Documento creado: 15 de marzo de 2010
Air & Space Power Journal - Español Primer
Trimestre 2010
Colombia le Puede Enseñar a Afganistán
(y a Estados Unidos) Cómo Ganar

Documento creado: 15 de marzo de 2010
Air & Space Power Journal - Español Primer
Trimestre 2010

El 1o de diciembre de 2009, el Presidente Barack Obama reveló su nueva estrategia para Afganistán.1Después de agregar 30.000 soldados e infantes de marina a la contienda en el 2010, Obama piensa comenzar a retirar fuerzas estadounidenses en julio de 2011 y entregarles a las fuerzas afganas la responsabilidad por la seguridad. El plan de Obama exige que el Ejército de Afganistán esté preparado para esta responsabilidad en 18 meses. Sin embargo, a pesar de años de esfuerzo, las fuerzas de seguridad de Afganistán lucharán por cumplir esta meta. En la reciente batalla de Marja en la provincia Helmand de Afganistán, la infantería estadounidense y la británica tuvo que encabezar el asalto contra los talibanes, un indicio preocupante en cuanto al apresto del ejército afgano.
En informes recientes del gobierno de EE.UU. se informan conclusiones inquietantes acerca del ejército de Afganistán. Cada año, el 19% de los soldados en el ejército afgano renuncia o abandona.2 El ejército afgano carece de líderes competentes en todos los niveles y carece de aptitud para generar rápidamente líderes calificados. Y a pesar de que el gobierno estadounidense gastó más de $5,6 mil millones de dólares en el año fiscal 2009 adiestrando y dándole apoyo a las fuerzas de seguridad afganas3, la cifra de batallones afganos calificados para operar independientemente en realidad disminuyó durante los últimos seis meses.4 A pesar de estos problemas con el ejército existente de Afganistán, funcionarios afganos y de la OTAN quieren acelerar su expansión, de 97.000 efectivos actualmente a 171.600 para fines del 2011 y a 240.000 dentro de cinco años.5
Hace diez años, Colombia enfrentó una crisis de seguridad en muchas maneras peor que la que Afganistán enfrenta actualmente. Pero durante la última década, Colombia ha reducido drásticamente sus tasas de asesinatos y secuestros, ha aplastado una serie de grupos insurgentes que luchan contra el gobierno, ha desmovilizado a los grupos paramilitares que surgieron durante el vacío de poder de la década de los años noventa y ha restaurado significativamente el estado de derecho y la presencia del gobierno en todo el país.
Durante la última década, con la ayuda de un grupo de asesores norteamericanos, Colombia reconstruyó su ejército. En comparación con el plan actual para Afganistán, Colombia se enfocó en la calidad, no en la cantidad. El ejército de Colombia y otras fuerzas de seguridad han logrado un éxito impresionante contra una insurgencia que de muchas maneras es similar a la de Afganistán. Mientras, a pesar de la ayuda de casi cien mil soldados de la OTAN y muchos miles de millones invertidos en ayuda en materia de seguridad, la situación en Afganistán parece que se está deteriorando.
Funcionarios afganos y estadounidenses están luchando por crear un ejército afgano eficaz. ¿Qué pueden aprender del éxito de Colombia?
Las fuerzas de contrainsurgencia en Colombia y Afganistán enfrentan varios retos similares.
1. El terreno escabroso en ambos países les ofrece a los insurgentes lugares para esconderse y limita la movilidad terrestre de las fuerzas de contrainsurgencia.
