Document created: 13 February 06
Air & Space Power Journal -
Español Primer
Trimestre 2006
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Pioneros de la Aviación |
Iván Siminic
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| Durante la ceremonia en el Instituto Smithsonian en 1953, el Director de la Sección Aeronáutica Mr. Paul Garber (derecha) recibe de manos del Coronel Enrique Flores una maqueta del Bristol M.1C del Teniente Dagoberto Godoy. |
Detengo por un momento el examen de los hechos, personas y máquinas que por 95 años han enriquecido la historia aeronáutica de mi país, y reflexiono acerca de lo trascendental que ha sido el que en las letras y en el estudio metódico de tales cuestiones también haya habido pioneros que se destacaron no necesariamente por enfrentar a las montañas andinas, ni a las sequedades desérticas, ni a las inclemencias del clima austral, sino que por consagrarse a la ardua y a menudo incomprendida tarea de ser cronistas privilegiados de un presente que—siéndoles propio—inexorablemente devendría en un pasado susceptible de ser olvidado y, por lo tanto, imperioso de guardar o registrar.
Sin duda conscientes de que sólo por la involuntaria circunstancia de pertenecer a una generación posterior no pudieron ser protagonistas contemporáneos de aquellos que se irguieron como los primeros en el vuelo, en toda América hubo algunos que también dieron concretas muestras de similares características de tenacidad y perseverancia para llevar a cabo su propio aporte en la construcción de la historia aeronáutica. Y qué mejor que investigándola, escribiéndola, y buscando su adecuada difusión, tres aspectos tan arduos como el que más. En Chile, sin duda que la persona que mejor representa a estos pioneros del humanismo aeronáutico es quien llegaría a ser el Coronel de aviación don Enrique Flores Álvarez.
Nació el 1° de octubre de 1909 y en 1928 ingresó como cadete a la Escuela Militar del Ejército de Chile. Ya como oficial de Infantería, en 1930—año de la unificación de los servicios aéreos militar y naval en la Fuerza Aérea Nacional—pasa a formar parte del primer curso de cadetes de la Escuela de Aviación, alma mater de la nueva arma.
"De lo bueno, poco" dice el refrán popular. Sin embargo, el trabajo de Flores lo que no tuvo de escaso lo tuvo de bueno. Para comenzar, en 1933 y 1934, con sólo 24 años de edad y ostentando el grado de novel teniente 2°, editó los dos volúmenes de su "Historia de la Aviación en Chile", una pormenorizada crónica del establecimiento y desarrollo de la aviación militar local, y en la que dio amplia muestra de las que serían sus principales virtudes como historiador: elegancia en la prosa, cuidado en el detalle, orden y originalidad en la exposición, y una amenidad a toda prueba. En esta obra se refirió, en general, a los eventos ocurridos entre 1913 y 1925.
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| De derecha a izquierda: El Coronel Enrique Flores, el Señor Paul Garber, y CG Philip Haynes (adicto aéreo británico en USA). |
Pero sin duda el cenit de su importancia lo consiguió cuando era comandante de escuadrilla de la Reserva Aérea, con la edición en 1950 de su "Historia Aeronáutica de Chile", macizo trabajo que obtuvo el reconocimiento oficial del gobierno del presidente Gabriel González Videla, al ser instituido legalmente como "texto oficial de la aviación nacional" un año antes de su publicación, en 1949. En este volumen, Flores da un paso más en el registro detallado de los acontecimientos nacionales, partiendo esta vez en 1785 con el relato de la elevación del primer globo Montgolfier en el país, y entregando una visión sistemática de los principales hechos y protagonistas de la aviación civil y militar en Chile hasta 1924.
Junto con su veta de escritor, Flores igualmente desarrolló un interesante trabajo en las artes pictóricas, en las cuales completó una serie de óleos sobre tela plasmando a los aviones e hitos que caracterizaron a la aeronáutica nacional. Apreciadas por la seguridad de su trazo y correcta aplicación del color, no es raro encontrar estas obras adornando varias de las principales oficinas de las tres instituciones armadas chilenas.
Sus afanes preservacionistas lo llevaron en 1944 a proponer al comandante en jefe de la Fuerza Aérea, don Manuel Tovarías Arroyo, dar pasos efectivos en la creación de lo que con el tiempo y después de muchos ires y venires se convertiría en el actual Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio, asumiendo él como su primer director en ese mismo año.
