste es un caso de un río que fluye fuera de su cauce. Sin embargo, si todos en el Ejército engañaran a sus cónyuges, el Ejército estaría paralizado por enfermedades venéreas, juicios y acompañantes de campamento. En un sistema que agrupa a los soldados según su nivel de amistad, ¿qué haría pensar a un soldado que su amigote podría serle más fiel que a su esposa?
El artículo ignora la necesidad de conectar la necesidad moral y el comportamiento moral. Asume que la moralidad simplemente existe; algunos la cumplirán y otros no. La moralidad, tal vez más que la naturaleza, está sujeta a la segunda ley de la termodinámica. Sin una entrada de energía moral, la sociedad entra en un ciclo decadente de comportamiento moral. Muchas sociedades han pasado por ciclos de degradación y reavivamiento moral. La necesidad moral existe en todo momento y en todas las situaciones; sin embargo, no necesariamente existe el comportamiento moral. El estímulo moral de la familia, la iglesia, la escuela, los medios de comunicación y la comunidad trabajan para fomentar el comportamiento moral. Los profesionales militares son propensos a encontrarse en situaciones que los obligan a disminuir sus estándares. Si las instituciones militares esperan un comportamiento moral de sus profesionales, deben inyectar energía moral continuamente, despejar canales morales y construir represas morales. Ningún soldado estaría inspirado para lograr estándares morales "ordinarios". Por lo tanto, los líderes deben exhortar a los profesionales militares a mantener estándares morales "más elevados".
Como demuestra el Dr. Ficarrotta, la función militar exige un estándar moral más elevado. Esto es cierto no sólo en cuanto a la función del individuo, sino también en el funcionamiento de la organización militar más amplia. Los profesionales militares deben mantener el estándar moral en sus vidas de forma coherente. Los líderes militares deben continuar inyectando energía moral en la sociedad militar si esperan que sus seguidores se comporten moralmente. Cierto, los profesionales militares están obligados a mantener un estándar moral más elevado.
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