2. Los insurgentes tanto en Colombia como en Afganistán se aprovechan de los santuarios fronterizos.
3. Los insurgentes en ambos países han financiado sus operaciones con el narcotráfico.
4. En el peor de sus casos, ambas fuerzas de insurgentes tenían puntos fuertes similares. En sus momentos de más fortaleza (alrededor del 2001), los grupos insurgentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) pudieron poner en servicio una cifra combinada de 21.500 combatientes, alrededor de 1,9 combatientes por cada 1.000 hombres de edad militar en Colombia.6 El cálculo más elevado de los efectivos actuales del talibán es 17.000 ó 2,3 combatientes por cada 1.000 hombres de edad militar en Afganistán.7
5. Cuando Colombia estaba tocando fondo a fines de la década de los años noventa, el ejército colombiano fue ineficaz contra las fuerzas de insurgentes. Las unidades militares de las FARC estaban dispuestas a enfrentar al ejército colombiano en un combate abierto convencional. En agosto de 1996, una fuerza de las FARC invadió una base del ejército colombiano en el departamento Putumayo, neutralizando y capturando a más de cien soldados. En marzo de 1998, los combatientes de las FARC aniquilaron el Batallón de Contraguerrillas 52, considerado en ese entonces una de las unidades selectas del ejército.8
6. De mediados a fines de la década de los noventa, el estado de derecho en Colombia era mínimo. En 1995, un cuarto de los municipios de Colombia no contaba con una fuerza policial.9 La policía y los sistemas de las cortes en Colombia estaban totalmente corrompidos, la tasa de asesinatos en Colombia a fines de la década de los noventa era casi diez veces la de Estados Unidos y las milicias paramilitares se organizaron a causa de la ausencia de autoridad estatal.10 Un presidente de Colombia (Ernesto Samper, 1994-1998) llegó al cargo contratado por los carteles de la droga de Colombia.11 En el 2009, 2.412 civiles afganos murieron como resultado de la insurrección, alrededor de 8,5 por cada 100.000 afganos.12 A fines de los años noventa, la tasa anual de asesinatos en Colombia era de 62 por cada 100.000.13 Uno pudiese argumentar que a fines de la década de los noventa la corrupción, la violencia y la ineficacia del gobierno de Colombia eran peor que en Afganistán en la actualidad.
Obviamente, hay algunas diferencias marcadas Colombia y Afganistán. Colombia es más rica que Afganistán, proveyendo una base de ingresos autóctona para sufragar las fuerzas de seguridad. A pesar de lo resquebrajada que Colombia estaba a fines de los años noventa, en su momento tuvo un gobierno central eficaz. También tenía experiencia con la noción occidental del estado de derecho. Afganistán cuenta con muy poca o ninguna historia semejante.
Más tangiblemente, aunque eran ineficaces o corruptos a fines de los años noventa, Colombia al menos contaba con las estructuras del ejército y fuerzas policiales establecidas. En el 2002, cuando comenzó la reconstrucción del gobierno de Afganistán, el ejército y la policía comenzaron desde cero.
Por último, la naturaleza de la ayuda internacional en materia de seguridad para los dos países es diferente. Colombia tiene un aliado, Estados Unidos. La ayuda militar norteamericana está limitada a no más de 800 entrenadores que tienen prohibido acompañar a las fuerzas de seguridad colombianas en las operaciones de combate. La misión de ayuda en materia de seguridad de EE.UU. en Colombia es una de las más grandes. Pero no se puede comparar en tamaño con la misión en Afganistán. Ahí, para fines del 2010 más de cuarenta países enviarán cerca de 140.000 soldados que están, en teoría, permitidos a llevar a cabo el espectro total de las operaciones de combate.
Pero la diferencia más importante es el enfoque del ejército colombiano en la calidad, el factor que mejor explica el éxito de Colombia.
La reforma del ejército colombiano comenzó durante el término de Andrés Pastrana como presidente (1998-2002) y cobró velocidad durante la administración del Presidente Álvaro Uribe (2002-presente).14 ¿Cuáles reformas convirtieron al ejército colombiano de una banda ineficaz, atada a la guarnición en una fuerza agresiva que paralizó a las FARC y al ELN?
1. Nuevos líderes. En 1998, a insistencia de funcionarios estadounidenses, Pastrana reemplazó a los tres líderes principales en el ejército con generales nuevos que habían sido entrenados en escuelas militares en EE.UU. y quienes tenían extensa experiencia en combate a los niveles de batallón y brigada. Luego, este nuevo trío reemplazo a los comandantes subordinados que carecían de dinamismo en el campo. En ese tiempo, el ejército colombiano comenzó a recalcar la selección y adiestramiento de suboficiales de mejor calidad para las unidades de combate del ejército.15 En su escrito A Question of Command (Una cuestión de mando), el análisis de Mark Moyar de una variedad de campañas de contrainsurgencia, Moyar sostiene que la calidad del liderazgo, y no los planes o las tácticas de la campaña, es la clave del éxito.16 El éxito de Colombia contra las insurgentes reafirma el argumento de Moyar.