En 1953, en su calidad de Jefe de la Misión Aérea chilena en Washington D.C. y siempre en la línea de querer destacar los hechos más relevantes de nuestra historia, organiza un justo homenaje al primer vencedor de los Andes, el Teniente Dagoberto Godoy. La ceremonia tuvo lugar en el Instituto Smithsonian conjuntamente con los actos de celebración del cincuentenario del vuelo de los hermanos Wright.
En 1954 asume como director de la Academia de Guerra Aérea de la FACh y en 1956 se le concede el retiro de la institución. Con posterioridad continuó dedicando gran parte de su vida profesional a ejercer como docente militar para las Fuerzas Armadas, y en 1983 fundó el Instituto de Investigaciones Histórico-Aeronáuticas de Chile.
La obra escrita del Coronel continuó por largo tiempo en las páginas de la "Revista Fuerza Aérea", publicación profesional de la FACh cuyos orígenes se remontan a 1941, y en la cual a Flores le cupo protagonismo desde sus inicios. La circunstancia de que a contar de 1975 esta revista dejara de ser una publicación exclusivamente institucional, abriéndose a la comunidad y alcanzando libre distribución, permitió que su trabajo fuera mucho más conocido y valorado. Sus crónicas tituladas "Historia Aeronáutica de Chile" permitieron que Flores pagara la deuda que tenía con la afición local respecto de la narración de los acontecimientos posteriores a 1925. Con el valioso aporte del Coronel, dicha revista marcó toda una época por la calidad de su contenido, contribuyendo ciertamente en la creación de vocaciones aeronáuticas en la juventud chilena de los años ‘70 y comienzos de los ’80.
Luego de una fructífera vida consagrada al vuelo y a la historia, el Coronel Flores fallece en mayo de 1997. Años antes, en 1992, la Federation Aeronautique Internationale, en París, le había concedido el diploma Paul Tissandier, en reconocimiento a su trabajo, iniciativa y devoción por la causa de la aviación. Como homenaje de la FACh, desde hace algún tiempo la bien equipada Sala Histórica de la Escuela de Aviación Capitán Ávalos lleva su nombre.
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Finalmente, hoy es muy difícil encontrar un trabajo sobre
historia de la aviación chilena que no tenga como referente obligado a
cualquiera de los escritos de Flores; no son pocos los autores que,
inconscientes de que nuevos tiempos requieren nuevos esfuerzos, lo
copian casi al pie de su letra bajo el errado expediente de citarlo
como "fuente bibliográfica". Como sea, lo cierto es que para cualquier investigador que desee adentrarse cómodamente en los complejos campos de la historia de la aeronáutica chilena de hasta mediados del siglo XX, la pluma fresca y ágil de Flores y su minucioso trabajo de rescate de sucesos, documentos y fotografías de época, sin duda que allanó el camino para emprender nuevas búsquedas y construir nuevos relatos. Leerlo y apreciarlo debidamente es tal vez el mejor punto de partida para empaparse—como en su tiempo lo hizo el coronel Flores—del deseo de legar a las futuras generaciones un trabajo bien hecho, y pagar así la deuda intangible que el país reclama de quienes hoy están—por el motivo que sea—en una situación privilegiada para contar ese presente que algún día inevitablemente se convertirá en un pasado que se quedó muy atrás. |
Colaborador
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El Sr. Iván Siminic es un Investigador del Departamento de Estudios de la Guerra Aérea (DEGA), Academia de Guerra Aérea, Fuerza Aérea de Chile. Autor de diversos estudios sobre historia aeronáutica, entre ellas los libros «36 años de aviones jets en las aerolíneas chilenas, 1964-2000» y «El avión Capitán Pastene, crónica de un regalo que se frustró». Corresponsal para medios extranjeros especializados en aviación civil y militar. Fotógrafo de aviación. Columnista, articulista y consejero editorial de la Latin American Aviation Historical Society (LAAHS). Articulista sobre temas de aviación para diversos medios académicos chilenos. Egresado de Derecho de la Universidad de Chile. |
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra y el mar encubre: por la libertad, así como por la honra se puede y debe aventurar la vida.
—El Quijote, 2ª parte
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Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este articulo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.
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