2. Reorganización. Comenzando con la administración de Pastrana y extendiéndose a la administración de Uribe, Colombia reorganizó su ejército convirtiéndolo en un componente móvil y sumamente profesional y en un componente de conscriptos formado para la seguridad local.17 Bajo el tutelaje de los entrenadores de las Fuerzas Especiales del Ejército de EE.UU., el componente profesional del ejército estableció numerosos batallones aeromóviles, de comandos, de guerra de montañas, antidrogas y de fuerzas especiales.18 Esas unidades mejoraron la eficacia en general del ejército al especializarse en tareas específicas. Quizás igual de importante, Uribe se enfocó en la porción de conscripción del ejército para la defensa de las ciudades. Él creó más de seiscientos pelotones para proteger las ciudades, cada uno compuesto de alrededor de cuarenta soldados asignados a sus ciudades natales para ofrecer seguridad básica y recopilar inteligencia sobre las actividades de los insurgentes. Esos pelotones interceptaron el movimiento de unidades de insurgentes en el campo y dejaron libre al ejército profesional para las operaciones de ofensiva.19 El ejército colombiano también aumentó su inversión en el apoyo logístico y en el análisis de inteligencia, actividades que fueron apoyadas por un grupo asesor estadounidense.20
3. Helicópteros. El ejército y la policía de Colombia expandieron su inventario de helicópteros de alrededor de veinte en 1998 a 255 para fines del 2008. Para vencer el terreno montañoso y los bosques de Colombia, el ejército necesitaba movilidad aérea. Hoy, con extenso apoyo de Estados Unidos, el ejército colombiano opera la tercera flota más grande del mundo de helicópteros de asalto UH-60 Blackhawk.21 La flota de helicópteros de Colombia ha hecho posible la doctrina de ofensiva del ejército contra las áreas de apoyo de insurgentes.
Como resultado de estas y otras reformas, el ejército colombiano ha causado graves daños a las FARC y al ELN. Entre 2002 y 2008, en un estudio se calculó que los ataques del ejército redujeron las capacidades de ofensiva de las FARC por un 70 por ciento. Las unidades militares de las FARC, que en los años noventa pudieron aplastar los batallones del ejército colombiano, para el 2008 no pudieron funcionar en unidades con tamaños más grandes que el de una escuadra. Entre el 2006 y el 2008, más de 3.000 combatientes de las FARC abandonaron la organización. Se cree que las fuerzas restantes de las FARC están dispersas, desorganizadas y aisladas de los líderes de alto nivel de las FARC, quienes han huido y se han exilado en Ecuador y Venezuela.22
¿Qué pueden aprender de Colombia los funcionarios a cargo del fortalecimiento del ejército de Afganistán?
1. La calidad le gana a la cantidad. Funcionarios afganos y de la OTAN buscan aumentar el tamaño del ejército afgano de 97.000 a 171.600 para fines del 2011 y más adelante a 240.00023 En Colombia, en comparación, un ejército profesional de tan sólo 86.000 efectivos ha aplastado una insurgencia grande y tenaz y esencialmente apaciguó a un país tan escabroso y casi el doble del tamaño de Afganistán. Ayudada por no más de 800 entrenadores estadounidenses (que no acompañan al ejército colombiano al combate), Colombia se ha enfocado en seleccionar líderes de calidad, capacitar al cuerpo de suboficiales y crear unidades de combate especializadas en lugar de empleo general dentro de la porción profesional del ejército. En Afganistán, la meta es la expansión rápida del número de efectivos en el ejército, indistintamente de si existe o no la estructura de liderazgo necesaria para apoyar este aumento. En calidad de soldado que pasó su carrera en operaciones especiales, el General Stanley McChrystal, el comandante principal en Afganistán, indudablemente está completamente consciente de las virtudes de la calidad, lo que torna este aumento rápido en el número de efectivos un tanto inexplicable. La lección de Colombia es congelar la expansión del ejército nacional de Afganistán, enfocarse en la calidad del soldado y la formación de líderes y crear unidades especializadas para las tareas de seguridad necesarias.2. Una fuerza afgana de helicópteros. Al igual que Colombia, Afganistán enfrenta el reto de encontrar y concentrarse contra fuerzas insurgentes en terreno difícil. Colombia estableció una fuerza grande de helicópteros para traer movilidad a su ejército profesional sumamente capacitado y para evacuar las bajas del campo de batalla. En lugar de enfocarse en aumentar el número de efectivos del ejército afgano, la ayuda militar estadounidense debe recalcar este aspecto del apoyo de combate.
3. Crear fuerzas locales de seguridad. Un problema actual con el ejército de Afganistán (y anteriormente un problema en Colombia) fue la falta de voluntad de muchos soldados de servir lejos de sus ciudades y distritos natales. Como resultado, el ejército nacional afgano padece de gran ausentismo y deserción.24 Tal como se mencionó anteriormente, el Presidente Uribe creó pelotones para proteger las ciudades compuestos de conscriptos que sirven en sus pueblos y departamentos. En lugar de ampliar el tamaño del ejército nacional afgano, el gobierno afgano debe permitirles (y sufragar) a los gobernadores de distritos y provincias que organicen esas unidades de seguridad para la defensa local. La Provincia Wardak está experimentando con algo similar como el Programa Afgano de Protección Pública.25 Y en la Provincia de Nangarhar, la milicia estadounidense está ofreciendo ayuda directamente a una tribu grande que se ha vuelto en contra de los talibanes.26 Los gobiernos afganos y estadounidense deben usar los resultados de esos experimentos para mejorar y ampliar el aprovisionamiento de seguridad basado localmente en lugar de arriba hacia abajo.
Así es como Estados Unidos debe aplicar la experiencia de Colombia a su campaña en Afganistán: Los entrenadores militares estadounidenses se enfocarían en mejorar constantemente la calidad, no el tamaño, de ejército nacional afgano de 97.000 efectivos. Además, el programa de asistencia en materia de seguridad de Estados Unidos ampliaría el programa de helicópteros de Afganistán. El propio sistema de adiestramiento y apoyo del ejército afgano se enfocaría en apoyar el programa de seguridad de ciudades a nivel de distrito en lugar de apoyar la expansión continua del ejército nacional afgano.
Los planes de campaña afganos y de la OTAN buscan expandir rápidamente el ejército afgano, a pesar de que Afganistán carece de líderes eficaces para proveer personal a esta expansión, el sistema de logística para apoyarlo o los helicópteros para moverlo a lo largo del terreno amplio y escabroso de Afganistán. Hace una década, al enfrentar circunstancias similares, los líderes de Colombia, ayudados por un pequeño grupo de asesores estadounidenses, implementó una solución diferente que colocó a los colombianos a la vanguardia y con paciencia lograron un éxito enorme. Funcionarios afganos y norteamericanos deben aprender de Colombia a medida que intentan crear un ejército afgano eficaz.
Notas
1. “Comentarios del Presidente en su Discurso a la Nación sobre el Camino Hacia Adelante en Afganistán y Pakistán”, The White House, Office of the Press Secretary (Casa Blanca, Oficina del Secretario de Prensa), 1º de diciembre de 2009, consultado el 3 de diciembre de 2009.2. “Review Raises Doubt on Training of Afghan Forces” (Revisión suscita dudas en cuando al adiestramiento de las fuerzas afganas), Thom Shanker y Robert H. Cushman Jr., New York Times, 5 de noviembre de 2009, consultado el 30 de enero de 2010, http://www.nytimes .com/2009/11/06/world/asia/06training .html?pagewanted=1&_r=3&ref=world.
3. “Afghanistan: Post-Taliban Governance, Security, and U.S. Policy” (Afganistán: El gobierno, la seguridad y la política de EE.UU. después de los talibanes), Congressional Research Service (CRS) (Servicio de Investigaciones del Congreso), 6 de octubre de 2009, p. 76, consultado el 6 de noviembre de 2009, http://www.fas.org/sgp/crs/row/RL30588 .pdf.
4. New York Times, 5 de noviembre de 2009.
5. “Afghans plan dramatic increase in security forces” (Afganos planifican incremento dramático en las fuerzas de seguridad) Kathy Gannon, Associated Press, 20 de enero de 2010, consultado el 30 de enero de 2010, http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/ article/2010/01/20/AR2010012000393.html.
6. “Countering Threats to Security and Stability in a Failing State: Lessons from Colombia” (Contrarrestando las amenazas a la seguridad y a la estabilidad en un estado débil: Lecciones de Colombia), Center for Strategic and International Studies (CSIS) (Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales), septiembre de 2009, pp. 5-6, consultado el 18 de octubre de 2009, http://csis.org/ files/publication/090918_DeShazo_CounteringThreats _Web.pdf. “World Factbook – Colombia” (Libro de Datos Mundiales – Colombia), Central Intelligence Agency (Agencia Central de Inteligencia), Anexo militar, consultado el 18 de octubre de 2009, https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/co.html.
7. “Afghanistan: Post-Taliban Governance, Security, and U.S. Policy” (Afganistán: El gobierno, la seguridad y la política de EE.UU. después de los talibanes), Congressional Research Service (CRS) (Servicio de Investigaciones del Congreso), 6 de octubre de 2009, p. 44, consultado el 18 de octubre de 2009, http://www.fas.org/sgp/crs/row/RL 30588.pdf. “World Factbook – Afghanistan” (Libro de Datos Mundiales – Afganistán), Central Intelligence Agency (Agencia Central de Inteligencia), Anexo militar, consultado el 18 de octubre de 2009, https://www.cia.gov/ library/publications/the-world-factbook/geos/co.html.
8. CSIS, p. 8.
9. CSIS, p. 9.
10. Ibid.
11.CSIS, p. 8.
12. “United Nations: In deadliest year for Afghan civilians, Taliban did most damage” (Naciones Unidas: En el año más mortífero para los civiles afganos, los talibanes hicieron el más daño), Keith B. Richburg y Joshua Partlow, Washington Post, 14 de enero de 2010, consultado el 30 de enero de 2010, . http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/01/13/AR20 10011303378.html. “World Factbook – Afghanistan” (Libro de Datos Mundiales – Afganistán), Central Intelligence Agency (Agencia Central de Inteligencia), Anexo de población, consultado el 30 de enero de 2010, https://www .cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/co.html.
13. CSIS, p. 9.
14. CSIS, pp. 12-14.
15. CSIS, p. 12.
16. Mark Moyar, A Question of Command (Una cuestión de mando), (New Haven, Yale University Press, 2009), p. 3.
17. CSIS, pp. 12-14, 20-21.
18. Ibid.
19. CSIS, pp. 20-21.
20. CSIS, p. 23.
21. CSIS, p. 24.
22. CSIS, pp. 24-25.
23. “Afghans plan dramatic increase in security forces” (Afganos planifican incremento dramático en las fuerzas de seguridad) Kathy Gannon, Associated Press, 20 de enero de 2010, consultado el 30 de enero de 2010, http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/ article/2010/01/20/AR2010012000393.html.
24. CRS, p. 41.
25. CRS, p. 33.
26. “Afghan Tribe, Vowing to Fight Taliban, to Get U.S. Aid in Return” (Tribu afgana jura luchar contra los talibanes, para obtener a cambio ayuda de EE.UU.), Dexter Filkins, New York Times, 27 de enero de 2010, consultado el 30 de enero de 2010, http://www.nytimes.com/2010/01/28/world/asia/28tribe.html?pagewanted=1&ref=asia.
Robert Haddick es director editorial del Small Wars Journal (http://smallwarsjournal .com). Él colabora en la columna “This Week at War” (Esta semana en la guerra) para Foreign Policy (http://www.foreignpolicy.com). Además escribe sobre temas de política exterior y defensa en The American (http://www.american.com), una revista publicada por el American Enterprise Institute. Haddick fue oficial en el Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos. Estuvo al mando de una compañía de infantería, fue oficial de estado mayor en un batallón de artillería y sirvió en una Unidad Anfibia de la Infantería de Marina en Asia y África. Robert Haddick se puede contactar al siguiente correo electrónico: robert@smallwarsjournal.com.Declaración de responsabilidad: Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.
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